"Bienvenidos al portal donde padres, estudiantes , educadores, profesionales y todo aquel interesado en el area de educacion especial y la psicopedagogia podra encontrar informacion de su interes"...Participa!!!!.




Buscador Interactivo

CONSULTAS ONLINE

CONSULTAS ONLINE

Nueva direccion

Nueva direccion

PLAN VACACIONAL SUPERAPRENDIZAJE

PLAN VACACIONAL SUPERAPRENDIZAJE
Edades de 8 a 16 años

29 mar. 2010

Para evaluar las tablas de multiplicar

Lindo Abecedario para enseñar,

Ideas para actividades de discriminacion visual.

Ideas para realizar tareas con discriminacion auditiva.

Cartelera de Lenguaje de Señas para Navidad.

Libro recomendado.

¿Como mejorar mis calificaciones?


Aunque el rendimiento académico depende un número de variables excesivamente grande, como las variables vocacionales y emocionales; las estrategias y procedimientos que utilizas todos los días son sumamente importantes, algunas recomendaciones son:

ANTES DE ESTUDIAR

Organízate: establece prioridades, haz una lista de las actividades de las materias y distribúyelas en la semana según su apremio temporal y su dificultad para ti. Escribe una agenda diaria de actividades concretas y realizables. Aquello de mayor dificultad (lecturas densas, ejercicios complejos) ubícalo en “tus mejores horas” , cuando rindas más, y cuando estés más cansado realiza repasos y trabajos más fáciles.

Estima con honestidad: realiza un cálculo aproximado de las horas semanales que requieres para llevar cada materia al día y convierte eso en las metas diarias, los horarios no son camisas de fuerza sino una planificación que puedes modificar; pero sin planificación, se pierde gran cantidad de horas de tiempo y se incrementa la ansiedad.

Elige consciente y deliberadamente el ambiente para estudiar sin distracciones

Cuida tu salud física: Cuida tu alimentación, haz un poco de ejercicio, trata de mantener actividades de diversión y cuida tu sueño.

Relájate y concéntrate: para ello te puede ayudar tanto el elegir el ambiente adecuado (en silencio, luz, temperatura, etc,) como los ejercicios de respiración y relajación, también el establecer lapsos cortos (de 1 hora por ejemplo) en los cuales concentras tu atención y haces receso.

No acumules materia: el estudiar un poco cada día permite que puedas “digerir” y recordar el material, al estudiar gran cantidad de materia a última hora dificultas los procesos de análisis y síntesis y hay más interferencia. (práctica masiva vs. distribuida)

Ponte una meta de tiempo o de contenido justo antes de sentarte, comprométete y prémiate: ponte metas sensatas en cada “sentada”, puede ser una actividad específica y luego tómate un recreo gratificante. (voy a realizar 5 ejercicios de estadística y meriendo), leeré la mitad del capítulo y luego iré al gimnacio,. cuando terminemos la materia, en la noche nos vamos al cine)

DURANTE EL ESTUDIO

Realiza una Prelectura: da una hojeada general antes, a para adquirir una visión panorámica, relaciona la lectura con los contenidos de clase, ubícate en el programa de la materia, observa el autor, la fecha, el índice, la introducción y conclusión y la estructura del capítulo, títulos y subtítulos.

Haz una lectura activa, te ayudará: buscar Responder todas las preguntas que se te vayan ocurriendo sobre el tema, Subrayar las ideas principales y secundarias, Utilizar notas marginales (señalando a los lados lo más importante) y deteniéndote en cada parte para parafrasear (si puedo explicar con mis palabras lo que entendí, sigo, sino vuelvo a leer)

Realiza siempre una técnica de síntesis: un esquema, un mapa mental, un cuadro sinóptico o un resumen. No sólo te ayudará a realizar un buen proceso de análisis y síntesis sino que te facilitará los repasos posteriores.

DESPUÉS DE ESTUDIAR

Ten presente los principios para evitar el olvido: Algunos de ellos son:

-cuanto mayor organización y claridad del material más recordarás, (te ayudará mucho los esquemas y mapas)

-cuanto más elaboración del material más recordarás (puedes establecer relaciones entre sus partes y con el resto de la materia así como con el conocimiento previo que tengas sobre el tema, buscar ejemplos en la vida diaria),

-cuanto más repetición del material más recordarás; en largas listas de elementos debes estar pendiente de los elementos del centro, ya que recordarás más fácil los primeros y los últimos (efectos de primacía y recencia)

-cuanto más uses todos los sentidos más recordarás (te ayudará muchísimo el color, las imágenes, sobre todo las cómicas y exageradas, la imaginación, las rimas, etc.)

-cuanto hagas un esfuerzo de hacer el material más emocionante y relacionado contigo más recordarás (los hechos de tu propia vida y las experiencias emocionales las recuerdas por mucho tiempo, te servirá mucho la imaginación (memoria episódica)

Utiliza técnicas de memorización: hay muchas, puedes hacer imágenes encadenadas, esto es, en cada punto una imagen que contenga todos los elementos del concepto, cómica, exagerada que se conecte con la siguiente. Los acrósticos, las rimas, etc.

Repasa todo lo que puedas: para vencer la curva del olvido a mayor repaso más recordarás

Comprueba tu aprendizaje: antes de los exámenes, esto es, realiza nuevamente esquemas o mapas sin verlos, inventa preguntas y respóndetelas, explicándoselas al espejo u otra persona o escribiéndolas como si fuera el examen, realiza los ejercicios nuevamente sin verlos. Esta es una de las fallas más frecuentes.

Prémiate: cada pequeño esfuerzo que realices por estudiar más y mejor

Aprende de los errores: Analiza los exámenes y observa si son fallas de base (conocimiento previo, para que busques nivelarte, por ej. profesor adicional) de conocimiento actual (para que mejores los hábitos de estudio), y fallas de atención, tontas en el exámenes que es más producto de la ansiedad.

Organiza grupos de estudio y sé solidario: sé proactivo animándote a ti mismo y a tus compañeros a realizar los trabajos y ejercicios. Además de los conocimientos compartidos, esto permite estudiar y sentirse apoyado, aún en bajo ánimo. Especialmente por la crisis es un excelente momento para compartir nuestros libros, guías, conocimientos, almuerzos, darnos la cola y un largo etcétera. Ante situaciones de crisis las sociedades han crecido comprendiendo la importancia de la solidaridad y el apoyo social.

Tecnicas para el control de conductas disruptivas. Especial para padres.

Los padres piensan que la disciplina equivale al castigo. Disciplina significa realmente formar o enseñar, y combina técnicas positivas y negativas.



Decimos que disciplinamos a los niños cuando les enseñamos a comportarse. Para que pongan algo en práctica debemos previamente darles instrucciones. Nos convertimos en modelo de comportamiento para ellos. Les señalamos aquello que están haciendo correctamente. Les indicamos lo que hacen bien y lo que no hacen bien. Disciplina es ignorar cuando un niño intenta interrumpir una conversación y también prestarle atención después de que haya esperado su turno con paciencia. Los «síes» son muchas veces más importantes que los «noes» porque con el sí el niño sabrá cuándo se está comportando tal como los padres desean.



Tenemos mucho que enseñar a un niño, como valores, creencias y conductas y esto lleva tiempo. Además, el niño no estará siempre dispuesto a aprender la lección. Los padres deben aprender a relajarse para afrontar los hechos con más calma y eficacia. Debemos examinar metas y necesidades del niño para saber lo que se puede esperar. Se debe hacer lo posible por ser constante y consecuente, diciendo lo que se piensa y pensando lo que se dice, y mantenerse firme en ello.



Las técnicas básicas para educar se deben comprender a fondo antes de empezar a aplicarlas para llegar a ser padres seguros y eficaces, para que el niño tenga la buena conducta que el padre desea.







EL ELOGIO





Airim y Eneryth están jugando tranquilamente en su cuarto y nadie les dice lo bien que están compartiendo los juguetes. Pero poco después, cuando están riendo, mamá les grita en seguida. Casi siempre los padres centran su atención en lo que los niños hacen mal y no se fijan en lo que hacen bien.



Los padres se afanan en educar y cuidar de sus hijos que es probable que piensen que la buena conducta está garantizada. Cuando todo va mal es fácil sacar a relucir otras malas conductas. Les criticamos y acabamos sintiéndonos mal. La crítica constante combinada con pocos elogios da otros resultados. El niño requiere la atención del padre y la conseguirá como sea. Si el modo de enfocarlo es negativo, entonces el niño usará medios negativos para llegar a sus padres. Si éstos se concentran en los hechos positivos. se conseguirá una mejor conducta como respuesta porque de este modo el niño obtendrá más atención. Si no se está acostumbrado a elogiar al niño, puede resultar difícil al principio. Pero cuanto más se aplique más natural y fácil será. En seguida se comprobará que los elogios son una influencia tan poderosa que sólo con unos pocos se puede lograr una nueva conducta y con un poco menos se mantendrá el cambio.



A veces los padres temen que los niños se acostumbren a depender de los elogios. Es posible que los elogios indiscriminados provoquen problemas con un niño inseguro o que siempre haya sido el centro de atención. Pero se sabe por experiencia que son más los niños que no reciben bastantes elogios que los que reciben demasiados, y se sabe que los elogios pueden hacer milagros. Si se usan estas directrices al aplicarlos, se comprobará muy pronto que el elogio es una técnica de disciplina netamente eficaz.Elogiar el comportamiento y no la personalidad


Cuando los padres nos consultan porque están teniendo problemas en la relación con su hijo muchas veces están tan exasperados que no tienen nada positivo que decir del niño. Describen su personalidad con términos tales como rebelde, vago y egoísta.



Este es un círculo vicioso que no conduce a ningún sitio. Puede cambiarse su conducta y ahí debe estar el objetivo. La personalidad es más resistente a los cambios. Si se centran los esfuerzos en la conducta, es mucho más probable que se pueda llegar a la meta propuesta. No se debe decir, «Eres una niña buena!» que conlleva el mensaje de que el objetivo es ser bueno siempre, lo cual es una expectativa imposible de cumplir. En lugar de esto se debe decir <>. Por muchas veces que se diga «niño bueno» o «niña buena» el niño no se formará un concepto positivo de sí mismo, a no ser que tenga respuestas específicas a las propias conductas correctas, ya que la imagen de sí mismo está hecha de sus logros.



El modo más eficaz de formar una buena conducta es moldearla con elogios. Moldear con elogios es una herramienta educativa que debe usarse repetidamente para mostrar la aprobación de los comportamientos nuevamente establecidos del niño.















Usar elogios concretos







El propósito de elogiar es aumentar conductas deseables, de modo que es necesario hacer hincapié en qué conducta concreta se persigue. Cuanto más concreto sea el elogio, mejor comprenderá el niño qué es lo que hace bien y será más probable que lo repita. Una mañana, por ejemplo, uno se da cuenta de que la niña se ha hecho la cama. En ese momento se está peinando. Si sólo se le dice, «Queda muy bien», no sabrá si los padres se refieren a la cama o a su pelo. Es mejor decir: «Me gusta mucho cómo has hecho la cama esta mañana. Gracias».



Cuando los padres tienen dificultades para manifestar algo positivo de su hijo, se les pide que mantengan un registro de buenas conductas, donde apuntarán todo lo que el niño hace correctamente. Algunos padres exclaman: «Las páginas estarán en blanco!», pero, normalmente, se asombran de ver cuántas conductas positivas pueden anotar y cuánto les ayuda para aprender a elogiar al niño. Al utilizar esta técnica, se deben compartir las notas con el niño al final del día. Es una buena manera de hablar de los acontecimientos del día y hará bien tanto a los padres como al niño.







Elogiar los adelantos







Se debe empezar a elogiar cada pequeño paso dado hacia la conducta deseada, procurando atrapar al niño en un buen comportamiento. Supongamos que le ha dicho al niño que tiene que recoger sus juguetes cuando haya terminado de jugar con ellos, aunque nunca lo haya hecho antes. Elogie cada progreso, por pequeño que sea. Al principio se le elogiará por recoger un juguete aunque los demás sigan en el suelo. Se podría decir: «Está muy bien que recojas tu camión y lo pongas en la caja de juguetes. Te voy a ayudar a que recojas los demás». La próxima vez, se le puede elogiar por recoger dos juguetes, etc.



O supongamos que el niño está acostumbrado a que se le atienda enseguida y no deja terminar una conversación telefónica sin interrumpir. La primera vez que espere treinta segundos, es bueno hacer una pausa en la conversación y darle las gracias por no interrumpir. Hay que responder al niño antes de seguir hablando. A la siguiente oportunidad, se debería esperar un poco más antes de hacer la pausa para darle las gracias a fin de que su espera sea «moldeada». Es mejor empezar con objetivos modestos a fin de alcanzar la meta propuesta.



Cuando el nuevo comportamiento esté bien establecido, se necesitarán menos elogios para mantenerlo. No es necesario continuar elogiando al niño constantemente. Es mejor elogiarle de vez en cuando, quizás cada quinta o décima vez que actúe apropiadamente. Esto será suficiente para ir reforzando la nueva conducta y pronto se hará natural para ambos. No obstante, no suprima nunca los elogios de forma radical.







Elogiar adecuadamente







Para suscitar la respuesta requerida, el elogio debe ser adecuado. Abrazos, besos y otras señales físicas de afecto junto con las palabras correspondientes son muy eficaces. Sin embargo, a algunos niños un poco más mayores les gusta ser elogiados discretamente y en ese caso es mejor mantener una cuenta silenciosa o usar signos secretos especiales. Un guiño o levantar el pulgar le indicará, sin llamar la atención excesivamente, que se ha notado su comportamiento. Más tarde, hay que manifestarle lo bien que lo ha hecho.



Muchos niños mayores aceptan comentarios simpáticos, más que elogios directos. Decir. «Me pregunto qué brigada de limpieza ha pasado por aquí» puede ser mejor acogido por un preadolescente que decir: «Has hecho la cama realmente bien v has limpiado maravillosamente». ..



Deben ustedes juzgar las reacciones de su propio hijo a los elogios para ver si están actuando de la mejor manera posible con él. Si el niño parece no dar importancia a los comentarios paternos pero más adelante repite el buen comportamiento, está usted comprobando que esta forma de elogiar es eficaz.



Hay que recordar que todo el mundo se cansa de las cosas buenas si se tienen demasiadas. Las mismas frases utilizadas una y otra vez perderán su efecto. Hay que ser creativo. Pequeñas notas dejadas debajo de una almohada o en una cartera pueden ser más especiales. También puede serlo que el niño oiga que usted le elogia delante de un amigo. Para realzarlo más, se pueden acompañar los elogios de un premio.



Dígale a su hijo qué es lo que le ha gustado y prémielo con un pequeño regalo, pero reserve las sorpresas para ocasiones especiales para que no se acostumbre.







Elogiar inmediatamente



Los elogios son más eficaces, especialmente en niños muy pequeños cuando se producen pronto. No debe pasar demasiado tiempo entre el comportamiento positivo del niño y la respuesta paterna, aunque los niños más mayores pueden apreciar el reconocimiento posterior. El espacio entre la acción de un niño y la respuesta del padre se puede llenar con un gesto si es necesario, y si se escribe en el diario de la buena conducta se puede convertir en una señal privada entre ambos.



Al anotar lo que el niño está haciendo correctamente y enseñarle el diario, es conveniente decirle algo, como por ejemplo, «Me alegro de ver que estás compartiendo el papel con tu hermana». Más adelante, se puede hacer la cuenta sin largos comentarios escritos, y a la larga la cuenta se puede convertir en una señal de elogio silencioso en el aire, lo que le dará un sentido personal.







Combinar elogios con amor incondicional







Los niños se vuelven locos por conseguir elogios de sus padres cuando esos son los únicos momentos en los que consiguen que se les preste atención.



Algunos padres se preocupan pensando que sus hijos se comportarán bien sólo si reciben el reconocimiento.



Cuando se trabaja para establecer un nuevo comportamiento, es necesario elogiar constantemente al principio, y luego reducir los elogios gradualmente.



Cuando el niño lo ha aprendido, se debe elogiar sólo de vez en cuando. De todos modos no es posible estar presente cada vez que el niño hace algo correctamente. Cada vez que se hagan comentarios concretos y positivos sobre su conducta, el niño tendrá una visión positiva de sí mismo, y estará así más seguro de si mismo.



Al mismo tiempo el niño debe saber que se le valora y se le quiere incondicionalmente. aun cuando no se esté trabajando para mejorar su conducta. Abrácele, préstele atención, escúchele, apréciele. Esto garantiza al niño que no necesita «ganarse» su amor porque ya lo tiene.











IGNORAR DETERMINADOS COMPORTAMIENTOS





Un modo eficaz de eliminar comportamientos específicos que irritan es simplemente ignorarlos.



Puede que al aplicar esta técnica le parezca que no está haciendo nada en absoluto para cambiar las cosas, pero comprobará cómo al ignorar sistemáticamente ciertos comportamientos, y actuando como si no existieran, se consiguen resultados asombrosos. Cuando quieren, los niños hacen cualquier cosa para conseguir la atención total e inmediata de sus padres. Saben exactamente lo que más les puede alterar o irritar especialmente en los momentos más delicados, en el recibidor de la casa justamente cuando llegan los invitados, por ejemplo, o cuando se está hablando por teléfono o en la caja del supermercado. Si se puede ignorar el comportamiento irritante cada vez que se produzca, el niño dejará de actuar de ese modo, pues no obtiene los resultados que busca.



La ignorancia sistemática es el arte de ignorar los comportamientos que desagradan y prestar atención positiva a los que agradan. Nunca se debe hacer una cosa sin la otra. Sin embargo, antes de intentar esta estrategia, valore usted el comportamiento y decida si se puede ignorar sin problemas.



Es evidente que no se pueden ignorar conductas peligrosas como correr por la calzada o subirse al frigorífico y tampoco se pueden ignorar acciones intolerables como pegar y morder.



La ignorancia sistemática es una técnica que utilizan sólo algunos padres eficazmente. En otros, sólo se consigue aumentar la tensión porque su capacidad para ignorar es demasiado baja. Si éste es su caso, puede intentar alguna otra de las soluciones que se ofrecen para tratar el problema.







Decidir lo que se puede y lo que no se puede ignorar







Si Airim arroja objetos pesados o juega con enchufes, no se puede ignorar este modo de actuar.



Los padres no deben empezar con algo que no van a ser capaces de ignorar durante mucho rato; es preferible no empezar. La mayoría de los comportamientos empeoran antes que mejorar. Hay que preguntarse:«¿Qué es lo peor que puede ocurrir?» «¿Podré soportarlo?» ¿Podrá la madre aguantar los gritos de su hijo en el supermercado pidiendo donuts mientras cl público se vuelve a mirarla con muestras de indignación ante su dureza? Si el niño dice palabrotas delante de la abuela, ¿será capaz el padre de hacerse el sordo? Si no, es mejor elegir otra opción para hacer frente a este comportamiento.



La ignorancia es particularmente eficaz en conductas que han sido previamente alimentadas por la atención del padre y no funcionará bien con aquellas conductas que sean normales a ciertas edades o en etapas de desarrollo. La mayoría de los niños de dos o tres años hacen rabietas, y por mucho que se ignoren, es poco realista esperar que desaparezcan. No obstante. la ignorancia sistemática de las primeras rabietas reducirá su persistencia más tarde.



La ignorancia funciona bien normalmente para detener un comportamiento que siempre ha provocado la atención y ha permitido al niño salirse con la suya con anterioridad. Las rabietas son un buen ejemplo. El quiere un caramelo v usted le dice, «No. ahora no». Llora, se cae al suelo, patalea y grita. Usted intenta resistir, pero al final no lo soporta más y se rinde. Le da el caramelo para detener la rabieta. Las lágrimas se secan, su táctica ha funcionado. Ha reforzado usted la dependencia del niño en las rabietas para el futuro. La próxima vez, en lugar de esto intente salir de la habitación. Puede resultar sorprendente lo rápidamente que el niño deja de llorar.







No prestar atención al comportamiento indeseado





No se debe reaccionar al comportamiento indeseado de ninguna manera,



verbal o no verbal. No hay que decir nada al respecto. No se debe mirar al niño cuando esté actuando. No hay que mostrar ninguna expresión facial o hacer gestos como reacción a ello. Se debe mirar a otro sitio, hacer como si se estuviera ocupado en otra cosa, salir de la habitación. Si no se puede salir, hay que apartarse disimuladamente todo lo posible. Se debe continuar tanto tiempo como el niño prolongue su comportamiento. Esto no significa tratarlo fríamente, ya que esa es otra forma de atención. Tampoco hay que reírse como si tuviera gracia porque la actitud protectora le hará más desafiante. Simplemente se debe simular que se está tan concentrado en lo que se está haciendo que uno no se da cuenta de nada. Un niño solía meter la cabeza en el plato y llorar cuando no se le servía más de algo que le gustaba. Sus padres aprendieron a hablar entre ellos de lo sucio que estaba el candelabro o de sus planes para la cena, ignorando sus lloriqueos. Con el tiempo, cuando aprendió que no era probable que le dieran más comida en ese momento, el niño cogía su cuchara para comer otra cosa que hubiera en el plato. Actualmente, el hábito ha desaparecido. Considere que cualquier intento del niño para captar su atención es un signo de progreso y redoble los esfuerzos por parecer indiferente. No responder, tararear, subir el volumen de la radio, mirar al techo, hablar con uno mismo de sus cosas, todos son medios eficaces de no prestar atención.







Esperar que los comportamientos empeoren antes de mejorar





Cuando se empieza ignorando una mala conducta, el niño hará todo lo que pueda para atraer una atención a la que está acostumbrado. Incrementará la intensidad, volumen y frecuencia de sus actos hasta saber que obtendrá respuesta. Pero no hay que abandonar. No le deje dar por sentado que sus travesuras van a llamar la atención como lo habían hecho antes, intente llevar un registro del tiempo que duran, o cuente las ocasiones en que se producen estas conductas para poder superarlas: ello será indicativo de los progresos que se hacen.



Aunque las pataletas y las quejas parecen durar una eternidad, se pueden medir en segundos e incluso minutos. En el espacio de pocos días, se podrá comprobar cuándo la conducta se intensifica y cuándo va disminuyendo.



Cuando compruebe que los quejidos duran diez minutos el día que no se da al niño una galleta y sólo ocho minutos al día siguiente, se animará a seguir con la táctica. Después de poco tiempo, el patalear porque no ha conseguido una galleta será sólo un recuerdo. Téngase presente que cuanto más firme se haya sido y menos atención se haya prestado a la conducta, menor será su duración.







Reforzar las conductas deseables

Se puede activar la extinción de las conductas indeseables reforzando las buenas conductas con elogios y recompensas. Si se está intentando terminar con los lloriqueos, elogie al niño inmediatamente si se pone a jugar con tranquilidad después de haber dejado de lloriquear. Acérquese a él y demuestre interés en lo que hace. Si el lloriqueo comienza otra vez, ignórelo hasta que pare. Si el niño está jugando con la comida y se ignora lo que está haciendo, préstele atención cuando coja el tenedor. Dígale lo mucho que se aprecia la forma en que está comiendo los guisantes.



En ocasiones, se pueden potenciar las conductas positivas dirigiendo la atención hacia el niño que se está portando bien, para que el que se está portando mal quiera imitarle. Por ejemplo, en un hogar en el que un niño se levanta continuamente de la mesa mientras los otros están sentados comiendo correctamente. Lo más apropiado es elogiar la conducta de los niños que están sentados correctamente v hacer caso omiso del ir de aquí para allá del otro. Pero cuidado!. si la táctica anima al que se porta mal, no se debe proseguir. Reserve esta táctica en su archivo de todas formas. En otra ocasión funcionará.







USO DE LA TÉCNICA DEL DISCO RAYADO





No intente razonar con un niño que rechaza el «no» como respuesta. Este niño ha aprendido que su perseverancia da resultados y que si él persiste los demás ceden al final. El repetir varias veces «Pero. ¿por qué no puedo?» puede convertirse en algo muy molesto, especialmente si ya se le ha contestado varias veces. No hay que enfadarse: esto conduce la mayoría de las veces a un sentimiento de culpa en lugar de al éxito. Tampoco hay que ceder. Si el ignorar no encaja con el carácter de algunos padres o si no es factible en ciertos momentos, hay que intentar la técnica del disco rayado. Esto significa que hay que responder con una versión adulta de la misma conducta. Es el caso de Brian, que está dando la lata porque quiere picar algo antes de la cena. En primer lugar no puede estar demasiado hambriento, y tampoco se le quiere dar nada para no estropear su apetito para la cena. Se le explica la decisión que se ha tomado de forma razonable una vez. Después, como respuesta a sus súplicas adicionales, se le repite lo mismo, de forma corta como, por ejemplo, «No comerás nada antes de la cena». No importa lo creativos que se vuelvan los argumentos de Brian, repita sólo «No comerás nada antes de la cena». Esta técnica es más efectiva cuando se simula prestar poca atención a las quejas. Los padres deben continuar lo que estaban haciendo, cantando la respuesta cada vez que el niño ruegue de nuevo. Se obtienen resultados interesantes. El niño puede reaccionar primero enfadándose. Puede hacer una rabieta, gritar o quejarse. Pero sus peticiones irán disminuyendo porque se cansará de pedir y obtener siempre la misma respuesta.











DAR RECOMPENSAS





Las recompensas de conductas deseables actúan como refuerzos que hacen que el niño se sienta bien por lo que ha hecho y quiera hacer lo mismo más a menudo. Proporcionan motivación.



La primera vez que el niño dijo papá o mamá, usted reforzó la conducta con sonrisas y caricias. El niño comprobó lo agradable que esto era. La primera vez que se encaramó a la mesa de la cocina y alcanzó la caja de galletas, su recompensa fueron las galletas. En ambos casos, su conducta inicial fue recompensada por los resultados.



No siempre es fácil la elección de una recompensa apropiada para las conductas correctas del niño. Es un tema de una labor detectivesca, sentido común y un poco de imaginación para detectar qué le puede gustar al niño. Se sugiere preguntar a los niños más mayores qué les gusta para así tener la información necesaria, y también para poder seguir manteniendo el control de la selección.







Hacer un cuestionario





Para ayudarle a lograrlo sugerimos que se haga un cuestionario de las preferencias del niño como el que se muestra a continuación. Dado que las preferencias del niño cambian con frecuencia, repita el proceso de vez en cuando.











CUESTIONARIO DE REFUERZOS







1. Dime tres cosas que desearías.



1 .



2.



3.







2. Si tuvieras este dinero, ¿ cómo lo gastarías?



Euros. 0.05



0.1O



0.25



0.50



0.60



3



más







3. Si pudieras hacer algo con papá, ¿qué harías?











4. Si pudieras hacer algo especial con mamá ¿qué harías?











5. ¿Qué privilegios especiales te gustaría tener? (ver más televisión, irte más tarde a la cama, etc.).











6. ¿Qué te gustaría hacer con un amigo? (ir al cine, jugar a mini-golf, comer un helado, etc.).











El cuestionario le dará una lista de recompensas posibles. Divídalas en listas de pequeñas recompensas que se pueden usar a diario y en recompensas mayores que serán apropiadas para los progresos semanales o mensuales. Por ejemplo:







Recompensas diarias

Pegatinas Postre







Recompensas semanales

Libro



Película







Recompensas mensuales

Muñeco Juego











Variar las recompensas





Hay algunas estrategias para que la selección de recompensas sea más eficaz. Una de ellas es variar las recompensas para que no pierdan su atractivo.



Pepín estaba muy contento de conseguir un animalito de plástico cada vez que utilizaba el orinal en lugar de mojar sus pantalones. Ganó muchos. Pero después de un par de semanas perdió interés en los animalitos de plástico. Seleccione varios tipos diferentes de recompensas del repertorio que se ha extraído de los cuestionarios. Posteriormente, alterne las recompensas materiales con actividades y privilegios especiales. Cuando sea posible, ofrezca recompensas apropiadas a la conducta que se está reforzando. El acostarse media hora más tarde puede ser una recompensa lógica por haber estado listo para ir a la escuela a tiempo y de buen humor.







Cumplir siempre







Se deben entregar siempre las recompensas inmediatamente. Para el niño, el incumplimiento o el retraso al entregar una recompensa prometida, suponen una traición. No se deben hacer promesas que no se pueden cumplir y tampoco haga cambios. Cuando el niño se gana una recompensa, los padres deben entregársela. El niño debe saber que se cumplirán las promesas.







Recuerde: se necesita tiempo







El modificar la conducta de un niño requiere tiempo y también la motivación adecuada. Al principio, hay que recompensar cualquier progreso. usando la recompensa para dar forma a la nueva conducta. Posteriormente. se requerirán menos esfuerzos para mantenerla. Se puede comentar el caso de Airim, una pequeña que quería hacerlo todo sin ayuda siempre y que no quería admitir que a veces la necesitaba. A pesar de la seguridad que le daban sus padres y los maestros, las lágrimas eran la respuesta a sus frustraciones en la escuela. Se estableció un sistema para ayudar a la niña a pedir ayuda o a proseguir con sus tareas sin llorar. Se le dijo a Airim que ganaría un punto cada vez que pidiera ayuda o persistiera en una tarea sin llorar. Sus maestros la ayudaron a llevar la cuenta. Cada tarde, ganaba una recompensa de su lista (lazos, pasadores. baratijas de plástico, la ocasión de ir en bici con papá después de la cena, o más tiempo para leer antes de ir a dormir). Sus puntos también podían ser utilizados para que ganara el color adecuado en la parte de un gráfico para una recompensa más importante. Primero se recompensaron los ojos llorosos, pero no los sollozos, luego la ausencia total de lágrimas. Lentamente, los puntos necesarios para la recompensa se fueron incrementando para que pudiera ganar una recompensa en días alternos, después, una vez por semana.







Los cambios en la conducta de Airim fueron notables. Lloraba menos, perseveraba más en sus tareas, pedía ayuda cuando la necesitaba y sonreía más a menudo. A medida que su tolerancia a la frustración se iba incrementando y su nueva conducta, más madura, se iba estabilizando, la frecuencia de las recompensas se hizo menos progresivamente y el maestro enviaba notas semanales, en lugar de notas diarias. Los rostros sonrientes de la familia reemplazaron al gráfico y finalmente, incluso las notas semanales se hicieron discontinuas ante la insistencia de Airim. En la actualidad, sus padres siguen sorprendiéndola con recompensas de vez en cuando, para que sepa que aprecian su conducta. El progreso de esta niña demuestra que unas reglas básicas ayudan al uso eficaz de las recompensas.







Los padres han de definir con exactitud lo que quieren que el niño haga más a menudo. Con la máxima precisión que sea posible, se debe definir qué debe hacer para obtener la recompensa. No hay que decir <> sino: «Por favor, hazte bien la cama por las mañanas».



Recompense los progresos iniciales con recompensas inmediatas o diarias. La capacidad del niño de adquirir premios debe ser el doble al inicio del plan. La primera vez que guarde correctamente sus juguetes, puede ser recompensado con una pegatina, además de un punto de una recompensa que vale cinco puntos. Utilice marcas o estrellas en un gráfico para anotar los puntos, o deje que el niño coloree una parte del cohete (ver Fig. 1). Las medidas visuales son más importantes cuanto más pequeño es el niño.







Incremente gradualmente los requisitos, a medida que el niño haga progresos. Por ejemplo, si la meta es que el niño ordene los juguetes en su sitio cuando haya terminado de jugar, al principio hay que darle una recompensa inmediata cuando ordene un juguete. Cuando ya haya obtenido varias recompensas, habrá que cambiar el criterio, para que tenga que ordenar dos o tres juguetes para obtener la recompensa. Con el tiempo, hay que ir incrementando lo que se espera del niño todavía más para dar forma a la conducta ,pero no hay que hacer cambios demasiado rápidos. No hay que aceptar un comportamiento mediocre una vez que padres y niño han aceptado la apuesta.







































































Figura 1 Gráfico del cohete de _________

















Colorear una parte cada vez que se cepille los dientes.















Una vez incrementados los requisitos, si el niño no obtiene una recompensa cada día, los padres deben decirle lo mucho que lo sienten y advertirle que al día siguiente tendrá otra oportunidad. Y deben decirle además que ordene los juguetes que ha olvidado.







Hay que ir eliminando gradualmente las recompensas diarias. Cuando se haya llegado a la conclusión que la nueva conducta ha quedado bien establecida, se han de disminuir lentamente las recompensas diarias, explicándolo en términos positivos. «Lo estás haciendo tan bien que no creo que necesites una sorpresa cada día. Ahora puedes ganar una sorpresa mayor al final de la semana». Entregue las recompensas diarias en día alternos, y después del tercer día, hasta llegar a recompensar sólo excepcionalmente.







Alargue gradualmente el tiempo necesario para obtener una gran recompensa. Las conductas establecidas requieren menos refuerzos para mantenerse, así que hay que empezar a poner el listón de requisitos más alto para las grandes recompensas. Elegir un elemento o actividad que requiera varias semanas. El uso de uno de los gráficos para visualizar el progreso del niño hacia los objetivos define claramente cuántos puntos debe ganar para recibir la recompensa. Con cada recompensa, incremente el «precio», para que la próxima vez se tarde más tiempo en conseguirla. Mientras tanto se debe elogiar y dar ocasionalmente pequeñas recompensas para reforzar la nueva conducta.







Comience a dejar la fase de las recompensas para sustituirla por las consecuencias naturales y el reconocimiento. Cuando los padres están seguros de que la nueva conducta se ha convertido en un hábito positivo, deben sustituir las recompensas por consecuencias naturales positivas y mantenerlas con su reconocimiento. Una consecuencia natural de haber aprendido a comportarse en la mesa sería la de dejar que el niño elija su restaurante favorito para acudir un día ya que tiene tan buenos modales en la mesa. Coméntele lo bien que se está comportando y anime a los demás a que hagan lo mismo.











EL USO DE LOS GRÁFICOS





Amelia muestra con orgullo sus gráficos a todas las visitas. Está lleno de estrellas que ha ganado por cepillarse los dientes después de cada comida, sin que sus padres tengan que recordárselo.







Juan se lleva al colegio una tarjeta-índice dividida en columnas diarias. Su maestro hace una marca en la tarjeta cada vez que el niño termina a tiempo una tarea. Corre hacia su casa después de la escuela y transfiere las marcas al gráfico que tiene colgado en el frigorífico, ya que está acumulando puntos para ganar un video-juego. Muchos profesionales utilizan gráficos para anotar sus beneficios, hallazgos de investigación y resultados de pruebas. Los gráficos suponen una forma excelente de poner de manifiesto las nuevas conductas del niño de manera clara y simple. Para que sea eficaz un gráfico debe ser simple y de fácil lectura. Algunos padres nos han enseñado gráficos con los que habían tenido poco éxito y era bastante evidente el motivo de su fracaso. Eran complicados, con múltiples conductas que sólo un ingeniero hubiera podido seguir. Los gráficos no están pensados para complicar la vida a los padres y a los niños. Su objetivo es proporcionar un medio visual para trazar la conducta del niño.



Algunas sugerencias. Dejar que el niño decore su propio gráfico con dibujos, pegatinas, o recortes. El gráfico puede tener una forma de lago que sea del agrado del niño, de la conducta que se está aprendiendo o bien de la recompensa para las que se está trabajando. Puede colocarse donde el niño quiera: en la cocina, en el espejo del dormitorio o escondido en un cajón. Cada gráfico debe ser parte de un sistema de obtención de recompensas a corto o a largo plazo.







Los gráficos deben seguir las siguientes líneas básicas:







Centrarse en una sola conducta (o conductas asociadas) cada vez







Es imposible cambiarlo todo de golpe y el intentarlo agobiaría a todos los implicados. Tomar un problema cada vez, e ir añadiendo los otros de forma apropiada. Jaime tenia problemas matutinos. Se levantaba tarde, no quería hacerse la cama y no le quedaba tiempo para desayunar. Primero se atajó el problema de levantarse tarde. Cuando empezó a levantarse regularmente, con el despertador, se añadió al gráfico el hacer la cama y el criterio para ganar un punto incluyó, a partir de entonces, ambas conductas. Cuando dichas conductas fueron modificadas, se añadió el desayuno a la lista. Las tres conductas se agruparon en un gráfico como « Responsabilidades matutinas».











Hacer gráficos fáciles de usar, leer y mantener







Cuando se está tratando una conducta diaria, hay que utilizar un gráfico inspirado en el calendario, como el de la figura 2.



Cuando la conducta a tratar es de las que tienen lugar varias veces al día entonces va mejor un gráfico dividido en intervalos de tiempo apropiados (Fig. 3). El gráfico de la Fig. 3 se utilizó para enseñar a Airim a no quejarse. Dado que las quejas no ocurren en horarios fijos, el gráfico le permitía ganar estrellas cada hora que pasaba sin quejarse.







Figura 2. Gráfico matutino de_________







Semana

Lunes

Martes

Miércoles

Jueves

Viernes

Total Puntos



1















2















3















4





















________gana un punto si se levanta a las 7:00 sin que tengan que recordárselo.







Figura 3. Gráfico de _________















Hora









Lunes













Martes





ÿ



Miércoles













Jueves





Ä



Viernes









Sábado



8:00















9:00















10:00















11:00















12:00















13:00















14:00















15:00















16:00















17:00















18:00















Total





















________gana un punto por cada hora en que no se queja.











La madre de Airim hizo el gráfico con un papel de color vivo, con pegatinas y dibujos para hacerlo más atractivo. En ocasiones, especialmente con los niños mayores, los periodos problemáticos se sitúan por la mañana temprano, al final de la tarde y por la noche. El gráfico se diseñó para animar a Tim a seguir mejor las instrucciones. Como trabajaba para conseguir un juego de construcción de un avión, diseñó el gráfico en forma de avión (Fig. 4).











Ser muy firme hasta que la conducta haya quedado establecida







Hay que tener fe en el gráfico, no hay que olvidarlo ningún día, hav que reforzar la nueva conducta con muchos elogios v consecuencias naturales. Cuando el nuevo hábito haya quedado establecido, ir retirando las recompensas.







Para resumir la técnica de utilizar gráficos de forma eficaz, tomemos a Jaime como ejemplo. Originalmente ganó una pequeña recompensa por cada punto ganado diariamente, con un punto por cada buena conducta. Más tarde, cuando él consiguió cumplir las tres conductas (levantarse temprano, hacer la cama y tomarse el desayuno) ganó un punto. Además de las recompensas diarias, cada uno de estos puntos le permite al niño ganar una parte de una recompensa más importante (un balón) mediante la acumulación de puntos hasta llegar a seis. Con un poco de perseverancia ganó todos sus puntos y obtuvo su balón. La siguiente recompensa costaba siete anotaciones y la siguiente, ocho. De esta forma, las recompensas se hicieron menos frecuentes, hasta su total extinción, aunque sus padres le sorprendían ocasionalmente con una pequeña sorpresa por portarse bien.







Figura 4. Gráfico de__________













_______gana puntos por seguir instrucciones

11 mar. 2010

Pildora contra los problemas de aprendizaje.

Navegando por el internet , me encontre con esta informacion que a continuacion les coloco para que la comenten "Atencion Psicopedagogos,podriamos estar ante la cura de los problemas de aprendizaje". jejeje.
La enfermedad que curaría la píldora se llama síndrome del cromosoma X frágil y es la forma de discapacidad intelectual que se hereda más frecuentemente.
 
Además, es la causa más común de autismo que se ha identificado hasta ahora. Un tercio de niños con síndrome X frágil sufre este problema.



En estos momentos un puñado de farmacéuticas están trabajando para desarrollar el primer tratamiento del X frágil, impulsadas por investigaciones neurológicas que han hecho a los especialistas replantearse cómo investigar los trastornos de desarrollo.





"Estamos entrando a una nueva era de revertir las discapacidades intelectuales", pronosticó el doctor Randi Hagerman, quien dirige el Instituto MIND (MENTE, en español) de la Universidad de California.



El síndrome X frágil, más común entre hombres que mujeres, puede conllevar desde discapacidad de aprendizaje a un impedimento cognitivo serio, además de problemas emocionales y de comportamiento.



El defecto genético interrumpe una de las bases del aprendizaje: La forma como las células responden a experiencias formando conexiones entre ellas, llamadas sinapsis. En las personas con el síndrome la sinapsis no está destruida, pero es demasiado inmadura como para operar de la forma correcta.



"El proceso de aprender es mucho más difícil, pero no imposible, porque la sinapsis no tiene nada malo", dijo el doctor Stephen Warren, especialista en genética de la Universidad de Emory que descubrió el gen mutado del X frágil.



Las medicinas experimentales, llamadas mGluR5 antagonistas, intentan que el cerebro se ajuste simplemente bloqueando un receptor que juega un papel importante en las sinapsis debilitadas. El objetivo es reforzar las sinapsis para hacer el aprendizaje más fácil y el comportamiento más normal.





Estos son estudios preliminares que se han empezado en adultos para descubrir efectos secundarios. Si funcionan, cualquier efecto sería mayor en los cerebros de los niños, los cuales aún están en desarrollo hasta que los pequeños crecen.



Los científicos están siguiendo de cerca los experimentos porque "esto parece un camino muy prometedor" para resolver también algunos tipos de autismo, dijo la doctora Andrea Beckel-Mitchener, del Instituto Nacional de Salud Mental. La organización, junto al grupo FRAXA, que representa a pacientes, ayudó a financiar la investigación.



Las farmacéuticas Hoffman-La Roche y Novartis también están trabajando para desarrollar un tratamiento del síndrome del X frágil.









































Píldora contra problemas de aprendizaje :: Salud

Píldora contra problemas de aprendizaje :: Salud

6 mar. 2010

EDUCAR APLICANDO LA INTELIGENCIA EMOCIONAL


Mientras que los comunicadores culpan a los juegos de video y la televisión, los educadores a la falta de orientación cívica y moral en las escuelas, los sicólogos apuntan hacia un aspecto fundamental del desarrollo de la personalidad. Antes lo llamaban madurez, pero ahora es calificado de inteligencia emocional y hasta existen pruebas que miden el coeficiente emocional (EQ).

"Estamos criando un montón de niños sin disciplina por ideas mal entendidas de dejar al niño hacer lo que quiera", afirma María C. Fernández, psicóloga de la Universidad de Miami que labora en el Mailman Center for Child Development.

A su juicio, la forma ideal de desarrollar la Inteligencia Emocional es mediante la crianza en el hogar en el que los padres logren hacerlo con un equilibrio del amor y la disciplina. "Uno trata de que el niño se desarrolle emocionalmente y que sea feliz en la vida, son cosas básicas y normales", apunta la experta en sicología infantil. "Para lograr el desarrollo del niño es indispensable el amor y la disciplina. Los dos tienen que ir de la mano".

Otros hasta discuten si la Inteligencia Emocional es un potencial innato o si constituye un grupo de habilidades, competencias, o destrezas que se aprenden.

También hay especialistas que afirman que, al igual que ocurre con todos los otros tipos de inteligencia, existen aspectos de desarrollo en el aprendizaje de cómo utilizar esta inteligencia. Y la habilidad de usarla varía de situación a situación y de día a día. Según investigaciones recientes, los niños con una Inteligencia Emocional alta aprenden mejor, tienen menos problemas de conducta, se sienten mejor sobre sí mismos, tienen mayor

facilidad de resistir las presiones de sus contemporáneos, son menos violentos y tienen más empatía, a la vez que resuelven mejor los conflictos.

Otras características de los niños emocionalmente inteligentes es que tienen menos probabilidades de recurrir a una conducta autodestructiva, (como drogas, alcohol, embarazo adolescente), tienen más amigos, gozan de mayor capacidad para controlar los impulsos y son más felices, saludables y exitosos.

"La inteligencia emocional es lo que antes se llamaba sabiduría, o madurez, o instinto social", explica la psicóloga Gilda Moreno, del Miami Children Hospital. "Es poder desarrollarse bien dentro de su ambiente de una manera inteligente, porque la vida es un equilibrio, y si uno tiene ese balance emocional es más fácil alcanzar la felicidad".
Los padres deben entender "que a los niños hay que hablarles mucho, y hoy día nadie les está hablando", excepto la televisión, Internet y los amigos. Lo más indispensable, asegura Moreno, es que los padres mantengan una buena comunicación con sus hijos.

"Si uno no deja que los niños hablen, no sabemos qué lo que están pensando. No hablarles en tono de sermón, pero sí en un tono de que los adultos podemos ayudarlos a encontrar su propia manera de pensar".




¿De qué manera, desde las relaciones familiares, podemos estimular a estudiar y a mantener una buena conducta a nuestros hijos?

La familia es, sin ninguna duda, la principal fuente de estímulos que tiene un joven para desarrollar exitosamente sus estudios. Además, la vida familiar es el entorno que más influye para acompañar, con equilibrio emocional y seguridad afectiva, ese desarrollo académico.

Una forma fundamental de ayudar a nuestros hijos es involucrándonos, como padres, en todo lo que sea positivo para crear mejores condiciones de estudio.

Algunas de los principios desde los que podemos actuar son éstos:

.Un ambiente adecuado predispone al trabajo intelectual (el ambiente que nos rodea influye en además en el comportamiento).

.También se aprende por imitación y se estimula con el ejemplo. El ambiente en casa es como nosotros queramos hacerlo. Algunas preguntas que conviene plantearnos:

• ¿Somos selectivos con la televisión?

• ¿Dedicamos parte de nuestro tiempo libre a leer?

• ¿Comentamos asuntos importantes, noticias de interés, proyectos familiares... con nuestros hijos?

.La casa no debe convertirse en una segunda escuela, pero debe coordinarse con ella.

.Hay que procurar autonomía en el estudio. Los padres deben ofrecer colaboración, orientar ante las dudas, pero nunca suplantar el trabajo del estudiante.

.Demostrar que lo que ocurre en la escuela importa en casa.

• No recriminar solo lo negativo, hay que valorar sobre todo lo positivo.

• Afrontar los conflictos con serenidad.

• Huir de las descalificaciones personales. Si hay algún problema, abordarlo como un reto a superar.

• Mantener una actitud adecuada ante las notas. No considerarlas como un juicio personal. El alumno, además de estudiante, es una persona con muchas facetas a considerar.

• Acudir a las convocatorias de la escuela o colegio.

Los padres podemos ejercer influencia -positiva, nula o negativa- en cada uno de los ámbitos en los que se produce el proceso educativo.

En especial, tomando cada uno de los aspectos principales -en relación con nuestro rol- de cada ámbito:

• En el académico, verificando que nuestros hijos apliquen técnicas de estudio eficaces.

• En el referencial, manteniendo la armonía en las relaciones familiares, ya que la familia es la principal fuente de estímulos para un estudiante.

• En el emocional, ayudando en todo lo posible a mantener el equilibrio emocional de nuestros hijos, y proveyéndoles de todas las fuentes de motivación que estén a nuestro alcance.

• En el ambiental, garantizando un clima favorable, en nuestra casa, para crear las mejores condiciones posibles para el estudio individual o en grupo.

¿Cómo influyen las expectativas de los padres y profesores en el rendimiento académico?

‘ESPERA LO MEJOR, Y LO OBTENDRÁS...’

Más que cualquier respuesta teórica, conviene que se entere usted de dos experimentos sumamente reveladores acerca de las expectativas y sobre cómo éstas influyen en el rendimiento académico.

¿Cómo hacer del docente un aliado en la educación de mi hijo con dificultad de aprendizaje y problemas frecuentes de conducta

¿Cómo resolver los conflictos con los maestros de mi hijo?


Podríamos empezar por definir el Conflicto como una 'pugna expresada al menos entre dos partes Interdependientes que perciben objetivos incompatibles, recursos limitados y la interferencia de la otra parte en la obtención de sus objetivos'. Es importante notar esto, dado que las diferencias de creencias, ideas, opiniones y costumbres pueden o no llevar al conflicto, según cómo, dónde y cuándo las diferencias se manifiestan en la conducta.

Nuestras asociaciones personales con el término CONFLICTO tienden a reflejar experiencias y revelar supuestos negativos acerca del conflicto, como algo que se debe evitar, si no eliminar. Las asociaciones personales a menudo también son emocionales. El conflicto significa ira, odio, traición y pérdida. Nuestros sentimientos, pensamientos, reacciones físicas y conductas en torno al conflicto surgen, al menos en parte, de las creencias, supuestos y experiencias con los que fuimos criados.

Saber que el conflicto es normal y potencialmente beneficioso, no es suficiente para cambiar la creencia de toda una vida acerca de que el conflicto es peligroso, ni para alterar una respuesta incorporada y establecida de evitar el conflicto.

Las causas de la disputa pueden ser muchas, pero la principal es que cada persona quiere hacer las cosas a su manera. Los principales motivos suelen ser:

. Creencias erróneas sobre los niños o jóvenes con Trastornos de aprendizaje o conducta.

. Malentendidos o formas distintas de ver las cosas de ambas partes.

. Falta de cooperación, real o imaginaria del docente o de la familia.

. Conflictos de personalidad. Problemas con la autoridad. Frustraciones individuales.

. No querer aceptar responsabilidades (de parte de los padres o de los profesores).

. Incapacidad para seguir las normas o ceñirse a los planes.

. Desacuerdo en la forma de alcanzar las metas acordadas.

¿Qué hacer con el profesor que siempre expone una queja sobre nuestro hijo?

En primer lugar, dado que estas situaciones no resultan fáciles, intente estar lo más relajado posible. Respire hondo varias veces; asegúrese de relajar al máximo los hombros y las mandíbulas, y de que está calmado. Trate de prestar atención a lo que realmente dice, sin prejuicio.

¿Cómo evitar situaciones de conflicto innecesarias con la escuela?

El conflicto es positivo y natural cuando conlleva ideas nuevas, pero puede ser negativo cuando se con vierte en un choque de personalidades. Pueden darse ambos casos, que haya aspectos y resultados positivos y negativos.

. Escuche atentamente lo que los demás tienen que decir.

. Intente comprender la razón de su conducta o malestar, sea empático.

. Permítales decir lo que sienten, pero pídales que lo hagan con una actitud positiva y que eviten la agresividad.

. Si no se puede evitar el conflicto, resuélvalo lo antes posible.

.Manéjese con educación en todo momento e intente aclarar las situaciones y los malos entendidos.

Lista para hacer frente a una queja.
. Simpatice con la persona que se está quejando. In tente ver las cosas desde su punto de vista. Hágale entender que comprende sus sentimientos y la razón de los mismos.

.Tras haber escuchado a la otra persona, pregúntele qué es lo que espera de usted.

.Cíñase al asunto. Si la otra persona se sale del tema, hágala volver al mismo con delicadeza, pero también con firmeza. Asegúrese de que ambos intentan solventar el problema sin permitir que interfieran en el asunto.

.Ofrezca una solución o, mejor aún, dos alternativas y pregúntele cuál prefiere. Negocie un compromiso si es necesario, haga todo lo que pueda para crear una situación favorable para todos.

.Cumpla con los acuerdos.

Hijos Desobedientes – Estudiantes Agresivos: Consejos para la crianza asertiva de los hijos con problemas de conducta. por Esp. Luisa Anabel Carrasquel.


¿A que se debe el descontento y la agresividad en mi hijo?

La teoría del aprendizaje social afirma que las conductas agresivas pueden aprenderse por imitación u observación de la conducta de modelos agresivos. Es muy importante, por ejemplo, que el niño o joven tenga y encuentre un buen modelo en sus padres. Los niños se relacionan con los demás de la misma forma que lo hacen sus padres. Si ellos mantienen una relación tranquila con los demás, es así que el niño se portará delante de sus amiguitos. Si la relación es más bien conturbada, probablemente el niño seguirá ese modelo de comportamiento.

El tener un comportamiento agresivo hace que el niño tenga complicaciones y dificultades en las relaciones sociales. Impide a una correcta integración en cualquier ambiente. Cuando un niño o joven sostiene una conducta agresiva también puede deberse a cómo reacciona ante un conflicto. Por ejemplo, problemas de relación social con otros niños o con los mayores por no conseguir satisfacer sus propios deseos; problemas con los mayores por no querer seguir las órdenes que éstos le imponen; y problemas con adultos cuándo les castigan por no haberse comportado bien, o con otro niño cuando éste le ataca. Con estos conflictos, los niños se sienten frustrados y construyen una emoción negativa a la cual reaccionará de una forma agresiva o no, dependiendo de sus experiencias y modelos.

¿Qué hacer frente a un problema de conducta con mi hijo?

Los padres deben traducir los momentos de mal humor de sus hijos como ocasiones para educar al hijo a encontrar opciones y superar sus frustraciones. Los padres pueden ayudar a sus hijos a que aprendan a conocer y a controlar sus emociones, y demostrarles que los demás también pasan por lo mismo. En el caso de que el esfuerzo de los padres no funcione, y que el mal humor del niño esté influenciando negativamente en sus estudios y sus relaciones, la orientación de un profesional especializado puede ser una gran colaboración. Solamente un experto en el tema podrá evaluar el comportamiento del niño, y descartar algún trastorno como la hiperactividad o la depresión.

Debemos tener objetividad: Es frecuente oír de nosotros mismos y de otros padres expresiones como "Pórtate bien", "Sé bueno", o "no hagas eso" Las expresiones significan diferentes cosas para diferentes personas. Nuestros hijos nos entenderán mejor si hacemos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado dice a un niño exactamente lo que debe estar hecho. "Habla bajito en una biblioteca "; "Da de comer al perro ahora": "Agarra mi mano para cruzar la calle". Esta es una forma que puede aumentar substancialmente la relación de complicidad de su hijo.

Ofrezca opciones: En muchos casos podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada de decidir como cumplir sus "órdenes". La libertad de oportunidad hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: "Es la hora del baño. ¿Lo quieres tomar con la ducha o en la bañera llena?"; "Es la hora de vestirse. ¿Quieres elegir un traje, o lo hago yo? Esta es una forma más fácil y rápida de decir a un niño exactamente lo que hacer.

Sean firmes: En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Un límite firme dice a un niño que él debe parar con dicho comportamiento y obedecer a tus deseos inmediatamente. Por ejemplo: "Vayas a su habitación ahora" o "¡Pare!, los juguetes no son para tirar". Los límites firmes son mejor aplicados con una voz segura, sin gritos, y una seria mirada en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. Ejemplos de ligeros límites: "¿Porqué no lleva tus juguetes fuera de aquí?"; "Debes hacer las tareas de la escuela ahora"; " Venga a casa ahora, ¿vale?" e "Yo realmente deseo que te limpies". Esos límites son apropiados para momentos cuando se quiere que el niño actúe en un cierto camino. De cualquier modo, para esas pocas obligaciones "debe estar hecho", serás mejor cómplice de su hijo si les aplica un firme comando. La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario.

Acentúa lo positivo Los niños son más receptivos en "hacer" a lo que les ordenan. Directivas cómo el "no" o "pare" dicen a un niño que es inaceptable pero no explica qué comportamiento le gustaría en cambio. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer ("Habla bajo") antes de lo que no debe hacer ("No grite"). Padres autoritarios dan más órdenes "no", mientras los demás están propensos a aplicar el orden con el "hacer".

Se mantengan al margen Cuándo decimos "quiero que te vayas a la cama ahora mismo", estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: "Son las 8, hora de acostarse" y le enseña el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj.

Explica el porqué Cuándo una persona entiende el motivo de una regla, como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño el porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón para el orden ayuda a los niños a que desarrollen valores internos de conducta o comportamiento- una conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifieste la razón en pocas palabras. Por ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos".



Sugiera una alternativa Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intente indicar una alternativa aceptable. Por hacerlo sonará menos negativo y su hijo se sentirá menos desaventajado. De este modo, te empeñas en decir "no sé si te gustaría mi pintalabios, pero eso es para los labios y no para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel en cambio". Otro ejemplo sería decir "No te puedo dar un caramelo antes de la cena, pero te puedo dar un helado de chocolate después". Por ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto.



Sea seriamente consistente Una regla puntual para una efectiva puesta del límite es evitar una regla repetitiva. Una rutina flexible (acostarse a las 8 una noche, a las 8 y media en la próxima, y a las 9 en otra noche) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Rutinas y reglas importantes en la familia deberían ser efectivas día tras día, aunque estés cansado o indispuesto. Si das a tu hijo la oportunidad de dar vueltas a sus reglas, ellos seguramente intentarán resistir.



Desaprueba la conducta, no el niño Es necesario que dejemos claro para nuestros hijos que nuestra desaprobación está relacionada a su comportamiento y no directamente a ellos. No les estamos rechazando. Lejos de decir "Niño malo" (desaprobación del niño). Deberíamos decir "No muerdas" (desaprobación de la conducta). En lugar de decir "realmente no puedo controlarte cuando actúas de esta forma", deberíamos decir, "Estas latas no están para tirar. Deben quedar en el estante del almacén".



Controla las emociones Los investigadores señalan que cuando los padres están muy enojados castigan más seriamente y son más propensos a ser verbalmente y/o físicamente abusivos a sus niños. Hay épocas en que necesitamos llevar con más calma, y contar hasta diez antes de reaccionar. La disciplina es básicamente enseñar al niño cómo debe comportarse. No se puede enseñar con eficacia si usted es extremamente emocional. Delante de un mal comportamiento, lo mejor es llevar un minuto de calma uno mismo, y después preguntar con calma, "¿qué sucedió aquí?". Todos los niños necesitan que sus padres establezcan las guías de consulta para el comportamiento aceptable. Cuanto más expertos hacemos en fijar los límites, mayor es la cooperación que recibiremos de nuestros niños y menor la necesidad de aplicar consecuencias desagradables para que se cumplan los límites. El resultado es una atmósfera casera más agradable para los padres y los hijos.

¿Cómo lograr una autoridad positiva?

Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. Estos objetivos han de ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos se sientan comprometidos con el fin que persiguen.



Dar tiempo de aprendizaje: Son cosas nuevas para él y requiere un tiempo y una práctica guiada.



Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar, resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal.



Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jamás conseguiremos nada de los hijos. Antes, al contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Un padre no puede pedir a su hijo que haga la cama si él no la hace nunca.



Confiar en nuestro hijo. La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el niño tenga confianza en los padres. Es muy difícil que esto ocurra si el padre no da ejemplo de confianza en el hijo.



Actuar y huir de los discursos. Una vez que el niño tiene claro cuál ha de ser su actuación, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Una vez que el niño ya sabe qué ha de hacer, y no lo hace, actúe consecuentemente y aumentará su autoridad.



Reconocer los errores propios. Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al niño/a y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores enseñan cuando hay espíritu de superación en la familia.


Educar es estimar, decía Alexander Galí. El amor hace que las técnicas no conviertan la relación en algo frío, rígido e inflexible y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo. El amor supone tomar decisiones que a veces son dolorosas, a corto plazo, para los padres y para los hijos, pero que después son valoradas de tal manera que dejan un buen sabor de boca y un bienestar interior en los hijos y en los padres.

10 Errores que Debilitan la Autoridad en los Padres:

Es posible que usted, como todo en alguna ocasión haya cometido cada uno de los errores que se apuntan a continuación. No se preocupe por ello. No es un desastre. Es lo normal en cualquier persona que intenta educar TODOS LOS DÍAS. Tiene su parte positiva. Quiere decir que intenta educar, lo cual ya es mucho. En educación lo que deja huella en el niño no es lo que se hace alguna vez, sino lo que se hace continuamente. Lo importante es que, tras un periodo de reflexión, los padres consideren, en cada caso, las actuaciones que pueden ser más negativas para la educación de sus hijos, y traten de ponerles remedio.

 La permisividad.

 Ceder después de decir “NO”.

 El Autoritarismo.

 Falta de coherencia entre lo que dice el padre y la madre.

 Gritar y perder los estribos al disciplinar.

 No cumplir las promesas.

 No negociar una solución.

 No escuchar.

 Exigir éxitos inmediatos.

 No enseñar con amor.

 

Baja Autoestima y Desmotivación escolar.¿Porque mi hijo no rinde? por. esp. Luisa Anabel Carrasquel

Bajo Rendimiento Escolar. ¿Por qué surge?

Hay que confesarlo: madres y padres esperamos que nuestros hijos aprendan sin grandes dificultades, que sus resultados sean acordes a sus esfuerzos mayores aún y que paulatinamente vayan adquiriendo responsabilidades entorno a sus tareas escolares. Y esperamos, además, que éste sea un proceso natural y exitoso. Pero esto no siempre es así. Analiza en este artículo el por qué, a veces, nuestros hijos presentan bajo rendimiento escolar y cómo debemos actuar en esos casos.

Existen distintos tipos de razones que pueden interferir significativamente con el aprendizaje de nuestros hijos: Problemas propios de cada niño, situaciones del entorno familiar o particularidades del ámbito escolar son algunos. Diferenciar estos factores no es fácil. Requiere una aguda observación de parte de los padres y profesores y, algunas veces, es necesario además, la intervención de especialistas.

Existen múltiples problemas que pueden determinar el bajo rendimiento de los niños. Las más frecuentes son:

1. problemas emocionales

2. problemas sensoriales

3. problemas específicos de aprendizaje

Ahora bien, cualquiera sea la causa, el niño necesitará apoyo psicopedagógico para superar las dificultades. Solicita ayuda si ubicas a tu hijo dentro de los tres problemas que se enumeran.

Importancia de la autoestima en el éxito estudiantil.

La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Esta se aprende, cambia y la podemos mejorar. Es a partir de los 5-6 años cuando empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven nuestros mayores (padres, maestros), compañeros, amigos, etcétera y las experiencias que vamos adquiriendo. Según como se encuentre nuestra autoestima, ésta es responsable de muchos fracasos y éxitos, ya que una autoestima adecuada, vinculada a un concepto positivo de mí mismo, potenciara la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal, mientras que una autoestima baja enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso.

Sobre la baja autoestima; Quizá conozcas a niños con baja autoestima que no tienen muy buena opinión sobre sí mismos o que parecen criticarse demasiado. O quizá tú tienes una baja autoestima y casi nunca te sientes bien contigo mismo o crees que no eres importante. A veces, un niño tendrá baja autoestima si sus padres no le animan lo suficiente o si se grita mucho en casa. Otras veces, la autoestima de un niño puede resentirse en el salón de clase. Un maestro puede hacer que un niño sienta que es tonto o quizás le acose algún compañero. Para algunos niños, es posible que las clases les resulten tan difíciles que no puedan mantener el nivel exigido o sacar las notas que esperaban. Eso puede hacer que se sientan mal consigo mismos y dañar su autoestima. Su autoestima mejorará cuando un maestro, tutor u orientador les anime, tenga paciencia con ellos y les ayude a ponerse al día. Cuando empiecen a mejorar, ¡su autoestima se disparará!

Hay niños que tienen una alta autoestima pero, de repente, ocurre algo que lo cambia todo. Por ejemplo: Si un niño se muda de casa y no hace amigos inmediatamente en la nueva escuela, podría empezar a sentirse mal. Un niño también puede ver su autoestima afectada tras el divorcio de sus padres. Puede sentirse poco querido(a) o culpable del divorcio. Un niño que piensa que está demasiado gordo o delgado puede empezar a creer que eso significa que no es lo suficientemente bueno. Los cambios corporales de la pubertad ―algo por lo que todo el mundo pasa― puede afectar a la autoestima de un niño.

Elevando tu autoestima: Claro que es normal tener altibajos emocionales, pero no es bueno tener baja autoestima. Sentir que no eres importante puede entristecerte e impedir que pruebes cosas nuevas. Puede impedir que hagas amigos o perjudicar a tu rendimiento escolar. Tener una sólida autoestima también es una parte importante del crecimiento. Cuando creces y tienes que tomar decisiones difíciles ―especialmente por presión social― cuanta más autoestima tengas, mejor. Es importante que sepas lo que vales. Sí crees que tienes baja autoestima, intenta hablar de ello con un adulto en quien confíes. Quizás pueda ayudarte a buscar formas de elevar tu autoestima. Mientras tanto, aquí te damos algunos consejos para elevar tu autoestima:

Haz una lista de las cosas que se te dan bien. Puede ser dibujar o cantar, practicar un deporte o contar chistes. Si no sabes qué poner en la lista, pide a tus padres que te ayuden. Luego, añade algunas cosas que te gustaría hacer bien. Tu mamá o papá pueden ayudarte a buscar una forma de desarrollar estas habilidades o talentos.

Elógiate tres veces al día. No digas sólo: “Soy genial.” Sé específico, como: “Hoy fui muy buena amiga con Jill” o “El examen me salió mejor de lo que pensaba.” Cuando estés haciendo esto, todas las noches antes de ir a dormir, enumera tres cosas que te hayan hecho realmente feliz ese día.

Recuerda que tu cuerpo es tuyo, sin importar qué forma, tamaño o color tenga. Si te preocupa tu peso o talla, puedes ir al médico para asegurarte de que todo está bien. Recuérdate a ti mismo qué partes de tu cuerpo son buenas, como: “Tengo unas piernas fuertes y sé patinar muy bien.”

Recuerda que hay cosas de ti mismo que no puedes cambiar. Debes aceptarlas y amarlas (como el color de tu piel y el número de calzado) porque son parte de ti.

Cuando escuches comentarios negativos en tu mente, dite: “Deja de hacerlo”. Así le quitarás poder a la voz interior que te desanima.

Si te centras en las cosas buenas que haces y en tus grandes cualidades, aprenderás a amarte y a aceptarte a ti mismo… ¡ingredientes principales para una sólida autoestima! Incluso si aún puedes mejorar (y ¿quién no?), tu autoestima brillará cuando te des cuenta de que eres una persona valiosa e importante.

Sugerencias ante una Desmotivación Escolar.

En primerísimo lugar, debemos observar. Así podremos detectar rápidamente si nuestro hijo tiene algún tipo de problema que afecta su rendimiento escolar. Para hacer más fácil la práctica, presentamos un punteo de los síntomas generales. En los casos de bajo rendimiento escolar sucede que el niño:

# Se esfuerza y no obtiene una mejoría,

# presenta angustia o rechazo hacia la tarea escolar,

# está perdido, en las clases,

# tiene "cuadernos en blanco", no tiene su material,

# No logra mantener la información relativamente ordenada,

# muestra sentimientos de incapacidad frente a las obligaciones.

Una vez que observamos que nuestro hijo presenta problemas de aprendizaje, debemos

Intervenir. Algunas acciones que podemos emprender:

# definir el problema. (si son de tipo: sensorial, emocional, o más específicos de aprendizaje);

# acompañar al niño en su estudio, observar cómo resuelve las dificultades y cuánto está atendiendo;

# conversar con profesores y pedirles información;

# No enjuiciar; el rendimiento escolar es sobrevalorado en nuestra cultura, el bajo rendimiento en un niño pequeño no determina su futuro;

# buscar ayuda psicológica y psicopedagógica para apoyar al niño en el desarrollo de sus destrezas;

# reconocer las áreas en las que es competente y alentarlo, estimularlo: es importante renovar la autoestima del pequeño;

# adecuar las expectativas a la realidad del niño sin dejar de estimular y sin presionar exageradamente;

# buscar un establecimiento apropiado para sus necesidades; y siempre que tengamos dudas consultar a especialistas.

Algunas sugerencias para enriquecer la autoestima:

*Ser buenos modelos, con buena autoestima, alegres y entusiastas.

*Valorar los aspectos positivos, decir lo bueno y obvio, no siempre reprender.

*Recordar que cada cual es único, y así descubrir y hacer saber qué le agrada de él.

*Favorecer la autoconfianza, que haga lo que es capaz de hacer, con experiencias exitosas. No hacer por él ni sobreprotegerlo; dejarlo elegir.

*Poner metas acordes a sus posibilidades, sin exigir más de lo que se puede.

* Escuchar y aceptar los sentimientos, aun los negativos, las limitaciones, no así las acciones derivadas de esos sentimientos. Para que algo cambie, amar su aspecto menos amado por él.