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PLAN VACACIONAL SUPERAPRENDIZAJE

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Edades de 8 a 16 años

29 dic. 2010

¿Cuál es el mejor regalo para nuestros hijos en estas festividades? por Lcda. Luisa Carrasquel R.

Durante estas semanas toda la familia del occidente del planeta se une con amigos, vecinos, familiares y allegados para celebrar la tradición navideña y la llegada de un año nuevo. Época donde las fiestas, los regalos y los encuentros sorprenden a muchos con alegría y felicidad. Muchos padres preocupados por la incidencia del juguete en la vida de sus hijos, me preguntaron cual podría ser el mejor regalo de acuerdo a la edad, sexo, e intereses.

¡La verdad es que las preferencias de nuestros niños han cambiado!, una muñeca, un carrito de juguete o un cochecito con un bebe “querido” ya no son los juguetes que levantan la sonrisa de la mayoría de los niños de este nuevo siglo, quienes como todo cambio generacional, llevan intrínsecos en su memoria genética y evolutiva cual es el método para garantizar su supervivencia, y sorprenden a sus padres pidiendo tecnología de punta, me refiero a niños de 5 años que solicitaron las últimas versiones de las laptops, wii, Xbox , nintendos, unos más grandecitos exigieron conexiones ilimitadas a internet, blackberrys, video juegos en distintos formatos, mp4 y muchos más.

Considerar que tales peticiones son perjudiciales, rallaría en la falsedad, pues hay estudios muy serios dirigidos por Universidades reconocidas de Norteamérica y Reino Unido que avalan que el uso de la tecnología y los juegos de videos favorecen el desarrollo cognoscitivo de los niños, les ayuda a crear habilidades de planificación, anticipación, selección, deducción, toma de decisiones asertivas , aumento de la atención y concentración , desarrollo de las funciones perceptivas visuales y auditivas, y manejo de la tensión y el estrés ante situaciones que requieren una acción específica . Paralelamente se desarrolla al unisonó dificultades para separar la realidad de la ficción, la interacción social con pares que estén fuera de los ambientes virtuales, y la obesidad infantil en niños que dedican más de cinco horas frente a tales “juguetitos”.

Como padres que constantemente buscamos el bienestar para nuestros hijos debemos de tener claro que todo juguete sea como sea , debe estar en sintonía con los valores y creencias que cada familia profese y que pase por el tamiz de la ecología personal y social, de una forma más simple : “lo importante no es lo positivo o negativo que pueda ser el juguete, si no el tiempo que se dispondrá para su utilización, cuanto requiere de la supervisión y orientación de los padres para su uso, si generara bienestar a los chicos y le facilitara la armoniosa relación con su realidad y entorno, y cuanto de esos regalos no se empleen para reemplazar el tiempo que debe pasarse entre familia, compartir sanamente , dar amor, educar y concientizar”.

El problema no estará en culpar al juego de video por la conducta agresiva o por las bajas calificaciones que pueda tener un niño, si no que clase de orientación y supervisión recibe de sus padres con respecto al mismo, y que acuerdos inteligentes se lleguen entre todos los miembros de la familia para promover un esparcimiento sano, saludable y positivo para todos.

El mejor regalo que puedes ofrecer a lo largo de este año es el amor incondicional y su manifestación constante traducida en acciones, tales como: conversar sanamente a diario con tus hijos para estrechar los lazos entre ambos, supervisar que hábitos perjudiciales pueden estarse presentando en su vida que pueda causarle problemas a largo plazo, escuchar las posiciones de tu hijo con respeto a sus gustos y preferencias y explicarles el porqué estas en desacuerdo con algunos de ellos, ser un ejemplo a seguir , un modelo que inspire a tus hijos a respetarte y a considerarte, y en esforzarte por construir un clima equilibrado, sano y saludable a los ojos de tus hijos, para que no tengan que recurrir al internet , los videos-juegos o la música que te molesta para evadir las crisis familiares que conforman su trágica realidad. Aquí está la clave.

El amor expresado en acciones y en palabras son las peticiones que piden los niños, niñas y adolescentes a gritos para todo este año y toda su vida, que sus padres sean ejemplo de vida, que los escuchen, que los comprendan y que los orienten haciéndole ver cuánto se les ama y cuan valiosos son. No permitas que un regalo físico te robe la oportunidad de complacer a tu hijo de forma sincera y positiva para toda su vida.

¡Cuando el cuerpo hace gracias de forma involuntaria! Develando el desconocido Síndrome de Gilles de la Tourette. Por Lcda Luisa Carrasquel.

Hay un niño en tu clase que te causa perplejidad. Es brillante, de buen carácter, con ganas de agradar, que generalmente se comporta bien y es educado. Sin embargo, sin ninguna razón aparente, interrumpe la clase con ronquidos ruidosos. También parpadea constantemente aunque el médico dice que no necesita lentes. No para de saltar sobre la silla. Has hablado con él y con sus padres sobre su conducta, pero persiste en ella. Te preguntas: ¿podría ser que estuviera llamando tu atención porque sus padres hace poco que se han separado? ¿Está excepcionalmente preocupado por algún motivo? ¿Tiene quizás algún problema emocional escondido? Finalmente alguien te sugiere que el niño podría tener el Síndrome de Gilles de la Tourette.

El síndrome de Gilles de la Tourette es un trastorno neurobiológico con síntomas asociados que afectan la conducta de forma involuntaria. Actualmente se acepta que el Síndrome es un trastorno hereditario. Es muy frecuente observar cómo algunos miembros de una amplia familia de pacientes muestran uno o más tics motores o comportamientos asociados a la enfermedad. Los síntomas aparecen en la infancia y la edad más común en que se observan los primeros movimientos es la de los primeros grados de primaria. Por este motivo los maestros pueden ser los primeros en darse cuenta de los síntomas.

Hay cuatro rasgos distintivos básicos que caracterizan el trastorno. Estos rasgos clínicos son necesarios para el diagnóstico pero con frecuencia hay otros comportamientos asociados que se pueden observar en algunos pacientes, estos son:



1. La persona con ST presenta múltiples tics motores involuntarios. Estos son: sacudir repentinamente la cabeza, los hombros o incluso el cuerpo entero; parpadear o poner los ojos en blanco; hacer muecas; dar golpes repetidamente, tamborilear. Para algunos de los niños estos movimientos adoptan un patrón complejo y pueden incluir actividades como oler objetos o encender y apagar las luces repetidamente.

2. Un rasgo distintivo son los "tics vocálicos" -emitir involuntariamente ruidos, palabras o frases. Pueden consistir en hacer ruidos con la nariz, aclararse la garganta, toser reiteradamente, proferir una gama de sonidos y chillidos, reír involuntariamente, repetir lo que otro o uno mismo acaba de decir (ecolalia) y decir palabras socialmente inapropiadas (coprolalia). Este último tipo de tics vocales de hecho no es muy común, pero parece uno de los más conocidos

3. Otro rasgo distintivo es lo intermitente de los síntomas: tienden a aparecen y desaparecen. Es posible que a veces los tics sean muy intensos y otras ocasiones parezca que el niño no tenga tics en absoluto.

4. Finalmente, los síntomas del ST cambian con el tiempo. A determinada edad el niño puede realizar parpadeos y olfateos. Al año siguiente se puede mostrar encogiendo los hombros y haciendo chasquidos con la lengua. Hay un rasgo característico del ST que nos puede dejar particularmente perplejos. Los tics son involuntarios, a pesar de que algunos niños pueden suprimir los síntomas durante unos segundos o más. Así, un niño con tics vocales puede estar absolutamente en silencio en el centro comercial. Después, volviendo a casa, exteriorizará los tics con más intensidad y/o frecuencia. Este rasgo puede inducir a la gente a creer erróneamente que estos comportamientos se realizan voluntariamente.

Por desgracia no hay ninguna "píldora mágica" que pueda eliminar los síntomas sin causar efectos secundarios negativos para los niños. Muchos de los medicamentos que se utilizan corrientemente pueden tener efectos secundarios. Los más frecuentes pueden ser aumento de peso, somnolencia o “pensamiento lento" aparte intranquilidad, síntomas depresivos, fobia a la escuela e incluso pueden darse reacciones alérgicas graves.

La aceptación del hecho de que el niño no puede controlar los síntomas ni su conducta, y que no hace travesuras voluntariamente es con frecuencia suficiente para permitirle sentirse cómodo en casa y en la escuela. También puede ser útil informar a los compañeros del niño y a sus padres sobre el ST de manera que puedan entender la razón de sus tics.



No existe el típico niño con el síndrome Gilles de la Tourette. Cada joven es único. Los niños con el ST presentan un CI normal de inteligencia. Algunos estarán bien dotados para el arte o para la música, otros serán atletas excepcionales. Algunos serán encantadores, con un excelente sentido del humor, otros serán serios e intelectuales. Un niño con el ST es justamente eso: un único individuo con algunos síntomas de un trastorno neurobiológico. Un docente que siempre ve al niño y no sólo sus síntomas es crucial para el desarrollo eficaz de una autoimagen equilibrada y positiva. Para ello siempre será necesario complementar la atención recibida, con la de un especialista a lo largo de la vida escolar.

¿Cómo hacer más fácil el aprendizaje de la matemática? por Lcda Luisa Carrasquel R.

El aprendizaje de la matemática ha tenido sus retractores a lo largo de la historia académica, por así decirlo, es cada día más frecuente en la etapa secundaria tener un gran listado de aplazados en dicha asignatura. A veces no solo ellas, sino también sus complementarias amigas, física y química. El aprendizaje de las tablas de multiplicar, la división por dos cifras y la resolución de problemas anteceden en primaria, causando estrés en la mayoría de la población estudiantil infantil.

Las dificultades que involucran la enseñanza y el aprendizaje de la matemática y los malos resultados escolares la han convertido en un área de preocupación. Esto nos impulsa a un cuestionamiento sobre el método y la técnica que facilite dicho aprendizaje de una forma menos traumática y más positiva. Las necesidades de la sociedad cambian y los adelantos tecnológicos han convertido a esta en la era de la información. Son necesarios cada día más conocimientos sobre las necesidades de los estudiantes en un momento donde estos están bombardeados de información por varios canales y donde la matemática es el lenguaje silencioso de las mismas.

Una recomendación tanto para padre como para profesores consiste enlazar la matemática con la vida cotidiana, explicarle a los alumnos desde muy temprana edad como la utilización de la suma, resta, multiplicación y división son esenciales para la compra, venta y adquisición de cualquier artículo o bien a lo largo de la vida, podría despejar la predisposición natural al aprendizaje de las mismas. Se pueden hacer juegos en casa donde se le asigne al niño calcular mentalmente el gasto de la compra de la panadería o de su ropa en la tienda y premiarle por un buen resultado, para la enseñanza de los números o cantidades se puede hacer de forma tan sencilla como pedirle que cuente los tenedores o cuchillos que hay en la cocina y que los reparta equitativamente entre los miembros de la familia en el almuerzo, le da noción de división de una forma práctica.

A los estudiantes de secundaria hay que ubicarlos, muchos de ellos se sienten atraídos hacia la informática y el uso de los nuevos equipos tecnológicos, un profesor sabio enlazaría el aprendizaje de los mismos con ejemplos de las funciones necesarias para programar una computadora, y dejar claro que todos aquellos que sueñan con programar o diseñar páginas web u otros programas deben manejarla muy bien, pues en la secundaria se aprende el ABC de las mismas.

Los estudiantes deben ver la matemática como una herramienta importante en la resolución de problemas, deben estos redactarse de acuerdo a situaciones de la vida cotidiana actual para que los mismos se estimulen a resolverlos. Todos aquellos que durante la etapa del bachillerato sueñen con la ingeniería, el profesor debe enfatizarle el porqué el objetivo presentado tiene relación en dichas carreras, esto crearía una conexión entre lo que se estudia ahora y la meta personal que tiene en el futuro.

Evitar las expresiones como: “las multiplicaciones son más difíciles, o matemática de 4to año es complicada”, contribuiría a evitar el prejuicio con lo que los estudiantes inician un grado o tema. Como profesor es un reto hacer ver lo fácil y divertida que puede llegar a hacer, es necesario que complementemos las explicaciones de pizarra con videos, juegos de mesa y estrategia diseñados para estimular las funciones lógicas, incluir la típica resolución de ejercicios en el cuaderno con la elaboración de maquetas, la investigación y exploración científica.

La clave está en desvestir a las matemáticas de ese horrible prejuicio de complicada y difícil, e integrarla de forma natural y paciente en la vida cotidiana de nuestros estudiantes. Esto requiere de una actitud renovada de los que enseñan esta asignatura, que deberán nutrir sus técnicas de enseñanza y de los padres que complementen en casa con explicaciones sencillas que faciliten el aprendizaje.

Dificultad para la interacción social: Una mirada a través del mundo del Síndrome del Asperger. Por Lcda Luisa Carrasquel R.

Una vez que nuestros hijos deben salir de casa a enfrentarse por primera vez al mundo, es necesario que tenga la facilidad para relacionarse de forma natural con otras personas. La gente con Síndrome de Asperger percibe el mundo de un modo particular de todos los demás. Nos encuentran extraños y confusos. Si pudiéramos entenderlo de forma simple, sería tras las interrogantes: ¿Por qué no decimos lo que queremos decir? ¿Por qué decimos tantas cosas que no queremos decir? ¿Por qué hacemos tan a menudo comentarios triviales que no significan nada en absoluto? ¿Por qué toleramos sensaciones de luz, oído, olfato, tacto y de gusto que son tan confusos sin llegar al punto de gritar? ¿Por qué nos importan las jerarquías sociales? ¿Por qué no tratamos a todo el mundo del mismo modo? ¿Por qué tenemos relaciones emocionales tan complicadas? ¿Por qué nos mandamos y recibimos los unos a las otras tantas señales sociales? Y ¿cómo les sacamos significado?

El síndrome de asperger, es un trastorno del desarrollo que se sitúa dentro del espectro autista, afectando a la interacción social, la comunicación, la resistencia a aceptar los cambios, inflexibilidad de pensamiento y áreas de intereses restringidas (Ehlers,1993).

En la primera infancia están presentes las dificultades en aprender simples destrezas o habilidades y en la adaptación social. Estas dificultades se manifiestan en la edad escolar, causa problemas de aprendizaje y de conducta, y problemas de funcionamiento en la adolescencia, y en la edad adulta problemas sociales y maritales.

Dentro de las conductas a observar, podemos notar:

• Incapacidad para extraer significado de las claves sociales y para dar respuesta adecuada tanto social como emocionalmente.

• Ausencia o déficit del deseo de compartir información y experiencias con otros .El déficit en habilidades sociales puede conducirle a problemas de conducta.

• A menudo suelen estar solos y son significativamente diferentes a sus iguales. Se fijan en pequeños detalles y fracasan en la comprensión global de una situación.

• Presentan “trastorno de la empatía”, o la incapacidad para “leer” de forma efectiva las necesidades de los demás y las perspectivas y respuestas adecuadas. (Gillberg,1993).

• El lenguaje oral no lo comprenden totalmente, por lo que se debería usar un lenguaje sencillo y directo para su comprensión. En algunos casos existe un retraso en el desarrollo del lenguaje. Puede hablar en un tono demasiado alto en algunas situaciones, o demasiado formal o monótono

• Son capaces de hablar incesantemente sobre uno de sus centros de interés. Tienden a dar información más que a participar en conversaciones.

• El lenguaje del cuerpo y las expresiones faciales pueden parecer inadecuadas (inexpresivas) cuando se está comunicando (Edelson,1996).



Los niños con A.S. Se imponen rutinas rígidas a ellos mismos y a los que están a su alrededor.

Las rutinas cambian de tiempo en tiempo y conforme crecen llega a ser más fácil razonar con ellos.

Estas rutinas rígidas pueden afectar a la imaginación y creatividad del niño. Tienen una gran memoria para tareas y aprender información rápidamente, sin comprenderla. Un aspecto característico son las preocupaciones excesivas por determinados temas u obsesiones .Las preocupaciones, generalmente en áreas intelectuales, cambian con el tiempo.



Podemos apreciar en la etapa preescolar:

Parecen relacionarse normalmente con la familia, pero los problemas aparecen cuando entran a preescolar. Evitarán las interacciones espontáneas. Mostrarán problemas en mantener simples conversaciones. Tendrán respuestas verbales singulares, fuera de contexto. Tendrán preferencias en mantener rutinas y tendrán dificultades con las transiciones. El síndrome de asperger llega a ser más evidente después de los cinco años. Quizás muestren excesivo enojo, agresividad, ansiedad e hiperactividad. (Bauer,1999).



En la etapa de educación primaria:

Hay preocupación por la “inmadurez social” y la pobre interacción con iguales. Los progresos académicos en los primeros cursos es un área de gran dificultad. Muestran a menudo rabietas, sin tener una explicación “lógica”. Presentan dificultades en lectura y cálculo. Los niños mostrarán áreas “obsesivas” de interés, lo cual puede molestar el clima de aprendizaje dentro de la clase. El chico con A.S. Mostrará dificultad en hacer y mantener amigos.

Factores tales como el nivel de inteligencia del niño, relaciones con los padres, temperamento del niño, y la presencia de problemas de aprendizaje configurarán la forma en que el A.S. Se comportará en clase.



Si consideramos que alguno de nuestros hijos o estudiantes presentan este tipo de conductas, es necesaria una valoración neuropsicológica con el fin de diagnosticar y ayudar a la persona en el déficit que presente y que necesiten de atención.

¿Cuál es la solución a la violencia estudiantil? Por Lcda Luisa Carrasquel

Son las 12.10 del mediodía, hace un sol intenso, propio de nuestra cálida ciudad; en las afueras de una institución cualquiera hay una rueda de estudiantes gritando “dale, dale, ¿Qué esperas?”. Dos chicas, sus edades deben rondar entre los doce y catorce años, rojas de la furia se gritan insultos una a la otra, el motivo quizás es insignificante, pero la verdad es que el desenlace de esta historia vestida de camisas azules escolares es que una golpeara a la otra y ambas saldrán heridas en el enfrentamiento. Para los demás estudiantes esto es un episodio más de la dura vida del estudiante venezolano, la violencia y el lenguaje del más fuerte es el único código de comunicación que manejan , es el único modelo de socialización que conocen.

Los niños y jóvenes se ven afectados por todo lo que sucede en la sociedad en la que vive, ya sea de manera indirecta o indirecta. Las investigaciones asocian la violencia en los niños a una ausencia de modelos adecuados para identificarse. Los rápidos cambios que caracterizan la vida actual, sumados a las contradicciones, ambigüedades y distorsiones en las comunicaciones interpersonales, perturban la comprensión y el sentimiento de seguridad de los niños, que están aprendiendo, no sólo a leer y escribir, sino también a vivir y amar.

La violencia se da entonces como una respuesta inadecuada ante situaciones que no pueden manejar o entender. En la investigaciones realizadas sobre el desarrollo infantil en estas condiciones, se llega a la conclusión de que “la afectividad, adaptación y desarrollo senso-perceptivos son los más deficitarios”. En definitiva, si los padres y maestros descalifican, los niños van a repetir en sus relaciones este modelo descalificante e intolerante.

Le parecerá común la siguiente historia donde “en una prueba un niño le pide prestado el borrador a su compañero, este se mueve y se la da, cuando es sorprendido por la maestra, quien sin esperar que el niño se defienda, le acusa de estar copiando el examen de su compañero, el niño se siente violentado porque su buena acción cooperativa, fue mal interpretado por la docente, y en reacción ofrece una mala palabra a esta, quien le grita y le quita la opción de culminar el examen. Quizás en situaciones anteriores este alumno si copiaba de otros compañeros, pero esta vez no lo hacía, y por el prejuicio que está establecido en la docente, en esta única ocasión fue injustamente reforzado a no superarse.

El empleo de la fuerza se constituye en un método posible para la resolución de conflictos interpersonales, como un intento de doblegar la voluntad del otro, de anularlo, precisamente en su calidad de otro, pero la mayoría de las veces solo logra aumentar la resistencia al cambio y anula la posibilidad de extinguir la conducta violenta.

Tenemos que tener presente que cada niño llega al aula con su pequeña y gran historia. El maestro debe tener la flexibilidad y la amplitud necesarias para contener esta diversidad a través de la solidaridad y el respeto. Es en la escuela, pero también en la familia y en la sociedad, donde deben producirse cambios.

Hoy más que nunca, debemos hacer a nuestros alumnos partícipes de las decisiones. Deben tener un rol activo y comprometido, y desde ese lugar hacerse cargo de sus responsabilidades. Deben saber que su conducta trae consecuencias, y que ellos son responsables de las mismas. Esto no significa dejarlo solo, sino acompañarlo, cumplir con nuestro rol de puente de integración hacia el conocimiento y la adaptación social.

El comportamiento disruptivo que a veces manifiestan en la escuela algunos alumnos, puede deberse a que no han aprendido a estructurar de forma coherente su conducta en relación a la conducta de otras personas. Esta deficiencia los lleva a intentar, por ejemplo, pedir afecto y atención con conductas agresivas, con lo que consiguen precisamente lo contrario. Ayudarlo a aprender autodisciplina, responsabilidad y a trabajar la inteligencia emocional y social es la mejor manera de responder a lo que el niño está demandando, y al mismo tiempo desarrollar su autoconfianza y autoestima.



La escuela posible, sería entonces aquella abierta al diálogo, que intervenga en el campo de la subjetividad de las personas. Es necesario, que como docentes, podamos superar el miedo y pasar a la acción, si queremos realmente reinstaurar la paz en nuestras aulas.



Las instituciones que permiten a sus miembros el máximo espacio de afirmación personal, son aquellas más pacíficas. Por ello es necesario que se implementen espacios de reflexión, agregándole una asignatura más al currículo estudiantil donde se enseñe a relacionarnos de forma más coherente y pacífica, una educación para la paz.

¿Cómo fomentar la responsabilidad en los hijos?

Mucho se habla sobre la educación en valores. Es común que la mayoría de los abuelos y los padres comparen a la nueva generación con la anterior y se pregunten porque las cosas han cambiado. La realidad esta colmada de niños y adolecentes que le cuesta asumir las responsabilidades en el hogar, en la escuela, la comunidad, mucho más para consigo mismo.

Enseñar la responsabilidad requiere de una pericia educativa, tal sentido debe inculcarse desde que los niños son muy pequeños, y va a requerir de los padres mucha paciencia y constancia, ¡pero se logra!

En primer lugar, debemos revisar que tipo de ejemplos somos, los hijos serán responsables si los padres los son. Es muy importante que los hijos sean conscientes de que cada miembro de la familia debe tener sus responsabilidades tanto personales como familiares, y para ello los padres deben ser el ejemplo a seguir. No le podemos exigir a un hijo que tenga ordenada su ropa cuando los padres no lo hacen con la suya, o no podemos pretender que viva la puntualidad cuando el niño ve como su padre sale todos los días tarde para ir al trabajo.

Educar en la responsabilidad consiste en ayudar y enseñar a los niños a asumir sus errores, a rectificar si es necesario, y sobre todo a cumplir con las obligaciones y compromisos .Es muy importante que los padres no confundan la responsabilidad con la obediencia, ya que si los niños actúan solamente por obediencia acabarán convirtiéndose en niños sumisos. Conviene que pregunten, que pidan aclaraciones, que se quejen, y de esta forma los padres tendrán la oportunidad de enseñarles el valor de hacer determinadas cosas.

Lo esencial que debe hacer el padres es enseñar a los hijos lo que esperamos de ellos, ser muy claros a la hora de exponer lo que deseamos obtener y lo que no. No debemos esperar de un niño que haga algo que aún no ha aprendido, a veces los niños no distinguen la forma correcta de hacer las cosas de la incorrecta. Para ello es muy importante mostrarle los pasos que se deben seguir para que el niño haga lo que pretendemos. Por ejemplo, si queremos que el niño se vista solo habrá que enseñarle cómo hacerlo, ¡el niño no nace sabiéndolo!

La mejor herencia que los padres pueden dejar a los hijos es dotarles de la capacidad de valerse por sí mismos, de enfrentarse a las dificultades y de conocer el valor de las cosas. Por consiguiente, los padres deben presentar el esfuerzo como algo positivo y no como una carga o una desgracia. Los hijos deben ver el esfuerzo como algo natural, como un medio para conseguir una meta.

¡Hay que fomentar la participación en las tareas del hogar!, desde que los niños son muy pequeños se les debe implicar en las tareas de casa. Se le deben dar responsabilidades muy pequeñas, como por ejemplo poner las servilletas en la mesa, recoger los juguetes, respetar los horarios, cumplir los compromisos (sí el niño ha decidido practicar un deporte debe ser consecuente con la decisión y respetar los días de entrenamiento, los horarios y las dificultades que eso conlleva).

Las tareas deben tener una dificultad moderada y progresiva, y sobre todo adecuarlas a la edad y capacidad del niño. Los padres nunca deben responsabilizarse de las tareas que los hijos deben cumplir, se les puede ayudar, orientar, asesorar, pero nunca deben asumir esas responsabilidades de forma que el niño se desentienda. Para ello hay que mantenerse firmes y no perder la paciencia.

Una vez observadas las actitudes responsables, elogiar a los niños cuando cumplen con sus obligaciones, felicitarles por sus pequeños logros, hacerles ver lo importante de llevar a cabo sus responsabilidades y, en caso de que se equivoque se les debe animar y enseñar la forma correcta de hacerlo. Los padres deben explicar el porqué de esos errores y enseñarles la forma adecuada de hacer las cosas.



Tener presente que todo aprendizaje requiere de tiempo, repetición, paciencia y oportunidades de ejércelo, lograra que como padres continuemos diariamente enseñando a nuestros hijos este valor que genera éxito en la vida adulta.

¡Papá no quiero ir al colegio! ¿Cómo abordar la fobia escolar?

Iniciar la vida escolar supone un cambio trascendental en la vida de todo ser humano, adaptarse a estar en un ambiente desconocido a nuestro hogar, desprendernos de la protección de la familia e interactuar con otros compañeros de la misma edad , y adultos desconocidos genera ansiedad y temor en la persona, por lo que es común y normal que durante la primera semana se presenten “llantos”, “quejas”, “dolores de barriga”, “de cabeza” y cualquier escusa que pueda servir para apartarnos de la experiencia de asistir a diario a este nuevo ambiente.



Si la situación se presenta durante las primeras semanas de clases, es totalmente normal, éste no es más que un periodo de adaptación que suele acabar en cuanto el niño se habitúa a las nuevas actividades y acepta, gracias al apoyo de los padres y docentes, que está comenzando una nueva etapa en la que va a descubrir cosas nuevas y divertidas. Sin embargo, hay un pequeño porcentaje de niños que sufren algo más grave que un breve periodo de adaptación, convirtiendo su rechazo a acudir al colegio en una verdadera fobia.



Las fobias escolares son una forma de miedo desproporcionado a la situación que lo desencadena y están relacionadas con estímulos que no son objetivamente peligrosos. Pero, además, no pueden ser eliminadas racionalmente porque están más allá del control voluntario, tienen una duración larga, e interfieren de modo considerable en la vida cotidiana del niño. Es un síndrome que se caracteriza por un manifiesto rechazo a la asistencia a la escuela e implica un temor irracional por alguna situación particular. Los síntomas suelen ser dolor abdominal, náusea, vómito, diarrea, dolor de cabeza, palidez y debilidad. Éstos aparecen por la mañana antes de ir al colegio y, por lo general, desaparecen antes de que terminen las clases. Además, nunca aparecen los fines de semana ni días festivos. La Fobia escolar es un trastorno poco común que tiende a darse con más frecuencia entre los 3 y 4 años, o entre los 11 y 12 años, y afecta a más niños que niñas. Su aparición en los más pequeños es repentina, mientras que en mayores y adolescentes surge de forma más gradual, y es de carácter más intenso y grave.



Esta fobia al colegio suelen desarrollarla niños ansiosos o tímidos, y aquellos que son muy dependientes, con madres autoritarias o muy complacientes y padres pasivos. Estas madres frecuentemente sienten temor a que su hijo se aleje de ellas y le transmiten su ansiedad. Por ello, a medida que el niño se angustie más por ir a la escuela, más se preocupará la madre por su miedo y así se generará un círculo vicioso, donde la ansiedad de la madre afecta al hijo y viceversa, empeorando los síntomas de separación. Así, los niños que tienen más predisposición a padecer este trastorno son aquellos que no han salido de casa, es decir, que no han asistido a guarderías o jardines de infancia, y nunca se han separado de los padres.



También puede contribuir a este temor, ambientes escolares poco iluminados y carente de estímulos visuales infantiles (carteleras coloridas, personajes decorativos con colores llamativos, juguetes, bibliotecas, etc), docentes con actitud hostil y distante, cuya forma de abordar a los estudiantes sea a través del grito, insulto o descalificación, castigos físicos (pellizcos, golpes, mordiscos, reglazos, o encierro en el baño o armario) aplicados dentro de la institución, o un mal manejo de la disciplina, donde las autoridades no controlen las conductas agresivas entre estudiantes o no garanticen su seguridad dentro y a los alrededores del instituto.



Pero ¿qué se puede hacer en esta situación?, en primer lugar averigua con tu hijo la razón por la cual no quiere ir al colegio, hay que descubrir los motivos, para ello lo recomendable es que los padres hablen con él e intenten que éste les hable sobre el origen de su temor, escúchelo atentamente y sin prejuicio, así será más fácil ponerle remedio. En cualquier caso, no hay que ceder al chantaje.

El niño no puede quedarse en casa si no existe una razón justificada, por lo que hay que llevarlo a la escuela. Si se hace cumplir la regla de la asistencia diaria a la escuela, el problema de la fobia escolar mejorará en forma notable en una o dos semanas. Cuando el niño se alborota al separarse de los padres, la mejor estrategia es informarle, calmadamente, que el padre/ madre regresará y que el niño tiene que quedarse, entonces debe irse rápido. Una separación firme, rápida y con cariño es mejor tanto para los padres como para el niño.



Lo mejor es que uno de los padres lo acompaña hasta la clase, e incluso permanezca allí un breve período de tiempo. También puede ser beneficioso, en algunos casos, y de acuerdo con los profesores, modificar el horario de la escuela para que el niño pase, al principio, menos tiempo en ella, hasta que poco a poco se vaya acostumbrado y consiga integrarse con los demás compañeros. Puede ocurrir, con algunos niños, que sea necesario cambiar de maestro o, incluso, de colegio, si las causas son por el trato de la docente o el ambiente escolar. Evite mantener a un chico en un aula con una docente que no propicie la adaptación y que no genere empatía con el niño, pues a la larga puede contribuir a que este exprese durante el año un bajo rendimiento académico.



Es imprescindible establecer una rutina, se trata de conseguir que todo se convierta en un hábito y se realice casi de forma automática de modo que al niño apenas le dé tiempo para pensar en su miedo. Es muy importante que los padres se interesen por las actividades que realiza su hijo cada día en clase, preguntándoles, reforzándoles, y haciendo que se ilusionen con los acontecimientos del colegio. Además, les pueden animar a que inviten a casa a compañeros de clase, participar en actividades organizadas por el colegio, etc.



Si a pesar de estos concejos, tu hijo continúa presentando las mismas conductas antes de ir al colegio, es necesario que abordes a un especialista que pueda ayudarte a identificar el origen de la fobia y organizar un plan a favor de estimular la adaptación escolar. La ayuda especializada siempre será la mejor herramienta para la crianza eficiente de los hijos.