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Edades de 8 a 16 años

2 nov. 2010

¿Cómo desarrollar una comunicación efectiva con los hijos? por Lcda. Luisa Carrasquel.

Muchas veces como padres creemos que trabajando mucho, haciendo sacrificios, dándoles a los hijos todo lo que necesitan y a veces un poquito más, los chicos están al tanto de todo el esfuerzo que se hace por ellos, y por ende tendrán una buena relación con nosotros que incluya el respeto . Nuestro pensamiento “ideal” es que valoraran todos los juguetes, viajes, ropa, escuela, medicina y comida que aportamos, y que por ello nuestros hijos nos aman. Pero esta afirmación está muy alejada de la realidad, es verdad que necesitamos que nuestros padres durante la vida nos den las cosas materiales para poder crecer y ser, pero esto no es garantía de amor, ni de una relación sincera con ellos, mucho menos de agradecimiento incondicional.

La mala relación entre padres e hijos es una realidad muy común, son contados los casos de padres que conocen los sentimientos, inclinaciones, aficiones y creencias de sus hijos, y que mantienen una comunicación eficiente. Si como padres entendemos que en primer lugar, antes de dar el dinero para que el chico vaya al cine con sus amigos, nos esforzamos por desarrollar una relación personal de calidad con cada uno de ellos y por crear valores personales de responsabilidad y hábitos que fomenten una buena calidad de vida, se prevendría las adicciones (alcohol, drogas, etc), los embarazos precoces, los intentos de suicidio, los abandonos de hogares, las mentiras, los problemas de conducta y el bajo rendimiento académico. Se requiere de un esfuerzo personal de parte de cada padre y madre de familia en generar el cambio en la relación con cada uno de los hijos (pues cada uno es único y especial). Es muy fácil llevar al niño al psicólogo o cualquier especialista por problemas en la escuela o en la casa, y describir con lujo de detalle todo lo malo que pueden llegar a hacer, que sentarse con sinceridad a afirmar “creo que no estoy haciendo un buen trabajo al criar a mi hijo”.

La relación con los hijos se crea y se cultiva, el principio conductista expresado de que “toda conducta se aprende, se fortalece por las recompensas obtenidas o se extinguen por falta de las misma”, es una buena premisa para iniciar la construcción de esa relación de calidad con ellos, hay que estimular el aprendizaje de conductas favorables, y mantener abiertos los canales de comunicación, este debe ser un objetivo esencial para un padre y madre inteligente. Evita el reproche (ej. “Yo que sacrifico todos los días por ti y ve como me pagas”) y el prejuicio (ej. “no debes pensar así, las cosas son como yo te digo”), que son las principales barreras de comunicación entre padre a hijo.

Aprender a escuchar y responder con respuestas que incentiven la comunicación (ej. ¿Qué crees tú de este tema?), así evitaran que tu hijo salga del salón de un portazo. Emplea un tono positivo y utiliza un lenguaje corporal afirmativo mientras hablas, Trata a tu hijo con el mismo grado de respeto con el que esperas que te trate a ti. No le insultes nunca, no le ridiculices tampoco, evitar decir frases como "porque lo digo yo". Explica tus razones de forma tranquila. Los hijos saben que la última palabra la tendrán sus padres, pero es importante que sepan por qué les pedimos que hagan algo que no quieren hacer, o por qué les prohibimos ciertas actitudes, Escucha con atención a tu hijo cuando te habla. No hagas otra actividad mientras, y si estás haciendo algo cuando empiece, ¡para! Míralo, escucha y ofrece un comentario cuando termine.

Evita frases negativas que más bien logran todo lo contrario, (como por ejemplo: Si vuelves a decir eso te....; Me trae sin cuidado qué hace tus amigos; no vengas llorando a mí se te sale mal; no te creo; no comprendes nada o pregúntaselo a tu madre/padre).

No pierdas el genio y no grites. Si empiezas a gritar, la capacidad receptiva de tu hijo se bajará a cero. Hay momentos en los que toda persona cree que sus padres no le comprenden, que le hacen la vida imposible. Y cuando gritamos por frustración o rabia, solo conseguimos alejarles más. Si crees que vas a perder los papeles, suspende la conversación para retomarla en un momento en el que has logrado sobreponerte, No sermonear nunca a tu hijo cuando estás enfadado o triste. Si algo que hace o dice te enfada o entristece de sobremanera, dile que no estás en condiciones de seguir una conversación antes de alejarte. Es peligroso ignorarle o dejar de hablarle y seguir tan normal con otros miembros de la familia, porque solo conseguirás distanciarle cada vez más.

Da mensajes claros. Es un error decir a la misma cosa "no" un día y "sí" otro día a tu hijo, salvo que las circunstancias han cambiado. Dar mensajes claros ayuda a crear una base de confianza, fomenta el buen comportamiento y ayuda a bajar los niveles de estrés en una familia, exprésate en mensajes afirmativos. Cada vez que se presente la ocasión, recuérdales que le quieres. Cuando se ha arreglado, dile que está muy guapo. Cuando ordena su habitación sin que se lo hayas pedido, coméntaselo de tal forma que se sienta orgulloso (aunque no te lo vaya a demostrar), logra una coherencia entre lo que predicas y lo que practicas. Es importante dar ejemplo para tener credibilidad.

Por último , dedica tiempo a hacer cosas juntos, jueguen un partido de futbol, ludo, juegos de video, escuchen música juntos, salgan a hacer compras del mercado juntos y recuérdale siempre la confianza que tienes sobre sus talentos y cualidades. Recuérdale que siempre estarás allí para escucharle, y que te interesa ser su mejor amigo.

Una comunicación efectiva te será de gran ayuda ante las crisis de la adolescencia y edad adulta, así que proponte desde ahora a cultivarla día a día. Esta habilidad esta en ti, y si no creer tenerla recuerda que “toda conducta se aprende”. Disponte a aprender, que los beneficios superaran tus expectativas.