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20 sept. 2011

¿Por qué debe ir mi hijo(a) al Psicopedagogo?

La sola mención de la familia de que su hijo debe asistir a “un psicopedagogo”, genera una serie de temores, en la mayoría de las veces infundados en creencias erróneas sobre las funciones, que los especialistas de esta área efectuamos. Bastante me ha tocado lidiar con las confusiones que existen en las personas sobre si es psicólogo, psiquiatra o psicopedagogo donde deben llevar a sus hijos, parejas, y a sí mismos por asesoría.

Más graciosos aun, cuando los adolescentes se niegan a asistir a orientación en el colegio o a consulta “porque ellos no están locos” o “no hicieron nada malo”, esto me ha motivado a iniciar toda charla en el ambiente escolar o entrevista personal con la aclaratoria de que “no atendemos a gente loca por ende si vas al psicopedagogo no estás mal de la cabeza”, o “no somos jueces para saber si hiciste algo bueno o malo para juzgarte”.

Mucho más confusión genera nuestra profesión en algunos ambientes desinformados, quienes no entienden hasta donde podemos abarcar con nuestras funciones, y como lejos de intentar asumir el rol de otros profesionales afines, tenemos nuestro propio ámbito de acción.

El Psicopedagogo es un profesional universitario que se ocupa del ser humano, sano o enfermo, en situación de aprendizaje. Puede desarrollar sus actividades en el ámbito de la salud y de la educación, con el objeto de obtener mejores logros del individuo y de la comunidad en la que se desenvuelve. Al decir que se ocupa del sujeto en situación de aprendizaje no sólo nos estamos refiriendo al proceso sistemático desarrollado por diferentes instituciones con particulares exigencias. Es común pensar que el psicopedagogo "atiende a los niños con problemas en la escuela". Sin embargo, su tarea es mucho más amplia. Podrá ofrecer alternativas de atención en todas las etapas del desarrollo, desde la estimulación temprana hasta abordajes terapéuticos en la tercera edad.

El objetivo de la psicopedagogía es potenciar al máximo la capacidad de aprendizaje de niños, adolescentes y adultos. Su quehacer fundamental está relacionado con los aprendizajes, su evolución, vicisitudes, obstáculos y con las intervenciones adecuadas. Su ámbito de trabajo no está circunscrito solamente a la escuela y a la educación, sino que es una interdisciplina que configura una praxis. Todos los procesos educativos, independientemente del contexto institucional en el que tienen lugar, instituciones escolares, familiares, empresas, centros de educación de adultos, centros de formación y capacitación, asociaciones laborales y comunitarias, centros recreativos y medios de comunicación, son susceptibles de formar parte del campo de actuación de la psicopedagogía.

Actualmente las demandas provienen de diferentes ámbitos, y los psicopedagogos están insertos en organizaciones laborales, empresariales, recursos humanos, medicina preventiva, medicina gerontológica, equipos de neuropsicología, asesoramiento institucional educativo, proyectos de tercera edad y recreativos; incluso los ámbitos tradicionales como la escuela y la salud mental plantean diferentes demandas a las tradicionales. En este marco, la psicopedagogía ha ido emergiendo poco a poco y lo sigue haciendo cotidianamente. Las prácticas psicopedagógicas de hoy más que nunca, conllevan todo un desafío en la formación profesional mediante la incorporación de nuevos enfoques teóricos, la actualización permanente y la ética profesional.

La función del psicopedagogo apunta fundamentalmente a realizar intervenciones dirigidas a ayudar a superar las dificultades y problemas que encuentran los alumnos cuando llevan a cabo nuevos aprendizajes. La evaluación psicopedagógica se concibe como un proceso de toma de decisiones encaminadas a fundamentar la oferta educativa, es decir, la propuesta curricular y el tipo y la intensidad de la ayuda que debe ofrecerse al alumnado a lo largo de su escolaridad. Ha de proporcionar información relevante para conocer con detenimiento las necesidades del alumno así como sus circunstancias escolares y familiares, y con esas bases justificar la necesidad de introducir cambios en la oferta educativa y, si procede, tomar medidas de carácter extraordinario. Siempre se realizan actividades especialmente pensadas, planificadas y ejecutadas para que el ser humano aprenda más y mejor. Es importante el aporte del psicopedagogo con respecto al asesoramiento en cuestiones metodológicas, tanto a los maestros como a otros docentes que se relacionen con el estudiante. Dentro del equipo multidisciplinario ayuda a delimitar las necesidades educativas y personales del alumno.

Para poder asesorar mejor a la familia o la escuela debe primero debe efectuarse una evaluación psicopedagógica, con la finalidad de identificar debilidades y potencialidades de la persona en cuestión, y luego se organiza la intervención psicoeducativa , que irá acompañada de la asesoría al ambiente educativo y familia, o laboral . Para los procesos de aprendizaje se requiere tiempo, por lo que esperar cambios mágicos sin cumplir con los ajustes que deben efectuarse en los otros ambientes es relativamente imposible, así que si te toca recibir la asesoría de un profesional, debes comprometerte a hacer los ajustes necesarios y cumplir con las asistencias que sean requeridas.

No recetamos medicinas, no tenemos curas mágicas, pero si estamos bien capacitados para asesorarte a ti y a tu hijo, a la docente, al ambiente escolar, para que el proceso del aprendizaje sea más eficiente. Con constancia los avances se observaran y te llenaran de satisfacción.

A pesar de tener más de medio siglo en el estudio del ser humano y como aprende, esta profesión hija de la filosofía, la psicología, la neurología, la genética, la teoría general de los sistemas, la cibernética, y la psiconeuroinmunoendocrinología aun le queda mucho por evolucionar y por aportar a la humanidad.


14 sept. 2011

Una guía para los padres primerizos¿Cómo hacer más fácil la adaptación del niño al preescolar?

Estamos finalizando las vacaciones escolares, y con ello ya empiezan los padres y docentes a prepararse para la llegada de los niños a las aulas de clases. Algunos ultimando los recursos para completar las listas de útiles escolares, y los uniformes. Otros, ¡los más pequeños de la casa!, por primera vez asistirán a un colegio, y ya entre un mar de ansiedad, padres primerizos están preguntándose ¿Cómo puedo hacerle más grato a mi bebe sus primeros días de clases?

Las aulas infantiles se convierten en un mar de lágrimas cada inicio de curso. Tanto los niños que empiezan a ir a la escuela infantil como los que van al colegio ven su vida alterada al pasar del entorno familiar al escolar. No podemos evitar el conflicto que supone, pero sí está en nuestras manos ayudarles a afrontarlo.

El preescolar (o la educación inicial) ofrece muchos beneficios: puede ser un excelente lugar para que los niños interactúen con pares y aprendan lecciones de vida valiosas, como saber compartir, esperar su turno y seguir reglas. Es esencial que se curse, pues prepara al escolar para la etapa posterior. Allí desarrollaran las habilidades previas, necesarias para iniciar su proceso de lectura , escritura y calculo.

Pero ir al preescolar conlleva su buena cuota de emociones, tanto para los padres como para los niños. Para un pequeño, el ingreso a un nuevo entorno preescolar, lleno de maestros y niños desconocidos, puede causar tanto ansiedad como anticipación. Es probable que se observe en el niño que se aísle, llanto, episodios de berrinches, muerdan o golpeen a algún compañerito, se orinen encima, no quieran desayunar, les de fiebre emocional, o se descompongan del estomago para no asistir al colegio. Los padres podrían tener emociones encontradas acerca de si su niño está preparados para el preescolar.

Cuanto más cómodo esté usted acerca de la decisión y cuanto más familiar pueda hacerse el entorno para su hijo, menos problemas enfrentarán usted y su pequeño. Dedique un tiempo a hablar con su hijo sobre el preescolar, incluso antes de que comience. Antes del primer día, introduzca gradualmente a su hijo en las actividades que suelen desarrollarse en un aula. Para un niño acostumbrado a hacer garabatos con papel y creyones en casa, por ejemplo, será reconfortante descubrir los mismos creyones y papel en su sala de preescolar.

Hacer algunas visitas a la primera sala de preescolar antes del inicio de las clases también puede facilitar la entrada a un territorio desconocido. Ofrece la oportunidad no solo de conocer a la maestra del niño y preguntarle por las rutinas y actividades frecuentes, sino también de contarle sobre las rutinas y actividades en casa. Mientras esté en la sala, deje a su hijo explorar y observar la sala y decidir si quiere interactuar con otros niños. La idea es familiarizar a su hijo con la sala y dejar que se sienta a gusto.

También puede preguntar cómo maneja la maestra los primeros días llenos de lágrimas. ¿Cómo se estructurará la primera semana para simplificarle a su hijo la transición? Si bien debe reconocer este importante paso que su hijo está dando y brindarle apoyo, demasiado énfasis en el cambio podría empeorar la ansiedad. Los niños pequeños pueden captar las señales no verbales de sus padres. Cuando los padres se sienten culpables o preocupados por dejar a su hijo en la escuela, este probablemente lo percibirá. Cuanto más calmado y confiado esté usted acerca de la decisión de enviarlo al preescolar, más seguro se sentirá su hijo.

Las vivencias de esta etapa van a ser procesadas durante mucho tiempo en la memoria afectiva del niño, por lo que hay que cuidarlas. Siempre que se pueda compatibilizar con las obligaciones laborales de los padres, es preferible que la incorporación sea progresiva. Así el choque no es tan brusco y asimilan mejor la nueva situación. En el caso de los más pequeños conviene que, durante los primeros días, los padres les acompañen en el aula un ratito (solo la primera semana y por un periodo máximo de una hora). Las presentaciones de personas y entorno siempre serán más gratas en compañía de papá o mamá.

Hay que intentar transmitir seguridad y confianza. Si ven que los padres dudan o sienten miedo de la separación, lo pasarán peor. Todos los principios de curso, las aulas están preparadas para hacer este período más fácil a los niños. El ambiente de la clase es acogedor y se programan actividades en las que se cuida el aspecto afectivo. El educador siempre debe estar accesible. Es normal que los primeros días quieran llevarse un objeto de casa, para que les dé seguridad. No conviene impedírselo.

En poco tiempo veremos lo bien que se adapta. Notaremos que está adaptado cuando se sienta lo bastante seguro como para mostrar su mundo emocional, para dar y aceptar afecto y para intercambiar experiencias. Algunos niños presentan problemas asociados a esta etapa como alteración del sueño o falta de apetito. Suele ser algo pasajero y se soluciona con cariño y comprensión. Por lo que ve preparando a tu bebe a esta nueva etapa con anticipación.

¿Hace daño jugar videojuegos?

¡Los niños y jóvenes de esta generación aman la tecnología!, es cotidiano observar a muchos con sus DS particulares, Smartphone, las últimas consolas de Nintendo, ya de menos de cinco años prenden una computadora y entran en páginas de internet para jugar en línea a pesar de que no saben leer, y en su lista de peticiones para regalo de cumpleaños no falta una consola de Wii, un Xbox o una laptop con una buena tarjeta de video para descargar y jugar “a toda potencia”. Los menos afortunados reúnen ansiosamente durante la semana para escaparse para algún cibert a competir con los vecinitos, en fin la pasión por los videojuegos es parte de la cultura de estos chicos de la generación “I”.

Jugar videojuegos tiene sus pros y sus contras, como padres siempre debemos estar al tanto de qué tipo de videojuego están entreteniendo a nuestros hijos, con el fin de que, lejos de perjudicarlos, los beneficie.



Una nueva investigación realizada por un equipo de científicos de la Mind Research Network concluyeron que jugar videojuegos hace que la corteza cerebral sea más gruesa, y también incrementa la eficiencia cerebral, sobre todo activa el área del cerebro encargada de la integración multisensorial, es decir la coordinación de la información visual, táctil, auditiva y fisiológica interna de nuestro cerebro , haciendo más eficiente las funciones tales como el lenguaje, el razonamiento y el pensamiento crítico.

A pesar de las críticas recibidas por la mayoría de los adultos que no comparten esta afición, los videojuegos no se muestran como desencadenantes de un deterioro de las relaciones sociales de los jugadores. Por el contrario, este entretenimiento está relacionado con actitudes positivas de socialización. No en vano puede escucharse en los pasillos escolares “en un dialecto particular” como se forman grupos a favor de un videojuego o se inician amistades conversando sobre niveles y claves para superar los obstáculos en algunos de los más populares .Por otra parte, la inteligencia no parece sufrir ningún tipo de deterioro por la utilización, al contrario, se concluye que el juego favorece el desarrollo de determinados aspectos de la inteligencia, sobre todo los de carácter espacial. Otras investigaciones en el ámbito de la pedagogía y la psicología, relativo a este tema ha demostrado de manera contundente que los videojuegos permiten una ayuda especial en el tratamiento y mejora de problemas educativos y terapéuticos, tanto de tipo físico como cognitivo y psicológico, así como múltiples utilidades en cuanto al entrenamiento de todo tipo de habilidades. Existen muy buenos resultados de la utilización de cierto tipo de videojuegos educativos, según el trabajo de Casey, J.A (1992) relativo al uso de tecnología en la tutoría con jóvenes en riesgo. Las conclusiones de este estudio defienden que existe una serie de ventajas, tal y como se había detectado en un principio: los jóvenes tienen generalmente una buena relación con el uso de los videojuegos; el aprendizaje encubierto puede sustituir al aprendizaje formal, venciendo la normal resistencia. Además, la representación multisensorial del aprendizaje, utilizando imágenes, sonido y modalidades kinestésicas facilita más la enseñanza. Por otra parte, el aprendizaje individual puede permitir el logro de objetivos más realistas, superando las dificultades del miedo al público o al grupo. Del conjunto de investigaciones analizadas podemos sacar la conclusión de que el uso de los videojuegos en la ayuda para determinados aprendizajes y entrenamientos es muy positivo, tal y como se demuestra en el terreno del tratamiento de los problemas de aprendizaje, la ayuda para resolver problemas, para responder a cuestiones relacionadas con la escuela, las drogas, la familia, aspectos morales, etc. Los videojuegos permiten aumentar la motivación para el aprendizaje de diversas materias como las matemáticas y las ciencias, y el conjunto de las enseñanzas.

Eso de que los juegos de video producen epilepsia está descartado, investigaciones relacionadas al área de neurología concluyen que los incidentes registrados de problemas en un número reducido de sujetos, se debía a que los mismos presentaban una predisposición anterior a sufrir la epilepsia, por otra parte se ha demostrado que dichos juegos generan un influjo estresante y favorecedor de la ansiedad, con alteración de la presión sanguínea y el ritmo cardiovascular.

En fin , la utilización de este entretenimiento desarrolla en los chicos las capacidades de atención y concentración, razonamiento lógico y deductivo, la coordinación visomotora, la orientación espacial, la resolución de problemas, el establecimiento de metas y tareas, la creatividad, el control de las emociones , y es un buen ejercicio para desarrollar la capacidad de trabajo bajo tensión y estrés.

Por el contrario el uso indiscriminado y prolongado de todo tipo de juegos de videos sin la debida supervisión conlleva a resultados negativos en los chicos, si no existen límites en casa del tiempo que debe dedicársele a ellos, facilita las bajas calificaciones, si no se supervisa que tipo de juegos están empleando nuestros hijos y los mismos tienen contenido violento, lascivo, y sexista, facilitamos que los chicos poco a poco se hagan inmunes a los actos violentos, los menos maduros y con baja autoestimas son propensos al aislamiento y a perder el sentido de la realidad, a modelar el héroe de sus videojuego , que podría llevarlo a cometer actos delictivos. Si en la familia no hay esparcimiento sano, comunicación, existe falta de comprensión, relaciones hostiles o divorcios, podríamos predispones a los chicos a escapar de su realidad problemática, llevando una “vida paralela” llena de aventuras y emoción a través de los videojuegos, facilitando también el sedentarismo, la obesidad infantil, y la terrible adicción.

En conclusión, la familia tiene a la disposición un excelente recurso para la estimulación de los chicos de esta era, hay que cuidar el contenido de dichos juegos, el tiempo que pasan jugando y el tipo de hábitos diarios. Así lejos de perjudicarlos, los beneficiaria. Una buena comunicación, pasar tiempo junto y tener normas claras en el hogar son en realidad los pilares de la buena educación que necesitan nuestros hijos.