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Edades de 8 a 16 años

26 dic. 2011

¿Qué regalos hacen feliz a mi hijo?

Durante estas semanas toda la familia del occidente del planeta se une con amigos, vecinos, familiares y allegados para celebrar la tradición navideña y la llegada de un año nuevo. Época donde las fiestas, los regalos y los encuentros sorprenden a muchos con alegría y felicidad. Algunos padres preocupados por la incidencia del juguete en la vida de sus hijos, me preguntaron cual podría ser el mejor regalo de acuerdo a la edad, sexo, e intereses.

¡La verdad es que las preferencias de nuestros niños han cambiado!, una muñeca, un carrito de juguete o un cochecito con un bebe “que se come su comida o se enferma” ya no son los juguetes que levantan la sonrisa de la mayoría de los niños de este nuevo siglo, quienes como todo cambio generacional, llevan intrínsecos en su memoria genética evolutiva cual es el método para garantizar su supervivencia, y sorprenden a sus padres pidiendo tecnología de punta, me refiero a niños de 5 años que solicitaron las últimas versiones del DS, laptops, wii, Xbox , nintendos, unos más grandecitos exigieron conexiones ilimitadas a internet, blackberrys, video juegos en distintos formatos, mp4 y muchos más.

Considerar que tales peticiones son perjudiciales, rallaría en la falsedad, pues hay estudios muy serios dirigidos por Universidades reconocidas de Norteamérica y Reino Unido que avalan que el uso de la tecnología y los juegos de videos favorecen el desarrollo cognoscitivo de los niños, les ayuda a crear habilidades de planificación, anticipación, selección, deducción, toma de decisiones asertivas , aumento de la atención y concentración , desarrollo de las funciones perceptivas visuales y auditivas, y manejo de la tensión y el estrés ante situaciones que requieren una acción específica . Paralelamente al uso de la tecnología como entretenimiento se desarrollan dificultades para separar la realidad de la ficción, la interacción social con pares que estén fuera de los ambientes virtuales, y la obesidad infantil en niños que dedican más de cinco horas frente a tales “juguetitos”.

Como padres que constantemente buscamos el bienestar para nuestros hijos debemos de tener claro que todo juguete sea como sea, debe estar en sintonía con los valores y creencias que cada familia profese y que pase por el tamiz de la ecología personal y social. De una forma más simple: “lo importante no es lo positivo o negativo que pueda ser el juguete, si no el tiempo que se dispondrá para su utilización, cuanto requiere de la supervisión y orientación de los padres para su uso, si generara bienestar a los chicos y le facilitara la armoniosa relación con su realidad y entorno, y cuanto de esos regalos no se empleen para reemplazar el tiempo que debe pasarse entre familia, compartir sanamente, dar amor, educar y concientizar”.

El problema no estará en culpar al juego de video por la conducta agresiva o por las bajas calificaciones que pueda tener un niño a posteriori, si no la clase de orientación y supervisión recibe de sus padres con respecto al mismo, y que acuerdos inteligentes se lleguen entre todos los miembros de la familia para promover un esparcimiento sano, saludable y positivo para todos, fuera solo del uso del juguete.

El mejor regalo que puedes ofrecer a lo largo de este año es el amor incondicional y su manifestación constante traducida en acciones, tales como: los hijos anhelan más que regalos costosos, conversar sanamente a diario con sus padres para estrechar los lazos entre ambos, que le dediquen tiempo, desean a su lado cualquier persona que reconforte, que proteja, que felicite. Los niños en sus respuestas reflejan la permanente preocupación por cómo se llevan sus papás, por si salen juntos, por si se hacen cariño, desean un hogar donde reine la armonía y la paz, donde los padres se lleven bien entre ellos. Para esto no necesitas dinero, envoltorios ni tarjetas.

Una muestra de amor incondicional exige supervisar que hábitos perjudiciales pueden estarse presentando en su vida que pueda causarle problemas a largo plazo, escuchar las posiciones de tu hijo con respeto a sus gustos y preferencias y explicarles el porqué estas en desacuerdo con algunos de ellos, ser un ejemplo a seguir , un modelo que inspire a tus hijos a respetarte y a considerarte, y en esforzarte por construir un clima equilibrado, sano y saludable a los ojos de tus hijos, para que no tengan que recurrir al internet , los videos-juegos o la música que te molesta para evadir las crisis familiares que conforman su trágica realidad. Aquí está la clave.

El amor expresado en acciones y en palabras son las peticiones que piden los niños, niñas y adolescentes a gritos para todo este año y toda su vida, que sus padres sean ejemplo de vida, que los escuchen, que los comprendan y que los orienten haciéndole ver cuánto se les ama y cuan valiosos son. No permitas que un regalo físico te robe la oportunidad de complacer a tu hijo de forma sincera y positiva para toda su vida.

20 dic. 2011

¿Cómo enseñar a los hijos el valor del trabajo?

La gran mayoría de los padres se quejan de que sus hijos no los ayudan a efectuar los oficios del hogar. Otros tantos, tienen que literalmente “sobornar” a los adolescentes con regalos para que aprueben las asignaturas del grado o colaboren en la casa, la verdad es que cada día los adultos debemos trabajar mucho más para obtener un adecuado nivel de vida, por lo que es preocupante para los padres de este tiempo educar para el trabajo a los hijos, a fin de que aprendan la mejor forma de obtener lo que deseen en el futuro y sean adultos exitosos.
A veces, sin percatarnos de ello, somos nosotros los padres quienes educamos a los hijos para ser una carga para otros o unos perezosos injustificados, si es común que los niños nos escuchen quejarnos porque tenemos que ir a trabajar, le hacemos ver nuestra tarea como una carga, y no como un estimulo, al igual que si le hacemos “todas las labores” porque ellos están estudiando “ y por eso tienen un “papá o una mamá  que les resuelve todo”, los hijos crecen creyendo que se merecen todo, y que no deben de hacer nada para obtenerlo, o en los peor de los casos “buscar la vía fácil” para lograrlo.
Los padres tienen que ir enseñando a los hijos desde muy pequeños, a realizar y comprender las virtudes y valores humanos del trabajo, preparándoles para el futuro, cuando tengan que trabajar en los estudios, en la empresa o en la sociedad. Pueden empezar mandándoles pequeñas actividades y responsabilidades, dentro de la casa, para que se vayan acostumbrando a obedecer y a sentir la satisfacción del trabajo, bien hecho. Así cuando llegue la hora de realizar el trabajo profesionalmente, tendrán ya la costumbre convertida en hábito y posteriormente en virtud y sabrán organizar y administrar el tiempo, para poder hacer lo que sea necesario, sin poner pretextos para no hacer el trabajo que les corresponda. Se aprende a conocer el valor del trabajo cuando en el hogar hay modelos a nuestro alrededor de personas trabajadoras, es importante que de 3 a 6 años de vida los niños reciban pequeñas obligaciones en el hogar ( como doblar su ropita, vestir la cama, ordenar sus zapatos etc.) para que internalicen este valor, podemos hacerlo de una forma amena colgando en la pared un listado con los nombres de los niños y sus labores diarias y luego premiar al que ha realizado un buen trabajo, así le enseñamos que las recompensas vienen luego de una tarea hecha con calidad, pedirle que nos ayuden a hacer el listado de las compras, que nos seleccionen la ropa de color o blanca para colocarla en la lavadora, llevar el cesto de ganchos cuando la colgamos, y estar atenta a la hora que este seca para doblarla, son tareas sencillas que pueden contribuir a crear ese vinculo entre el trabajo , el esfuerzo y lo valioso de la participación en las tareas cotidianas.
De 6 a 12 años se pueden asignar  labores como estar atento al vencimiento de los recibos del hogar para que informen a los padres las fechas de pago, tareas como dejar el baño limpio, ayudar a recoger la basura del patio, cumplir las tareas escolares a una misma hora, mantener el agua de la nevera llena, dejar la habitación limpia, y mantener el buen uso de sus juguetes, son labores que asignan un nivel de responsabilidad, sin ser una sobre exigencia , y contribuye de forma significativa a desarrollar constancia en el trabajo personal.
Debe evitarse asignarle a los hijos tareas que estén por encima de su edad y de la responsabilidad que pueden asumir (como en los casos en los que se le otorga la responsabilidad de cuidar hermanitos menores, cocinar para la familia, o cargarlo con las obligaciones que la madre debe asumir) al igual que colocarlos a vender en la calle, limpiar casas ajenas, o en los peor de los casos pedir dinero a las personas en los locales comerciales, dejándolo sin escuela. Una cosa es asignar tareas dentro del entorno familiar para con el mismo o para contribuir al bienestar del hogar, y otra muy distinta es asignarle la carga de mantener a la familia.
El verdadero trabajo de los hijos dentro de la familia es estudiar, ayudar a los padres y a sus hermanos, también ayudar a los familiares y amigos y los padres deben facilitar oportunidades para que aprendan a desarrollar amor por el trabajo. Deben esforzarse en prepararse muy bien para el futuro, aprovechando todos los medios a su alcance, procurando siempre recorrer una milla de más, en las obligaciones

7 dic. 2011

¡Es más que un niño con obesidad! Conociendo el Síndrome de Prader-Willi

Estamos en una época en la que el cuerpo delgado y esbelto es un sinónimo de salud y belleza, hacer ejercicios, comer saludable, y mantenernos activos son hábitos que deben enseñarse desde la infancia, para facilitar una salud óptima a largo plazo. Pero mas allá de solo fijarnos en la contextura física, existe un síndrome, que puede pasar desapercibido por la gran mayoría de madres, padres y docentes, los cuales no solo afectan el peso, sino también las capacidades de lenguaje, cognitivas y conductuales en general.

El síndrome de Prader-Willi (SPW) es una alteración genética descrita en el año 1956 por los doctores suizos Andrea Prader, Alexis Labhart y Heinrich Willi, en nueve pacientes que presentaban un cuadro clínico de obesidad, talla baja, hipogonadismo (es un trastorno en que los testículos u ovarios no son funcionales), criptorquidia (testículos ocultos) y alteraciones en el aprendizaje , tras una etapa de hipotonía muscular pre- y posnatal, además de una discapacidad intelectual de leve a moderada.

Este síndrome altera el funcionamiento del hipotálamo, una sección del diencéfalo cuyas funciones incluyen, entre otras, el control del apetito lo que provoca que carezcan de sensación de saciedad. Un error muy común es pensar que la búsqueda incesante de “comida” se debe a un “hambre excesiva”. Provoca asimismo deficiencia del tono muscular, un alto porcentaje de grasa en el organismo y falta de energía. Todas estas condiciones reducen las necesidades calóricas de los niños y adultos que tienen este síndrome a dos tercios de la necesidad calórica estándar.

El síndrome de Prader-Willi también puede provocar crecimiento y maduración incompletos, facciones características, problemas del comportamiento, dificultades respiratorias, comportamiento obsesivo-compulsivo (como hurgarse en lesiones en la piel, pensamientos y acciones repetitivos y una fuerte necesidad de seguir una rutina), disfunciones en la temperatura corporal, resistencia al dolor, retraso en el desarrollo del aprendizaje y, en dos terceras partes de los casos, imposibilidad de vomitar. Alguno puede llegar a comerse cualquier cosa, y los medicamentos para inducir al vómito son ineficaces y pueden resultar tóxicos. La hipopigmentación suele ser también una característica de estas personas.

A nivel cognitivo, estas personas normalmente tienen buena memoria a largo plazo, buena organización perceptiva, buena habilidad para reconocer y evaluar relaciones espaciales, buena decodificación y comprensión lectora y un buen vocabulario expresivo. Sin embargo, suelen presentar: falta de procesamiento secuencial de la información, dificultades en la aritmética, pobre memoria a corto plazo (por ejemplo, les cuesta recordar cadenas de información, como pueden ser órdenes por lo que se tacha muchas veces al niño de desobediente), tienen dificultades de atención y concentración y habilidades motoras finas relacionadas con la planificación motriz, el tono o la fuerza.

Los niños pequeños suelen ser alegres, afectuosos, complacientes y cooperadores hasta que sobre los 6 u 8 años se vuelven más rígidos, irritables y emocionalmente más inseguros. Así comienzan a tener conductas como engullir toda la comida disponible, impaciencia, ataques de ira, enfados, distracciones, problemas de comunicación e impulsividad, suelen ser manipuladores, mentirosos, hábiles, caprichosos, egocéntricos; con frecuencia muestran conductas autolesivas y tienen pocas habilidades interpersonales. Las habilidades de cooperación suelen estar más alteradas, aunque éstas mejoran con la edad. El patrón de desarrollo del lenguaje en las personas con Síndrome de Prader Willi es el mismo que el de toda la población aunque el ritmo es más lento. De esta manera, sus primeras palabras suelen aparecer en torno a los dos años y medio y la producción verbal significativa a menudo es escasa antes de los cuatro años.

Algunas de las características más importantes que a nivel lingüístico presentan los sujetos con Prader_Willi son: errores más comunes como: las distorsiones, las omisiones, simplificaciones de fonemas y dificultades en la secuenciación de sílabas. Suelen tener un tono de voz inadecuado (bajo para las niñas y alto para los niños) y presentar hipernasalidad (debido a las dificultades de la función motora oral). Carecen de un amplio vocabulario. El pensamiento concreto y la falta de experiencias provocan dificultades en la generalización de conceptos. Dificultades en la compresión de oraciones negativas e interrogativas ya que exigen cierto nivel de abstracción y capacidad de ponerse en el lugar del otro. Suelen tener mayores problemas en las construcciones sintácticas que en las morfológicas. Tienen limitaciones para construir frases ya que esto exige creatividad y capacidad de organizar y combinar distintos elementos. La estructuración de la oración suele ser más lenta y las producciones suelen ser incorrectas e incompletas. Suele ser poco frecuente la utilización de nexos y de oraciones compuestas. La falta de comprensión de los mensajes, les lleva muchas veces a mantener conversaciones sin sentido o a la inhibición y al desinterés comunicativos. El carácter sociable y tímido de estas personas es un aspecto favorecedor en el uso del lenguaje, aunque en las situaciones comunicativas se observan problemas relacionados con la proximidad física al hablar, el respeto del turno de palabras, la posición de escucha.

Para la escolarización de alumnos con SPW existen varias alternativas, siendo la más usual y adecuada la escolarización en un centro ordinario, para favorecer así su integración social. Todo ello dependerá las necesidades educativas de cada alumno así como de los recursos que los centros ordinarios sean capaces de ofrecer para satisfacer dichas necesidades. Para los alumnos con SPW es muy importante la Estimulación Temprana, ya que tienen unas altas capacidades en el aprendizaje y cuanto antes comience, el desarrollo de sus capacidades mediante la intervención educativa, mejor será su desarrollo y calidad de vida futura. Es conveniente realizar periódicamente revisiones en el dictamen de escolarización ya que las necesidades de estos alumnos varían con el tiempo y por lo tanto los recursos y apoyos específicos deben hacerlo también.

A la hora de la escolarización del alumnado con SPW se deberá tener en cuenta que para que el alumno desarrolle al máximo sus capacidades hay que procurar que el alumno reciba el proceso de enseñanza-aprendizaje en un ambiente lo más normalizado posible, permitiéndole así la integración en la sociedad y optimizando su calidad de vida. Todos los profesionales que trabajen con el alumno deberán conocer tanto las necesidades educativas que presentan como las características médicas que presenta ya que esto afecta a su rendimiento escolar. Es imprescindible la colaboración de todos los profesionales que atienden al alumno, así como el contacto con la familia, que desempeñan un papel principal en la educación de sus hijos.

¿Cómo puedo estudiar mejor?

Estudiar es un proceso que realizamos a diario. Si consideramos que en el colegio estamos un mínimo de 13 años de nuestra vida estudiando, para luego muchos continuar con cursos de capacitación, carreras técnicas o profesionales, podemos entender que el saber estudiar adecuadamente cobra relevancia para poder obtener un buen rendimiento académico.

Si bien, lo ideal es formarse hábitos de estudio desde la infancia, estos pueden no haberse adquirido o haberse dejado de lado con el tiempo, por lo que a continuación les entregaré algunas ideas a tener en cuenta si es que deseamos mejorar nuestro desempeño estudiantil.

Es importante tener un lugar definido para estudiar, por ejemplo: un escritorio o mesita en un lugar de la casa donde puedan concentrarse mejor. Desconectarse de los distractores: radio, televisión, teléfono, computador (a menos que sea necesario para estudiar, si es así la idea es evitar entrar a Internet). Si bien algunos pueden decir “estudio mejor con ruido”, en realidad la función del ruido para algunos tiene relación con bajar el nivel de ansiedad, pero en lo que respecta al aprendizaje, puede distraer realmente. En el caso de que realmente la persona sienta que le ayuda a concentrarse, se recomienda una música sin letra, bajita y con melodía relajante. Tener cerca todo lo necesario para estudiar: lápices, hojas, ejercicios, calculadoras, libros, apuntes, resaltador, etc. La idea es no estar parándose del lugar a buscar algo que nos falte. Para evitar distractores, la idea es tener solo lo NECESARIO, evitando elementos que nos estorben. No estudiar en la cama o en lugares que nos puedan generar somnolencia. También es importante tener una buena iluminación y ventilación (el exceso de calor puede endentecer nuestras respuestas).Puede ayudar tener un horario de estudio, por ejemplo planificarse para estudiar los lunes, miércoles y viernes de 17.00 a 19.00 hrs. Así, gradualmente podremos crearnos un hábito.

El poder tener claridad sobre cuáles son nuestros objetivos, puede aportar para establecernos tareas más pequeñas y concretas que nos permitan ir cumpliéndolos paso a paso.También es bueno tener una libreta para anotar todo lo que se nos ocurra y podamos dejar pendiente mientras estudiamos, por ejemplo: buscar material sobre uno de los temas que no entendimos bien, revisar algún libro, etc.Tomar apuntes completos y claros en clases. Si se coloca atención, se resalta lo importante en los apuntes y luego se revisan para estudiar, resultará más fácil consolidar el aprendizaje. Se deben subrayar o destacar las definiciones y lo que consideramos como más importante. Construir resúmenes y esquemas que nos apoyen en el proceso de aprendizaje y memorización de conceptos. Mientras más sentidos ocupemos en reiterar una idea, más se quedará en nosotros (oírla atentamente en clases, leerla en los apuntes, escribirla en resúmenes). Los contenidos que debemos memorizar es importante estudiarlos repetidamente en distintos momentos del tiempo (cuando los entregaron, dos semanas antes de la prueba y días antes de ésta, por ejemplo), pues así disminuimos el efecto de la curva del olvido.

Realizar ejercicios similares a los que podrían estar en el examen, con preguntas, problemas y tiempo, lo más parecido posible a la situación real puede prepararnos para la situación. Asimismo, el visualizarnos en el examen, pensar en cómo será nuestro desempeño y mantener una actitud positiva puede generarnos mayor confianza en nosotros mismos. No olvides preguntarle al profesor o a los compañeros de curso todo lo que no se ha entendido bien. Estudiar individualmente primero y luego en grupo, puede reforzar los aprendizajes, ya que se tiene la posibilidad de conversar, discutir y argumentar respecto a lo estudiado. El exceso de estudio sin tener espacios de auto cuidado (deporte, reuniones gratas con amigos, yoga o técnicas de relajación, etc.) puede generarnos mayor estrés y ansiedad, lo cual finalmente perjudicará nuestro rendimiento. Si bien es importante dedicar un tiempo suficiente al estudio, debemos organizarnos para que esto no ocupe “todo” nuestro tiempo, el equilibrio es esencial.

Si bien muchas personas refieren estudiar mejor de noche o “bajo presión”, el aprendizaje es menos eficiente en esas condiciones. Por ende, se recomienda estudiar con tiempo para los exámenes y dejar tiempo para descansar bien la noche antes de rendirlo. No hay que olvidar que al dormir, los aprendizajes se consolidan mejor en nuestra memoria. Preparar el día anterior todo el material necesario para el examen que se rendirá (calculadora, lápices, etc.), así evitamos olvidarnos de algo importante, o perder tiempo buscando algo necesario que no encontramos, lo cual incluso puede generar más ansiedad y atrasos al examen mismo. Evita estar con personas que se ponen muy nerviosas antes del examen, pues eso solo aportará a subir tu propia ansiedad. Intenta llegar puntual a la prueba y tomar un lugar de la sala que te permita concentrarte bien.

Procura no perder tiempo analizando el examen después de haberlo dado. Muchas veces nos desanimamos anticipadamente al ver que respondimos distinto a nuestros compañeros, pero al recibir la prueba vemos que obtuvimos una nota adecuada. Es mejor esperar a los resultados en vez de especular. Si obtienes un mal resultado, pasa la página y concentra tus energías en el siguiente. En vez de preocuparse, es mejor ocuparse…

Establece objetivos y regálate pequeñas recompensas cada vez que cumples uno (chocolates, ver un programa de televisión, salir con amigos, etc.). Date un tiempo para detenerte y disfrutar de tus logros, valora tu propio esfuerzo antes de empezar a pensar en el siguiente objetivo.

Recuerda que estudiar debe ser un hábito que debes cultivar a diario con mucha pasión, perseverancia y planificación.

El mal del preescolar:¿Por qué mi hijo muerde a otros niños?

¡Este es el primer año que Danielito va al preescolar!, su madre emocionada le compra zapatos nuevos, la típica franela amarilla y su monito azul, para que comience por todo lo alto la etapa de Educación Inicial. Danielito ha pasado toda su vida (tan solo dos añitos) bajo el cuidado y protección de sus padres y abuelitos, por lo que para él, ir a la escuela la primera semana es emocionante. No tarda más de un mes, cuando de la escuela citan a su mamá para referirle que Danielito necesita una “evaluación por un especialista” porque muerde a varios compañeritos, sea niño o niña, durante la semana. La docente perpleja, logra sugerir que el niño muerde porque “en casa le enseñan a morder”, o “que aprendió este habito por ver a otros morderse y así el niño aprendió a repetir tal conducta”. La madre afligida replica que en casa no hay más niños pequeños y que el único contacto con otros niños es en el aula escolar; en casa ¿Por qué habría de morderse entre otros? “Danielito no creció entre lobos”, para imitar tal conducta. En fin, la escuela en modo de ultimátum quiere que cesen el azote de Danielito y su dolorosa mordida.

Morder es una conducta que algunos niños en edades comprendidas de 1 a 3 años presentan. Existen diferentes razones de por qué lo hacen, pero en cualquier caso es necesario enseñarles desde el primer momento las consecuencias que acarrea el morder. Los bebés emplean su boca para explorar, aprender y también para relacionarse. Es una de las partes de su cuerpo que se encuentran más desarrollada. En ocasiones con la dentición necesitan calmar sus encías con lo cual muchas veces muerden porque carecen de autodominio y actúan impulsivamente. En el caso de niños de 1 a 3 años las razones son diferentes. A esta edad comienzan a socializar, a relacionarse con sus contemporáneos, pero aún no poseen un lenguaje ni tienen las habilidades suficientes para comunicarse. Morder es una manera de conseguir un juguete o llamar la atención. También lo hacen cuando están nerviosos o se sienten frustrados ante situaciones nuevas, como la llegada de un hermanito, o el ingreso al jardín de infancia.

La literatura sugiere que la fase de morder puede ser una del desarrollo normal para bebés y niños de hasta tres años de edad, sin casi ninguna importancia duradera en el desarrollo. Una vez que cumple un niño los 3 años, sin embargo, el morder podría indicar otros problemas de comportamiento, especialmente si son frecuentes los incidentes. Ya que la mayoría de incidentes de morder se debe a la etapa del desarrollo del niño, los especialistas recalcan que el morder no es motivo de echarle la culpa al niño, a los padres o a los maestros (Greenman y Stonehouse, 1994).

Oesterreich (1995) y otros teóricos creen que, como en el caso de los bebés, el morder en los niños entre los 12 y los 36 meses de edad representa una forma de comunicación (por ej., para comunicar la frustración mientras aprenden habilidades sociales, lingüísticas y de autodominio). Los psicólogos infantiles han señalado que los niños de hasta tres años de edad quizás muerden también, cuando experimentan un evento que les causa estrés, una falta de rutina que les agita particularmente, o interacción inadecuada con adultos (maestros o cuidadores), los niños de esta edad tal vez son más propensos a morder si hace más de 5 minutos que no interactúan con adultos de forma divertida. Otros niños tal vez muerden como estrategia de auto-defensa, o tal vez simplemente imitan a otros niños que muerden dentro del ambiente escolar, por lo que se espera que Danielito no sea el único en su salón que se destaque en “las mordidas”.

No obstante, el que un niño muerde frecuentemente después de cumplir los 3 años podría indicar otros problemas de comportamiento, ya que para esa edad muchos niños tienen las habilidades de comunicación necesarias para expresar sus necesidades sin morder. Kranowitz (1992) especula que el morder también puede ser ocasionado por una disfunción de integración sensorial en una cantidad menor de niños pequeños. Por ello se sugiere realizar un examen del desarrollo para niños de edad preescolar, que será útil para identificar a los niños con disfunción táctil. (Estos niños pueden responder negativamente a sensaciones de toque, poniéndose ansiosos, hostiles o agresivos. Pueden responder de manera exagerada o insuficiente al toque, o reaccionar negativamente cuando otros están cerca. Los toques ligeros desde atrás les podrían ser particularmente agitantes, resultando, en algunas situaciones, en que muerden.)

¿Pero qué podemos hacer con Danielito?. Lo primero que hay que hacer es observar cuando y porque está conducta aparece. Cuando un niño muerde siempre debemos transmitirle que la agresión no es aceptada. Debemos intervenir con rapidez, pero con calma y mostrarle nuestra desaprobación. Hay que explicarle que “no se puede hacer daño” mirándole a los ojos. Si el niño está jugando debe separarse de la actividad (dos minutos son suficientes), si quiere continuar jugando con los demás tendrá que parar de morder. También es aconsejable que tenga una conducta reparadora: ayudarle a curar al amigo, darle un beso, pedirle disculpas…

Prohibir una conducta no significa que el pequeño entienda cual es la conducta acertada. A los niños hay que servirles ejemplos a seguir; por ejemplo mostrarles nuevas formas de relación, utilizar el lenguaje, esperar turnos, pedir prestado, acariciar a sus amigos… Cuando el niño exhiba conductas positivas (pedir permiso para coger el juguete de otro niño, por ejemplo) debemos elogiarle, valorarles cuando estén jugando de manera “pacífica” con otros pequeños. Nunca debemos responder con la misma acción: morder a un niño que muerde es un gran error. Cuando son muy pequeños no pueden relacionar el dolor que sienten con el que causan cuando muerden a los demás. No utilices la violencia ni la humillación para erradicar el comportamiento. Dialoga, háblale con firmeza y coherencia manteniendo siempre la calidad del vínculo afectivo.

Así que la próxima vez que se quejen de la mordida de un chico, recuerden las razones por la que lo hacen y mejoren las dinámicas del aula para evitar tales comportamientos, ten presente que esto no es culpa de mamá y que la escuela esta para educar, ¡este momento es una gran oportunidad!.

5 dic. 2011

Taller Disciplina Infantil ¿Como lograrla en casa y en el aula?

Saludos a todos los lectores de este blog, a continuacion les expongo una breve reseña del encuentro realizado el sabado 03 de Diciembre de este año , que conto con la maravillosa asistencia de 45 personas.

25 oct. 2011

Hábitos de estudios:¿Cómo mejorar mi capacidad de memoria?

¡Todo en esta vida depende la memoria!, recordar datos tan significativos, como el nombre, numero de cedula, claves secretas de cuentas y correos electrónicos, fechas para los pagos o entrega de trabajos se ha vuelto tan trivial, que pocas veces reparamos en la gran cantidad de información que manejamos para poder ser eficientes. Las personas dedicadas al estudio de la eficacia y el éxito académico, profesional y personal apuntan que la buena calidad de la memoria facilita el logro de las metas propuestas y del éxito, aunado a cualidades como la perseverancia y la disciplina.

Pero al igual que tener una buena memoria, es una habilidad codiciada por muchos, es muy común escuchar a las personas quejarse:”se me olvido otra vez “o “que mala memoria tengo”.

Más que cómo mejorar la memoria habría que decir cómo ejercitar esta capacidad del cerebro de forma que se aprovechen sus posibilidades naturales de aprendizaje. Con este punto de vista, el mejor consejo es que un adecuado ejercicio intelectual será siempre saludable. El cerebro humano típico contiene unos 100 billones de células nerviosas. Esto significa, según el afamado científico ya fallecido, Carl Sagan, que tenemos la capacidad de almacenar en nuestra mente información equivalente a la de 10 billones de páginas de enciclopedia.

La memoria funciona mucho más eficazmente cuando algo se aprende en un ambiente agradable y relajado. Todos sabemos que la memoria es selectiva y que recordamos mucho mejor las cosas agradables y apenas recordamos los malos ratos, acentuándose este efecto cuanto más antiguos son los recuerdos. Por lo tanto, es importante que determinadas discusiones o la introducción de nuevos datos a nuestro cerebro, se realicen con la máxima tranquilidad posible porque, de lo contrario, si los datos objetivos se empiezan a confundir, no hay forma humana de razonar o comprender las emociones. Parece como si el gestor de la memoria consumiese una gran cantidad de recursos, y si éstos no se encuentran libres no funcionará adecuadamente.

Para comenzar es importante conocer algunas de las causas principales que debemos corregir para que no afecten nuestra memoria, estos son: la falta de atención, concentración e interés, la poca o mala comprensión de lo que se lee ó estudia, la mala costumbre de no hacer repasos ó de hacerlos demasiado tarde y cuando ya se ha acumulado demasiada información, leer de forma pasiva y superficial, sin tomar notas ni reflexionar acerca de lo leído o no tener la costumbre de hacer resúmenes, esquemas ó subrayados al momento de leer o estudiar.

Para evitar olvidar algo que tenemos que hacer conviene tener un recuerdo visual como, por ejemplo, colocarnos el reloj en la mano derecha, Por lo general mientras más sentidos usamos al memorizar algo más fácilmente lo podremos recordar después. Por ejemplo, si queremos recordar donde guardamos un sobre con dinero podemos hacer como si tuviéramos una cámara y retratásemos el lugar donde guardamos el dinero a la vez que decimos "estoy guardando 300.Bs en esta gaveta..Clic."

Para recordar los nombres de las personas hay que tener presente que cuando le presenten una persona: Identifique las características distintivas del rostro, fíjese en las características físicas - color de pelo, estatura, peso. Trate de recordar otra persona que se le parezca. Repita el nombre de la persona por lo menos tres veces - por ejemplo, cuando se la presentan, luego haga una pregunta o comentario usando el nombre y finalmente repítalo cuando se despidan. Piense en una palabra que rime con el nombre. Repítase a usted mismo(a) el nombre varias veces a intervalos. Utilice imágenes. Piense en una imagen que el propio nombre le sugiera. Coloque mentalmente esa imagen en el rostro de la persona. Escriba el nombre. Puede usar una agenda personal para anotar el nombre junto con varias características de la persona.

Comprender lo que estás leyendo te facilita el proceso de memorización. Una recomendación es que no pases a la línea ó párrafo siguiente si no ha comprendido lo anterior. Hay muchas personas que leen un párrafo y cuando lo han comprendido ponen una marca al final; tú puedes hacer lo mismo! Cuando estés leyendo ó estudiando, procura pensar con imágenes, ya que la imaginación y el pensamiento están unidos, con esta técnica te permitirá recordar sucesos ó episodios de un determinado tema. Para que puedas lograr esto hay dos recomendaciones: Exagera determinados rasgos, como si fuera una caricatura y dale movimiento a tus imágenes como si fueran una película .Haz varias pausas mientras lees ó estudias para recordar lo que vas aprendiendo. Muchas personas utilizan este momento para escribir dos ó tres palabras en una tarjeta, también elaboran algún esquema ó hacen un pequeño resumen. Es importante que revises constantemente tus notas para aumentar el número de repeticiones-fijaciones consiguiendo con esto que el olvido se retrase. Normalmente cuando leemos ó repasamos algo justo antes de dormir, lo recordamos bastante bien a la mañana siguiente, ya que durante el sueño no hay interferencias. Esta técnica le funciona muy bien a muchas personas, ¡inténtala!.

Complementar estas estrategias con una buena alimentación, ejercicio físico, tomar suficiente agua, y una buena programación mental te facilitara la lucidez que necesitas para organizar tus recuerdos. Lo principal que debes tener presente es que “lo que yo creo de mi mismo llega a ser verdad” por lo que afirmar constantemente “yo tengo una excelente memoria”, despejara tu capacidad cerebral y tu atención para recordar lo que necesites.

20 oct. 2011

Mi hijo tiene dificultad de aprendizaje¿Cómo puedo ayudarlo?

En nuestra sociedad, la educación y el rendimiento académico tiene la facultad de generar el sentimiento del éxito en la vida de las personas, nos encanta felicitar a los chicos cuando nos sorprenden con “A” y es todo un orgullo para los padres comentar en las reuniones familiares, lo rápido que los niños aprenden a leer o lo bien que exponen en sus salones de clases. Todo lo contrario sucede con los padres con hijos con dificultad de aprendizaje, quienes en mucho, les cuesta entender como una chica que se aprende de memoria las canciones, o se sabe todos los diálogos de las películas; o el chico que gana en todos los juegos de video, o desarma y repara artefactos eléctricos no logra aprender a escribir, leer o calcular con la misma habilidad.

Cifras internacionales revelan que 1 de cada 10 estudiantes presenta algún tipo de dificultad de aprendizaje, en menor a mayor magnitud, estadística similar comparte la realidad venezolana, por lo que en un aula de 30 escolares, se espera que 3 presenten la dificultad.Las dificultades de aprendizaje son un término genérico que se refiere a un grupo heterogéneo de trastornos, manifestados por dificultades significativas en la adquisición y uso de la capacidad para entender, hablar, leer, escribir, razonar o para las matemáticas. Estos trastornos son intrínsecos al individuo, y presumiblemente debidos a una disfunción del sistema nervioso, pudiendo continuar a lo largo del proceso vital. Pueden manifestarse problemas en conductas de autorregulación e interacción social, pero estos hechos no constituyen por sí mismos una dificultad de aprendizaje. Aunque las dificultades de aprendizaje se pueden presentar concomitantemente con otras condiciones discapacitantes (por ejemplo déficit sensorial, retraso mental, trastornos emocionales severos) o con influencias extrínsecas (como diferencias culturales, instrucción insuficiente o inapropiada), no son el resultado de dichas condiciones o influencias” (NJCLD- National Joint Committee on Learning Disabilities- en 1988). Otra característica a resaltar es que estas personas presentan un coeficiente intelectual normal o superior a los de su edad, por lo que respalda el hecho de que son personas muy inteligentes, con un estilo de aprendizaje particular.

Uno de los objetivos principales de los padres debe ser reducir al mínimo los problemas emocionales y sociales experimentados por su hijo con Problemas de Aprendizaje. Una vez que un problema de aprendizaje ha sido diagnosticado (lectura, escritura y/o matemáticas) y un programa de intervención educativo ha sido creado por el Psicopedagogo, es importante darle a su hijo y al maestro el tiempo suficiente para mostrar una mejoría. Soluciones inmediatas o terapias mágicas de x cantidad de sesiones no logran eliminar las dificultades, por lo que debe ser realista la familia a la hora de entender que la intervención requerirá de cierto tiempo. Si los problemas emocionales están presentes, a menudo un buen apoyo académico y familiar dará lugar a una disminución en este tipo de problemas.

Forzar al niño a simplemente trabajar y esforzarse más, sin una atención especializada, no funciona. Puede ser que el niño se esté esforzando al máximo, pero simplemente no puede procesar la información correctamente. Las preocupaciones escolares no deben convertirse en punto focales de la mayoría de discusiones entre usted y su hijo. El niño ya tiene problemas con la escuela, por lo tanto centrarse en asuntos de la escuela en casa sólo lo hace sentirse más derrotado .Es necesario encontrar actividades fuera de la escuela que ayudarán a su hijo/a a desarrollar una autoestima positiva. Mientras que un niño puede ser un mal lector, no hay ninguna razón por la que no pueda convertirse en un experto en gimnasia, karate, montar a caballo, tocar la guitarra / piano, pintura, etc y ¡celebrárselo! Todo el mundo tiene que desarrollar un sentido de dominio y fortaleza.

Los padres deben hacer esfuerzos para evitar situaciones en las que se sientan a acompañar y ayudar a sus hijos en las tareas. Su rol deber ser de guía: no resolver los problemas sino más bien darles las alternativas para que ellos puedan tomar sus propias decisiones. Ofrecer los recursos también significa dejar que un niño cometa errores sin ser implicado personalmente .Es difícil ser objetivo con sus propios hijos y fácil llegar a estar excesivamente envueltos en los esfuerzos para enseñarles. Si la idea de la tarea es reforzar las habilidades que se enseñan en la escuela, entonces ser un facilitador de recursos para su hijo puede ser útil. Sin embargo, ayudar a un niño a responder cada problema correctamente no le demuestra al maestro lo difícil que se le hace al niño y sus áreas de debilidad. Tal vez la mayor contribución de los padres a sus hijos con Problemas de Aprendizaje es su empatía y comprensión: Tratar de entender la situación desde el punto de vista de su hijo y fomentar la autoestima.

Los niños con dificultades de aprendizaje por lo general funcionan mejor cuando sus vidas son muy estructuradas, por lo tanto un sistema de rutinas y horarios para levantarse por la mañana, realizar sus responsabilidades y tareas puede parecer monótono para algunos, pero para niños con problemas de aprendizaje los ayudara a organizarse, recuperar su independencia y autoestima de una forma positiva. Desarrolle estrategias para hacer la vida más fácil en casa. Un tablero de anuncios con anotaciones para recordarle a un niño sus horarios, citas, tareas o fechas de vencimiento de los proyectos ayudara a establecer una rutina y servirá de recordatorio constante. Los imanes se pueden utilizar para colocar notas en la puerta del refrigerador.

Se cree que las dificultades de aprendizaje son una condición permanente, con los que se puede convivir perfectamente. Cada caso es diferente y el impacto sobre los niños y adultos depende de la gravedad del diagnóstico, su detección temprana y del apoyo remedial a tiempo con un psicopedagogo. Para algunos, un Problema de Aprendizaje solo representa un retraso temporal en su desarrollo, para otros, sin embargo, será una condición permanente que requerirá un apoyo remedial extenso de estrategias compensatorias. Si un niño no recibe la intervención académica, social y emocional adecuada, los Problemas de Aprendizaje pueden afectar la autoestima, la educación, la vocación, la socialización, y / o las actividades diarias.

14 oct. 2011

¿Qué hacer con un niño que no acata las normas escolares?

Mantener un aula de clases silenciosa, limpia, donde todos los estudiantes completen sus actividades y acaten las normas institucionales, es el ambiente ideal que todo docente necesita para hacer exitoso el proceso de enseñanza-aprendizaje. Para ello se disponen anualmente la elaboración del manual de convivencia, las normas del aula de clases, y se repite verbalmente cada día en la mayoría de las aulas escolares para que todos sepan cómo deben comportarse.

La realidad pinta cada día un desafío para el maestro, pues lejos de someterse fácilmente a las normas institucionales, ya desde el preescolar, los niños hacen gala de su rebeldía, siempre en cada aula de clases existe el que no se ajusta con comodidad a las normas y se rebela ante ellas, haciendo el ambiente escolar difícil tanto para el cuerpo educativo, como para los compañeros de clases.

Las causas de los problemas de conductas son múltiples, y de eso la mayoría de las sociedad lo tiene claro, es normal escuchar por todas partes: “ ya los muchachos no son como los de antes”, “cada día se pierden mas los valores”, “eso es culpa de los padres que no orientan a sus hijos”, “los padres de ahora son muy permisivos” , “eso es culpa de la televisión y el internet”, y si continuo reflejando todo lo que piensan la mayoría de las personas , esto llegaría a ser una enciclopedia.

Pero como “consuelo de muchos es consuelo de tontos”, un docente en el aula en nada favorece diagnosticar como está la sociedad actual, necesita soluciones.

Entre las recomendaciones que podemos tomar en cuenta , surge la necesidad de mantener contacto constante con los padres del niño con la dificultad (si así puede decirse), siempre hay que descartar que los problemas de conducta no sean originados por un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, un Trastorno Oposicionista Desafiante, o algún otro problemas de salud mental, para lo cual , en primera mano, iniciando al año escolar, la docente debe exigir al padre que se le realice una evaluación con la finalidad de ajustar la disciplina institucional a las características individuales del escolar, a fin de que lejos de generar complicaciones al estudiante, pueda hacerse ecológicamente y en función al bienestar superior de este niño o adolescente.

Las técnicas conductista de modificación de conducta siempre benefician el control de la conductas problemáticas, por lo que una docente capaz, ubicara de forma independiente o solicitando asesoría educativa, que herramientas puede utilizar para lograr un mejor desempeño de la conducta. Se debe evitar en todo momento el uso de la fuerza o la autoridad para corregir conductas, ya que lejos de mejorarla, acrecentara el problema, trate siempre a su alumno con respeto, resalte a diario las cualidades del chico/a en cuestión, recuérdele que cada día se aprecia su mejor esfuerzo.

Cuando de alguna orden al estudiante hágalo de forma clara y simple, mantenga siempre el contacto visual, Justamente, tanto como instrumento de cambio como por los beneficios que el niño obtiene en su autoestima, utilicen siempre el refuerzo positivo y, sobretodo, con reforzadores sociales. Hay un principio en aprendizaje que debería tener siempre presente: CUANDO REFORZAMOS UNA CONDUCTA DESEABLE HAY MÁS PROBABILIDAD QUE ESTA SE INCREMENTE QUE DESAPAREZCA UNA CONDUCTA NO DESEABLE CUANDO LA CASTIGAMOS CONTINGENTEMENTE.

Establezca límites. Es la mejor forma de contener sin castigar. Hágalo de forma consistente, predecible, oportuna y planificada. No entre en discusiones o justificaciones complicadas. Tome el control.

Monitoree los progresos frecuentemente. Los niños/as se benefician enormemente de "feed-back" frecuentes. Los mantiene en el camino, déjelos saber qué se espera de ellos y si ellos están alcanzando sus metas, puede ser muy motivador para ellos. Busque y subraye el éxito tanto como sea posible. Estos niños viven con tantas fallas que ellos necesitan todo el empuje positivo. Ellos se benefician de los elogios y los premios. Frecuentemente el aspecto más devastador de estos niños siempre es el daño secundario hecho a la autoestima.

Use el "feedback" que ayude a los niños a hacerse auto observador. Ellos no tienen idea de cómo se encuentran o cómo se han estado comportando. Trate de darle esta información de forma constructiva. Haga preguntas como: • ¿sabes lo que acabas de hacer? • ¿Cómo crees tú que pudieras haber dicho eso en forma diferente? ¿Por qué crees que aquella niña se ha puesto triste cuando tú le dices lo que estás diciendo?

Un sistema de bonificación con puntos es una forma útil de incrementar la participación de los alumnos como parte de un programa de modificación conductual y buen sistema de recompensa para los más pequeños

Separe parejas y tríos, incluso grupos completos, que no funcionan bien juntos. Usted debería intentar los cambios necesarios para prevenir las conductas disruptivas en el aula. Ponga atención a los vínculos. Estos muchachos necesitan sentirse unidos, conectados y aceptados. A medida que ellos sienten ese vínculo, se verán motivados a cumplir con las normas.

Deseche las criticas y las situaciones avergonzantes , que lejos de promover un cambio , facilita el incremento de las conductas problemas y cuando observe que la situación puede salirse de las manos, no dude en solicitar asesoría con los especialistas , que siempre están dispuestos a ayudarle.

5 oct. 2011

¿Cómo hacer a un hijo feliz?

Ojalá me hubieran dado una moneda por cada vez que he oído a otros padres y a mí también, decir: "Yo sólo quiero que mis hijos sean felices". Este parece ser el deseo de todos los padres del Siglo XXI: la "felicidad".

Cuando desafío a los padres para que expliquen que significa ser "feliz", a menudo, es difícil para ellos describirlo. ¿Qué significa evitar la decepción a su hijo? ¿Sería feliz si todos sus deseos se hicieran realidad? ¿Proviene la felicidad de no ser regañado, siempre ser aceptado, no importa como él o ella se comporten? ¿Será un hijo feliz si él o ella están a salvo de las dificultades y luchas, si todo sale con facilidad?

El éxito constante y la aceptación de todos los comportamientos no es probable que conduzcan a la verdadera sensación de felicidad de un hijo. Por supuesto, un hijo, siempre debe ser alabado por el trabajo duro y reconocido por las mejoras en el comportamiento. En primer lugar, el hijo debe sentir el amor de sus padres, expresado en cálidos abrazos y ánimo, incluso en los momentos más difíciles. Sin embargo, hay muchos beneficios que se obtienen por un hijo que deja de esforzarse, que no conoce sus límites y que por ello recibe la crítica constructiva de los que le aman.

Imagine un grupo de hijos y padres de familia en un parque: hay un columpio con barras para hacer escalada y balanceo en la selva. Algunos padres dirigen a sus hijos hacia columpios más seguros, no les permiten acercarse al columpio de la selva, porque podría amenazar su seguridad. Otros padres acompañan a sus hijos al columpio de la selva, y cuidadosamente vigilan a medida que va haciendo escalada en las barras, lo que permite a los hijos intentar nuevas habilidades, aunque al mismo tiempo con el máximo cuidado para su seguridad. Otros padres se sientan en un banco absorto en la conversación con un amigo, mientras sus hijos se suben y mueven libremente, sin ninguna supervisión.

¿Qué padre es usted? El primer padre mantiene a salvo a su hijo o hija de un daño físico, pero evitando que el hijo experimente la alegría y el sentido de la realización de dominar una nueva habilidad, y de esta manera fomenta en el hijo el desarrollo de los mismos temores que el padre experimenta. El segundo padre permite que el hijo explore e intente nuevas habilidades, pero está allí como una red de seguridad por si el hijo experimenta cualquier dificultad. El tercer padre permite la total libertad de su hijo o hija en su recreo, sin límites sobre aquello que el hijo pueda hacer o ser.

En diferentes momentos, con diferentes escenarios, es probable que sea aceptable la actitud de cada uno de estos padres. Pero la mayoría de las veces es mejor ayudar a los hijos con cautela a entrar en una nueva situación, permanecer a su lado, y hacer todo lo posible para evitar daños. Es probable que sea la mejor manera de animar a nuestros hijos a probar cosas nuevas, e incluso el miedo, mientras que ellos saben que estamos ahí si nos necesitan. A veces, es conveniente, si somos conscientes de las capacidades de nuestros hijos, permitirles la libertad de explorar por su cuenta, teniendo la confianza de que pueden tener éxito sin tenernos a nosotros a su lado. Estos son los momentos en que dejamos a nuestro hijo en una fiesta de cumpleaños sin nosotros, que nuestros hijos duermen por primera vez en casa de un amigo, o que animamos a nuestros hijos a montar su bicicleta por el campo con un amigo.

Este mismo principio se aplica cuando se trata del comportamiento de nuestros hijos hacia los demás, ya sea acerca de compartir los juguetes, ayudar con las tareas, o hablar con otras personas. Al principio, nuestros hijos no saben cómo comportarse. Ellos no nacen con la capacidad de compartir, o poner la mesa, o decir "por favor" y "gracias". Empiezan por modelar estas conductas de nosotros mismos. Poco a poco, se establecen las expectativas sobre estos comportamientos, y si las expectativas se cumplen o no, nuestros hijos experimentan las consecuencias apropiadas. Les damos las gracias y un abrazo cuando se han colocado todas las servilletas y cucharas muy bien sobre la mesa. Les quitamos el juguete, si su límite de tiempo para jugar con él ha pasado, o pertenece a otra persona (su amigo/a). Esperamos que digan la palabra "por favor" antes de dar a nuestros hijos el objeto que desean. O podríamos colocar un adhesivo en una tabla cada vez que nuestro hijo va a la cama solo, y después de 5 pegatinas, podemos ir a tomar un helado con él.

Entonces, ¿qué tiene todo esto que ver con ser "feliz?" Un hijo es "feliz" cuando se siente bien consigo mismo y se enorgullece de haber trabajado duro para obtener una nueva habilidad. Es "feliz" porque se siente seguro acerca de lo que se espera de él. Es "feliz" un hijo que se siente amado por sus compañeros, porque él o ella ha aprendido el valor de compartir y tratar a los demás con amabilidad. Es "feliz" el hijo que ha aprendido el valor de una sonrisa, porque él o ella ha experimentado muchas sonrisas todos los días de los que le aman. Es "feliz" el hijo que ha aprendido que, mediante el esfuerzo, puede gatear o caminar, o contar, o leer, o hablar con claridad y amabilidad, o cantar una canción, o saltar en un pie, o ir en bicicleta.

Es "feliz" el hijo que se siente capaz, confiado y seguro. Es "feliz" el hijo que es respetado y apreciado por lo que él o ella es, al mismo tiempo que se anima a ser el mejor ser humano que él o ella puede ser. Es "feliz" el hijo que sabe que sus esfuerzos son valorados por los demás.

Todos los padres tienen la fuerza y la sabiduría que necesitan para aumentar verdaderamente la "felicidad" de los hijos, que se sientan seguros y fuertes y con confianza y poder, hijos que atienden las necesidades de otros, así como las suyas propias, los hijos que contribuyen, por su parte, para hacer de nuestro mundo un lugar mejor.

La felicidad de nuestro hijo no es, por tanto, un estado abstracto o filosófico, la felicidad proviene de la vida cotidiana y la buena forma de educar de los padres ayuda a conseguirla.

¿Cómo organizar el aula de clases para facilitar la inteligencia y el aprendizaje?


Inicia un nuevo año escolar, y con él, todos los preparativos para hacer la llegada del estudiante más amena e interesante. Serán 10 meses en los cuales, el chico o chica asistirá día a día, donde deberá permanecer en el ambiente escolar para aprender y desarrollarse en todas las áreas.

En lo que respecta a investigaciones en el área de educación y aprendizaje, se ha confirmado que el ambiente escolar predispone a favorecer o entorpecer el proceso de aprendizaje. Ya en el pasado, los grandes educadores de la humanidad, de forma instintiva hacían uso de de los recursos del ambiente para facilitar los procesos intelectuales. Simón Rodríguez se valía de el discurso intrigador, la naturaleza, y daba principal atención a la iluminación, los olores, los sonidos y la emotividad para trazar con maestría los procesos memorísticos y de razonamiento de su ilustres estudiantes, de allí parte la bella relación y la admiración que despertaba en sus alumnos, quienes mantenían una excelente relación y valoraban su opinión, muchos años después de haber sido su maestro. ¡Qué buen ejemplo para el docente innovador!.

Siguiendo la filosofía y metodología para el aprendizaje efectivo, la escuela debe ser un ambiente agradable, placentero, un espacio que debe ofrecer accesibilidad a todos los integrantes del entorno escolar, en múltiples estudios se ha demostrado que las emociones y el pensamiento optimista y positivo favorecen las asociaciones positivas y creativas de las ideas, los que nos facilita el ser eficientes y por lo tanto más exitosos, lo cual a su vez aumenta el autoestima y genera actitudes y pensamientos positivos, produciendo un círculo virtuoso a favor del desarrollo de nuestros estudiantes y de nosotros mismos.

Contrario a esto, un ambiente opresivo, dominante, tenso, austero y donde el docente y personal escolar no propicie la comunicación con respeto y accesibilidad favorece el bajo rendimiento académico, los problemas globales de conducta, y la falta de identificación de los estudiantes con sus profesores y escuela, imposibilitando el aprendizaje de valores, principios e intelectuales.

El área de trabajo escolar debe tener las condiciones adecuadas para el trabajo que se va a realizar, espacios ventilados, temperatura fresca (no extremo calor o frio), iluminación , luz y en ocasiones habrá que buscar un lugar distinto al salón de clases que se adecue mejor a una actividad para estimular el aprendizaje.

Es esencial los apoyos visuales periféricos para aumentar la captación de la información valiosa, valiéndonos de la vista periférica, quien se encuentra asimilando continuamente la información, de forma no consciente, por lo que es aconsejable decorar nuestras áreas de estudio con carteles con mensajes positivos que alienten el autoestima, las habilidades sociales, los valores, los principios escolares, y los contenidos académicos a considerar, así frases optimistas y palabras de hombres celebres quedaran profundamente grabadas en nuestros alumnos. Tales poster o carteles deben cambiarse con regularidad y ser reemplazados en color, imagen y mensaje. Las letras deben ser grandes y deben colocarse ligeramente por arriba de la vista, para que puedan ser vistos desde cualquier parte del salón, por si el alumno se distrae y se voltea a ver la paredes se vuelve a encontrar con el tema de la clase, o puede levantarse a consultar un dato en la pared. La misma técnica es favorecedora de los aprendizajes de las matemáticas y las otras ciencias exactas que tienden a generar sentimientos de dificultad, un aula de clases enriquecida con carteles brillantes de operaciones matemáticas, mensajes optimistas de grandes científicos e imágenes de experimentos, trabaja a favor del profesor de ciencias.

Un educador del siglo XXI debe estar a la vanguardia de las tecnologías educativas, entender que cada estudiante tiene un estilo de aprendizaje, una predominancia perceptiva, una forma particular de manejar el estrés y un desarrollo particular de inteligencia, por lo tanto su clase debe estar enriquecida de varios estímulos (tanto visuales, auditivos, y cinestésicas), experiencias practicas, oportunidades para el debate y la disertación, espacio para la construcción democrática de las normas, ritmo y velocidad para poder ser exitoso. La personalidad del docente favorecerá u obstaculizara el aprendizaje del estudiante, por lo que regalarse a diario una hora para relajarse, aprovechar las oportunidades para el desarrollo personal, leer literatura motivacional, buscar asesoría de un psicólogo, coach personal u orientado para el manejo de las emociones, y practicar algún deporte, yoga, taichí , meditación, u otras actividades físicas orientadas al desarrollo de la calma y la inteligencia emocional ,debe ser complemento para el desarrollo de actitudes positivas que favorezcan la práctica docente.

Evitar los salones atestados de personas, pintar las paredes de colores pasteles (como el verde, el azul, los rosados), mantener una sonrisa y un ambiente relajado y cálido, tal cual como los que observamos en las fiestas u ocasiones especiales, son aspectos a tener en cuenta para el inicio de este nuevo año escolar, cargado de la intrépida generación “I” que espera por aprender de usted.

20 sept. 2011

¿Por qué debe ir mi hijo(a) al Psicopedagogo?

La sola mención de la familia de que su hijo debe asistir a “un psicopedagogo”, genera una serie de temores, en la mayoría de las veces infundados en creencias erróneas sobre las funciones, que los especialistas de esta área efectuamos. Bastante me ha tocado lidiar con las confusiones que existen en las personas sobre si es psicólogo, psiquiatra o psicopedagogo donde deben llevar a sus hijos, parejas, y a sí mismos por asesoría.

Más graciosos aun, cuando los adolescentes se niegan a asistir a orientación en el colegio o a consulta “porque ellos no están locos” o “no hicieron nada malo”, esto me ha motivado a iniciar toda charla en el ambiente escolar o entrevista personal con la aclaratoria de que “no atendemos a gente loca por ende si vas al psicopedagogo no estás mal de la cabeza”, o “no somos jueces para saber si hiciste algo bueno o malo para juzgarte”.

Mucho más confusión genera nuestra profesión en algunos ambientes desinformados, quienes no entienden hasta donde podemos abarcar con nuestras funciones, y como lejos de intentar asumir el rol de otros profesionales afines, tenemos nuestro propio ámbito de acción.

El Psicopedagogo es un profesional universitario que se ocupa del ser humano, sano o enfermo, en situación de aprendizaje. Puede desarrollar sus actividades en el ámbito de la salud y de la educación, con el objeto de obtener mejores logros del individuo y de la comunidad en la que se desenvuelve. Al decir que se ocupa del sujeto en situación de aprendizaje no sólo nos estamos refiriendo al proceso sistemático desarrollado por diferentes instituciones con particulares exigencias. Es común pensar que el psicopedagogo "atiende a los niños con problemas en la escuela". Sin embargo, su tarea es mucho más amplia. Podrá ofrecer alternativas de atención en todas las etapas del desarrollo, desde la estimulación temprana hasta abordajes terapéuticos en la tercera edad.

El objetivo de la psicopedagogía es potenciar al máximo la capacidad de aprendizaje de niños, adolescentes y adultos. Su quehacer fundamental está relacionado con los aprendizajes, su evolución, vicisitudes, obstáculos y con las intervenciones adecuadas. Su ámbito de trabajo no está circunscrito solamente a la escuela y a la educación, sino que es una interdisciplina que configura una praxis. Todos los procesos educativos, independientemente del contexto institucional en el que tienen lugar, instituciones escolares, familiares, empresas, centros de educación de adultos, centros de formación y capacitación, asociaciones laborales y comunitarias, centros recreativos y medios de comunicación, son susceptibles de formar parte del campo de actuación de la psicopedagogía.

Actualmente las demandas provienen de diferentes ámbitos, y los psicopedagogos están insertos en organizaciones laborales, empresariales, recursos humanos, medicina preventiva, medicina gerontológica, equipos de neuropsicología, asesoramiento institucional educativo, proyectos de tercera edad y recreativos; incluso los ámbitos tradicionales como la escuela y la salud mental plantean diferentes demandas a las tradicionales. En este marco, la psicopedagogía ha ido emergiendo poco a poco y lo sigue haciendo cotidianamente. Las prácticas psicopedagógicas de hoy más que nunca, conllevan todo un desafío en la formación profesional mediante la incorporación de nuevos enfoques teóricos, la actualización permanente y la ética profesional.

La función del psicopedagogo apunta fundamentalmente a realizar intervenciones dirigidas a ayudar a superar las dificultades y problemas que encuentran los alumnos cuando llevan a cabo nuevos aprendizajes. La evaluación psicopedagógica se concibe como un proceso de toma de decisiones encaminadas a fundamentar la oferta educativa, es decir, la propuesta curricular y el tipo y la intensidad de la ayuda que debe ofrecerse al alumnado a lo largo de su escolaridad. Ha de proporcionar información relevante para conocer con detenimiento las necesidades del alumno así como sus circunstancias escolares y familiares, y con esas bases justificar la necesidad de introducir cambios en la oferta educativa y, si procede, tomar medidas de carácter extraordinario. Siempre se realizan actividades especialmente pensadas, planificadas y ejecutadas para que el ser humano aprenda más y mejor. Es importante el aporte del psicopedagogo con respecto al asesoramiento en cuestiones metodológicas, tanto a los maestros como a otros docentes que se relacionen con el estudiante. Dentro del equipo multidisciplinario ayuda a delimitar las necesidades educativas y personales del alumno.

Para poder asesorar mejor a la familia o la escuela debe primero debe efectuarse una evaluación psicopedagógica, con la finalidad de identificar debilidades y potencialidades de la persona en cuestión, y luego se organiza la intervención psicoeducativa , que irá acompañada de la asesoría al ambiente educativo y familia, o laboral . Para los procesos de aprendizaje se requiere tiempo, por lo que esperar cambios mágicos sin cumplir con los ajustes que deben efectuarse en los otros ambientes es relativamente imposible, así que si te toca recibir la asesoría de un profesional, debes comprometerte a hacer los ajustes necesarios y cumplir con las asistencias que sean requeridas.

No recetamos medicinas, no tenemos curas mágicas, pero si estamos bien capacitados para asesorarte a ti y a tu hijo, a la docente, al ambiente escolar, para que el proceso del aprendizaje sea más eficiente. Con constancia los avances se observaran y te llenaran de satisfacción.

A pesar de tener más de medio siglo en el estudio del ser humano y como aprende, esta profesión hija de la filosofía, la psicología, la neurología, la genética, la teoría general de los sistemas, la cibernética, y la psiconeuroinmunoendocrinología aun le queda mucho por evolucionar y por aportar a la humanidad.


14 sept. 2011

Una guía para los padres primerizos¿Cómo hacer más fácil la adaptación del niño al preescolar?

Estamos finalizando las vacaciones escolares, y con ello ya empiezan los padres y docentes a prepararse para la llegada de los niños a las aulas de clases. Algunos ultimando los recursos para completar las listas de útiles escolares, y los uniformes. Otros, ¡los más pequeños de la casa!, por primera vez asistirán a un colegio, y ya entre un mar de ansiedad, padres primerizos están preguntándose ¿Cómo puedo hacerle más grato a mi bebe sus primeros días de clases?

Las aulas infantiles se convierten en un mar de lágrimas cada inicio de curso. Tanto los niños que empiezan a ir a la escuela infantil como los que van al colegio ven su vida alterada al pasar del entorno familiar al escolar. No podemos evitar el conflicto que supone, pero sí está en nuestras manos ayudarles a afrontarlo.

El preescolar (o la educación inicial) ofrece muchos beneficios: puede ser un excelente lugar para que los niños interactúen con pares y aprendan lecciones de vida valiosas, como saber compartir, esperar su turno y seguir reglas. Es esencial que se curse, pues prepara al escolar para la etapa posterior. Allí desarrollaran las habilidades previas, necesarias para iniciar su proceso de lectura , escritura y calculo.

Pero ir al preescolar conlleva su buena cuota de emociones, tanto para los padres como para los niños. Para un pequeño, el ingreso a un nuevo entorno preescolar, lleno de maestros y niños desconocidos, puede causar tanto ansiedad como anticipación. Es probable que se observe en el niño que se aísle, llanto, episodios de berrinches, muerdan o golpeen a algún compañerito, se orinen encima, no quieran desayunar, les de fiebre emocional, o se descompongan del estomago para no asistir al colegio. Los padres podrían tener emociones encontradas acerca de si su niño está preparados para el preescolar.

Cuanto más cómodo esté usted acerca de la decisión y cuanto más familiar pueda hacerse el entorno para su hijo, menos problemas enfrentarán usted y su pequeño. Dedique un tiempo a hablar con su hijo sobre el preescolar, incluso antes de que comience. Antes del primer día, introduzca gradualmente a su hijo en las actividades que suelen desarrollarse en un aula. Para un niño acostumbrado a hacer garabatos con papel y creyones en casa, por ejemplo, será reconfortante descubrir los mismos creyones y papel en su sala de preescolar.

Hacer algunas visitas a la primera sala de preescolar antes del inicio de las clases también puede facilitar la entrada a un territorio desconocido. Ofrece la oportunidad no solo de conocer a la maestra del niño y preguntarle por las rutinas y actividades frecuentes, sino también de contarle sobre las rutinas y actividades en casa. Mientras esté en la sala, deje a su hijo explorar y observar la sala y decidir si quiere interactuar con otros niños. La idea es familiarizar a su hijo con la sala y dejar que se sienta a gusto.

También puede preguntar cómo maneja la maestra los primeros días llenos de lágrimas. ¿Cómo se estructurará la primera semana para simplificarle a su hijo la transición? Si bien debe reconocer este importante paso que su hijo está dando y brindarle apoyo, demasiado énfasis en el cambio podría empeorar la ansiedad. Los niños pequeños pueden captar las señales no verbales de sus padres. Cuando los padres se sienten culpables o preocupados por dejar a su hijo en la escuela, este probablemente lo percibirá. Cuanto más calmado y confiado esté usted acerca de la decisión de enviarlo al preescolar, más seguro se sentirá su hijo.

Las vivencias de esta etapa van a ser procesadas durante mucho tiempo en la memoria afectiva del niño, por lo que hay que cuidarlas. Siempre que se pueda compatibilizar con las obligaciones laborales de los padres, es preferible que la incorporación sea progresiva. Así el choque no es tan brusco y asimilan mejor la nueva situación. En el caso de los más pequeños conviene que, durante los primeros días, los padres les acompañen en el aula un ratito (solo la primera semana y por un periodo máximo de una hora). Las presentaciones de personas y entorno siempre serán más gratas en compañía de papá o mamá.

Hay que intentar transmitir seguridad y confianza. Si ven que los padres dudan o sienten miedo de la separación, lo pasarán peor. Todos los principios de curso, las aulas están preparadas para hacer este período más fácil a los niños. El ambiente de la clase es acogedor y se programan actividades en las que se cuida el aspecto afectivo. El educador siempre debe estar accesible. Es normal que los primeros días quieran llevarse un objeto de casa, para que les dé seguridad. No conviene impedírselo.

En poco tiempo veremos lo bien que se adapta. Notaremos que está adaptado cuando se sienta lo bastante seguro como para mostrar su mundo emocional, para dar y aceptar afecto y para intercambiar experiencias. Algunos niños presentan problemas asociados a esta etapa como alteración del sueño o falta de apetito. Suele ser algo pasajero y se soluciona con cariño y comprensión. Por lo que ve preparando a tu bebe a esta nueva etapa con anticipación.

¿Hace daño jugar videojuegos?

¡Los niños y jóvenes de esta generación aman la tecnología!, es cotidiano observar a muchos con sus DS particulares, Smartphone, las últimas consolas de Nintendo, ya de menos de cinco años prenden una computadora y entran en páginas de internet para jugar en línea a pesar de que no saben leer, y en su lista de peticiones para regalo de cumpleaños no falta una consola de Wii, un Xbox o una laptop con una buena tarjeta de video para descargar y jugar “a toda potencia”. Los menos afortunados reúnen ansiosamente durante la semana para escaparse para algún cibert a competir con los vecinitos, en fin la pasión por los videojuegos es parte de la cultura de estos chicos de la generación “I”.

Jugar videojuegos tiene sus pros y sus contras, como padres siempre debemos estar al tanto de qué tipo de videojuego están entreteniendo a nuestros hijos, con el fin de que, lejos de perjudicarlos, los beneficie.



Una nueva investigación realizada por un equipo de científicos de la Mind Research Network concluyeron que jugar videojuegos hace que la corteza cerebral sea más gruesa, y también incrementa la eficiencia cerebral, sobre todo activa el área del cerebro encargada de la integración multisensorial, es decir la coordinación de la información visual, táctil, auditiva y fisiológica interna de nuestro cerebro , haciendo más eficiente las funciones tales como el lenguaje, el razonamiento y el pensamiento crítico.

A pesar de las críticas recibidas por la mayoría de los adultos que no comparten esta afición, los videojuegos no se muestran como desencadenantes de un deterioro de las relaciones sociales de los jugadores. Por el contrario, este entretenimiento está relacionado con actitudes positivas de socialización. No en vano puede escucharse en los pasillos escolares “en un dialecto particular” como se forman grupos a favor de un videojuego o se inician amistades conversando sobre niveles y claves para superar los obstáculos en algunos de los más populares .Por otra parte, la inteligencia no parece sufrir ningún tipo de deterioro por la utilización, al contrario, se concluye que el juego favorece el desarrollo de determinados aspectos de la inteligencia, sobre todo los de carácter espacial. Otras investigaciones en el ámbito de la pedagogía y la psicología, relativo a este tema ha demostrado de manera contundente que los videojuegos permiten una ayuda especial en el tratamiento y mejora de problemas educativos y terapéuticos, tanto de tipo físico como cognitivo y psicológico, así como múltiples utilidades en cuanto al entrenamiento de todo tipo de habilidades. Existen muy buenos resultados de la utilización de cierto tipo de videojuegos educativos, según el trabajo de Casey, J.A (1992) relativo al uso de tecnología en la tutoría con jóvenes en riesgo. Las conclusiones de este estudio defienden que existe una serie de ventajas, tal y como se había detectado en un principio: los jóvenes tienen generalmente una buena relación con el uso de los videojuegos; el aprendizaje encubierto puede sustituir al aprendizaje formal, venciendo la normal resistencia. Además, la representación multisensorial del aprendizaje, utilizando imágenes, sonido y modalidades kinestésicas facilita más la enseñanza. Por otra parte, el aprendizaje individual puede permitir el logro de objetivos más realistas, superando las dificultades del miedo al público o al grupo. Del conjunto de investigaciones analizadas podemos sacar la conclusión de que el uso de los videojuegos en la ayuda para determinados aprendizajes y entrenamientos es muy positivo, tal y como se demuestra en el terreno del tratamiento de los problemas de aprendizaje, la ayuda para resolver problemas, para responder a cuestiones relacionadas con la escuela, las drogas, la familia, aspectos morales, etc. Los videojuegos permiten aumentar la motivación para el aprendizaje de diversas materias como las matemáticas y las ciencias, y el conjunto de las enseñanzas.

Eso de que los juegos de video producen epilepsia está descartado, investigaciones relacionadas al área de neurología concluyen que los incidentes registrados de problemas en un número reducido de sujetos, se debía a que los mismos presentaban una predisposición anterior a sufrir la epilepsia, por otra parte se ha demostrado que dichos juegos generan un influjo estresante y favorecedor de la ansiedad, con alteración de la presión sanguínea y el ritmo cardiovascular.

En fin , la utilización de este entretenimiento desarrolla en los chicos las capacidades de atención y concentración, razonamiento lógico y deductivo, la coordinación visomotora, la orientación espacial, la resolución de problemas, el establecimiento de metas y tareas, la creatividad, el control de las emociones , y es un buen ejercicio para desarrollar la capacidad de trabajo bajo tensión y estrés.

Por el contrario el uso indiscriminado y prolongado de todo tipo de juegos de videos sin la debida supervisión conlleva a resultados negativos en los chicos, si no existen límites en casa del tiempo que debe dedicársele a ellos, facilita las bajas calificaciones, si no se supervisa que tipo de juegos están empleando nuestros hijos y los mismos tienen contenido violento, lascivo, y sexista, facilitamos que los chicos poco a poco se hagan inmunes a los actos violentos, los menos maduros y con baja autoestimas son propensos al aislamiento y a perder el sentido de la realidad, a modelar el héroe de sus videojuego , que podría llevarlo a cometer actos delictivos. Si en la familia no hay esparcimiento sano, comunicación, existe falta de comprensión, relaciones hostiles o divorcios, podríamos predispones a los chicos a escapar de su realidad problemática, llevando una “vida paralela” llena de aventuras y emoción a través de los videojuegos, facilitando también el sedentarismo, la obesidad infantil, y la terrible adicción.

En conclusión, la familia tiene a la disposición un excelente recurso para la estimulación de los chicos de esta era, hay que cuidar el contenido de dichos juegos, el tiempo que pasan jugando y el tipo de hábitos diarios. Así lejos de perjudicarlos, los beneficiaria. Una buena comunicación, pasar tiempo junto y tener normas claras en el hogar son en realidad los pilares de la buena educación que necesitan nuestros hijos.