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PLAN VACACIONAL SUPERAPRENDIZAJE

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Edades de 8 a 16 años

26 dic. 2011

¿Qué regalos hacen feliz a mi hijo?

Durante estas semanas toda la familia del occidente del planeta se une con amigos, vecinos, familiares y allegados para celebrar la tradición navideña y la llegada de un año nuevo. Época donde las fiestas, los regalos y los encuentros sorprenden a muchos con alegría y felicidad. Algunos padres preocupados por la incidencia del juguete en la vida de sus hijos, me preguntaron cual podría ser el mejor regalo de acuerdo a la edad, sexo, e intereses.

¡La verdad es que las preferencias de nuestros niños han cambiado!, una muñeca, un carrito de juguete o un cochecito con un bebe “que se come su comida o se enferma” ya no son los juguetes que levantan la sonrisa de la mayoría de los niños de este nuevo siglo, quienes como todo cambio generacional, llevan intrínsecos en su memoria genética evolutiva cual es el método para garantizar su supervivencia, y sorprenden a sus padres pidiendo tecnología de punta, me refiero a niños de 5 años que solicitaron las últimas versiones del DS, laptops, wii, Xbox , nintendos, unos más grandecitos exigieron conexiones ilimitadas a internet, blackberrys, video juegos en distintos formatos, mp4 y muchos más.

Considerar que tales peticiones son perjudiciales, rallaría en la falsedad, pues hay estudios muy serios dirigidos por Universidades reconocidas de Norteamérica y Reino Unido que avalan que el uso de la tecnología y los juegos de videos favorecen el desarrollo cognoscitivo de los niños, les ayuda a crear habilidades de planificación, anticipación, selección, deducción, toma de decisiones asertivas , aumento de la atención y concentración , desarrollo de las funciones perceptivas visuales y auditivas, y manejo de la tensión y el estrés ante situaciones que requieren una acción específica . Paralelamente al uso de la tecnología como entretenimiento se desarrollan dificultades para separar la realidad de la ficción, la interacción social con pares que estén fuera de los ambientes virtuales, y la obesidad infantil en niños que dedican más de cinco horas frente a tales “juguetitos”.

Como padres que constantemente buscamos el bienestar para nuestros hijos debemos de tener claro que todo juguete sea como sea, debe estar en sintonía con los valores y creencias que cada familia profese y que pase por el tamiz de la ecología personal y social. De una forma más simple: “lo importante no es lo positivo o negativo que pueda ser el juguete, si no el tiempo que se dispondrá para su utilización, cuanto requiere de la supervisión y orientación de los padres para su uso, si generara bienestar a los chicos y le facilitara la armoniosa relación con su realidad y entorno, y cuanto de esos regalos no se empleen para reemplazar el tiempo que debe pasarse entre familia, compartir sanamente, dar amor, educar y concientizar”.

El problema no estará en culpar al juego de video por la conducta agresiva o por las bajas calificaciones que pueda tener un niño a posteriori, si no la clase de orientación y supervisión recibe de sus padres con respecto al mismo, y que acuerdos inteligentes se lleguen entre todos los miembros de la familia para promover un esparcimiento sano, saludable y positivo para todos, fuera solo del uso del juguete.

El mejor regalo que puedes ofrecer a lo largo de este año es el amor incondicional y su manifestación constante traducida en acciones, tales como: los hijos anhelan más que regalos costosos, conversar sanamente a diario con sus padres para estrechar los lazos entre ambos, que le dediquen tiempo, desean a su lado cualquier persona que reconforte, que proteja, que felicite. Los niños en sus respuestas reflejan la permanente preocupación por cómo se llevan sus papás, por si salen juntos, por si se hacen cariño, desean un hogar donde reine la armonía y la paz, donde los padres se lleven bien entre ellos. Para esto no necesitas dinero, envoltorios ni tarjetas.

Una muestra de amor incondicional exige supervisar que hábitos perjudiciales pueden estarse presentando en su vida que pueda causarle problemas a largo plazo, escuchar las posiciones de tu hijo con respeto a sus gustos y preferencias y explicarles el porqué estas en desacuerdo con algunos de ellos, ser un ejemplo a seguir , un modelo que inspire a tus hijos a respetarte y a considerarte, y en esforzarte por construir un clima equilibrado, sano y saludable a los ojos de tus hijos, para que no tengan que recurrir al internet , los videos-juegos o la música que te molesta para evadir las crisis familiares que conforman su trágica realidad. Aquí está la clave.

El amor expresado en acciones y en palabras son las peticiones que piden los niños, niñas y adolescentes a gritos para todo este año y toda su vida, que sus padres sean ejemplo de vida, que los escuchen, que los comprendan y que los orienten haciéndole ver cuánto se les ama y cuan valiosos son. No permitas que un regalo físico te robe la oportunidad de complacer a tu hijo de forma sincera y positiva para toda su vida.

20 dic. 2011

¿Cómo enseñar a los hijos el valor del trabajo?

La gran mayoría de los padres se quejan de que sus hijos no los ayudan a efectuar los oficios del hogar. Otros tantos, tienen que literalmente “sobornar” a los adolescentes con regalos para que aprueben las asignaturas del grado o colaboren en la casa, la verdad es que cada día los adultos debemos trabajar mucho más para obtener un adecuado nivel de vida, por lo que es preocupante para los padres de este tiempo educar para el trabajo a los hijos, a fin de que aprendan la mejor forma de obtener lo que deseen en el futuro y sean adultos exitosos.
A veces, sin percatarnos de ello, somos nosotros los padres quienes educamos a los hijos para ser una carga para otros o unos perezosos injustificados, si es común que los niños nos escuchen quejarnos porque tenemos que ir a trabajar, le hacemos ver nuestra tarea como una carga, y no como un estimulo, al igual que si le hacemos “todas las labores” porque ellos están estudiando “ y por eso tienen un “papá o una mamá  que les resuelve todo”, los hijos crecen creyendo que se merecen todo, y que no deben de hacer nada para obtenerlo, o en los peor de los casos “buscar la vía fácil” para lograrlo.
Los padres tienen que ir enseñando a los hijos desde muy pequeños, a realizar y comprender las virtudes y valores humanos del trabajo, preparándoles para el futuro, cuando tengan que trabajar en los estudios, en la empresa o en la sociedad. Pueden empezar mandándoles pequeñas actividades y responsabilidades, dentro de la casa, para que se vayan acostumbrando a obedecer y a sentir la satisfacción del trabajo, bien hecho. Así cuando llegue la hora de realizar el trabajo profesionalmente, tendrán ya la costumbre convertida en hábito y posteriormente en virtud y sabrán organizar y administrar el tiempo, para poder hacer lo que sea necesario, sin poner pretextos para no hacer el trabajo que les corresponda. Se aprende a conocer el valor del trabajo cuando en el hogar hay modelos a nuestro alrededor de personas trabajadoras, es importante que de 3 a 6 años de vida los niños reciban pequeñas obligaciones en el hogar ( como doblar su ropita, vestir la cama, ordenar sus zapatos etc.) para que internalicen este valor, podemos hacerlo de una forma amena colgando en la pared un listado con los nombres de los niños y sus labores diarias y luego premiar al que ha realizado un buen trabajo, así le enseñamos que las recompensas vienen luego de una tarea hecha con calidad, pedirle que nos ayuden a hacer el listado de las compras, que nos seleccionen la ropa de color o blanca para colocarla en la lavadora, llevar el cesto de ganchos cuando la colgamos, y estar atenta a la hora que este seca para doblarla, son tareas sencillas que pueden contribuir a crear ese vinculo entre el trabajo , el esfuerzo y lo valioso de la participación en las tareas cotidianas.
De 6 a 12 años se pueden asignar  labores como estar atento al vencimiento de los recibos del hogar para que informen a los padres las fechas de pago, tareas como dejar el baño limpio, ayudar a recoger la basura del patio, cumplir las tareas escolares a una misma hora, mantener el agua de la nevera llena, dejar la habitación limpia, y mantener el buen uso de sus juguetes, son labores que asignan un nivel de responsabilidad, sin ser una sobre exigencia , y contribuye de forma significativa a desarrollar constancia en el trabajo personal.
Debe evitarse asignarle a los hijos tareas que estén por encima de su edad y de la responsabilidad que pueden asumir (como en los casos en los que se le otorga la responsabilidad de cuidar hermanitos menores, cocinar para la familia, o cargarlo con las obligaciones que la madre debe asumir) al igual que colocarlos a vender en la calle, limpiar casas ajenas, o en los peor de los casos pedir dinero a las personas en los locales comerciales, dejándolo sin escuela. Una cosa es asignar tareas dentro del entorno familiar para con el mismo o para contribuir al bienestar del hogar, y otra muy distinta es asignarle la carga de mantener a la familia.
El verdadero trabajo de los hijos dentro de la familia es estudiar, ayudar a los padres y a sus hermanos, también ayudar a los familiares y amigos y los padres deben facilitar oportunidades para que aprendan a desarrollar amor por el trabajo. Deben esforzarse en prepararse muy bien para el futuro, aprovechando todos los medios a su alcance, procurando siempre recorrer una milla de más, en las obligaciones

7 dic. 2011

¡Es más que un niño con obesidad! Conociendo el Síndrome de Prader-Willi

Estamos en una época en la que el cuerpo delgado y esbelto es un sinónimo de salud y belleza, hacer ejercicios, comer saludable, y mantenernos activos son hábitos que deben enseñarse desde la infancia, para facilitar una salud óptima a largo plazo. Pero mas allá de solo fijarnos en la contextura física, existe un síndrome, que puede pasar desapercibido por la gran mayoría de madres, padres y docentes, los cuales no solo afectan el peso, sino también las capacidades de lenguaje, cognitivas y conductuales en general.

El síndrome de Prader-Willi (SPW) es una alteración genética descrita en el año 1956 por los doctores suizos Andrea Prader, Alexis Labhart y Heinrich Willi, en nueve pacientes que presentaban un cuadro clínico de obesidad, talla baja, hipogonadismo (es un trastorno en que los testículos u ovarios no son funcionales), criptorquidia (testículos ocultos) y alteraciones en el aprendizaje , tras una etapa de hipotonía muscular pre- y posnatal, además de una discapacidad intelectual de leve a moderada.

Este síndrome altera el funcionamiento del hipotálamo, una sección del diencéfalo cuyas funciones incluyen, entre otras, el control del apetito lo que provoca que carezcan de sensación de saciedad. Un error muy común es pensar que la búsqueda incesante de “comida” se debe a un “hambre excesiva”. Provoca asimismo deficiencia del tono muscular, un alto porcentaje de grasa en el organismo y falta de energía. Todas estas condiciones reducen las necesidades calóricas de los niños y adultos que tienen este síndrome a dos tercios de la necesidad calórica estándar.

El síndrome de Prader-Willi también puede provocar crecimiento y maduración incompletos, facciones características, problemas del comportamiento, dificultades respiratorias, comportamiento obsesivo-compulsivo (como hurgarse en lesiones en la piel, pensamientos y acciones repetitivos y una fuerte necesidad de seguir una rutina), disfunciones en la temperatura corporal, resistencia al dolor, retraso en el desarrollo del aprendizaje y, en dos terceras partes de los casos, imposibilidad de vomitar. Alguno puede llegar a comerse cualquier cosa, y los medicamentos para inducir al vómito son ineficaces y pueden resultar tóxicos. La hipopigmentación suele ser también una característica de estas personas.

A nivel cognitivo, estas personas normalmente tienen buena memoria a largo plazo, buena organización perceptiva, buena habilidad para reconocer y evaluar relaciones espaciales, buena decodificación y comprensión lectora y un buen vocabulario expresivo. Sin embargo, suelen presentar: falta de procesamiento secuencial de la información, dificultades en la aritmética, pobre memoria a corto plazo (por ejemplo, les cuesta recordar cadenas de información, como pueden ser órdenes por lo que se tacha muchas veces al niño de desobediente), tienen dificultades de atención y concentración y habilidades motoras finas relacionadas con la planificación motriz, el tono o la fuerza.

Los niños pequeños suelen ser alegres, afectuosos, complacientes y cooperadores hasta que sobre los 6 u 8 años se vuelven más rígidos, irritables y emocionalmente más inseguros. Así comienzan a tener conductas como engullir toda la comida disponible, impaciencia, ataques de ira, enfados, distracciones, problemas de comunicación e impulsividad, suelen ser manipuladores, mentirosos, hábiles, caprichosos, egocéntricos; con frecuencia muestran conductas autolesivas y tienen pocas habilidades interpersonales. Las habilidades de cooperación suelen estar más alteradas, aunque éstas mejoran con la edad. El patrón de desarrollo del lenguaje en las personas con Síndrome de Prader Willi es el mismo que el de toda la población aunque el ritmo es más lento. De esta manera, sus primeras palabras suelen aparecer en torno a los dos años y medio y la producción verbal significativa a menudo es escasa antes de los cuatro años.

Algunas de las características más importantes que a nivel lingüístico presentan los sujetos con Prader_Willi son: errores más comunes como: las distorsiones, las omisiones, simplificaciones de fonemas y dificultades en la secuenciación de sílabas. Suelen tener un tono de voz inadecuado (bajo para las niñas y alto para los niños) y presentar hipernasalidad (debido a las dificultades de la función motora oral). Carecen de un amplio vocabulario. El pensamiento concreto y la falta de experiencias provocan dificultades en la generalización de conceptos. Dificultades en la compresión de oraciones negativas e interrogativas ya que exigen cierto nivel de abstracción y capacidad de ponerse en el lugar del otro. Suelen tener mayores problemas en las construcciones sintácticas que en las morfológicas. Tienen limitaciones para construir frases ya que esto exige creatividad y capacidad de organizar y combinar distintos elementos. La estructuración de la oración suele ser más lenta y las producciones suelen ser incorrectas e incompletas. Suele ser poco frecuente la utilización de nexos y de oraciones compuestas. La falta de comprensión de los mensajes, les lleva muchas veces a mantener conversaciones sin sentido o a la inhibición y al desinterés comunicativos. El carácter sociable y tímido de estas personas es un aspecto favorecedor en el uso del lenguaje, aunque en las situaciones comunicativas se observan problemas relacionados con la proximidad física al hablar, el respeto del turno de palabras, la posición de escucha.

Para la escolarización de alumnos con SPW existen varias alternativas, siendo la más usual y adecuada la escolarización en un centro ordinario, para favorecer así su integración social. Todo ello dependerá las necesidades educativas de cada alumno así como de los recursos que los centros ordinarios sean capaces de ofrecer para satisfacer dichas necesidades. Para los alumnos con SPW es muy importante la Estimulación Temprana, ya que tienen unas altas capacidades en el aprendizaje y cuanto antes comience, el desarrollo de sus capacidades mediante la intervención educativa, mejor será su desarrollo y calidad de vida futura. Es conveniente realizar periódicamente revisiones en el dictamen de escolarización ya que las necesidades de estos alumnos varían con el tiempo y por lo tanto los recursos y apoyos específicos deben hacerlo también.

A la hora de la escolarización del alumnado con SPW se deberá tener en cuenta que para que el alumno desarrolle al máximo sus capacidades hay que procurar que el alumno reciba el proceso de enseñanza-aprendizaje en un ambiente lo más normalizado posible, permitiéndole así la integración en la sociedad y optimizando su calidad de vida. Todos los profesionales que trabajen con el alumno deberán conocer tanto las necesidades educativas que presentan como las características médicas que presenta ya que esto afecta a su rendimiento escolar. Es imprescindible la colaboración de todos los profesionales que atienden al alumno, así como el contacto con la familia, que desempeñan un papel principal en la educación de sus hijos.

¿Cómo puedo estudiar mejor?

Estudiar es un proceso que realizamos a diario. Si consideramos que en el colegio estamos un mínimo de 13 años de nuestra vida estudiando, para luego muchos continuar con cursos de capacitación, carreras técnicas o profesionales, podemos entender que el saber estudiar adecuadamente cobra relevancia para poder obtener un buen rendimiento académico.

Si bien, lo ideal es formarse hábitos de estudio desde la infancia, estos pueden no haberse adquirido o haberse dejado de lado con el tiempo, por lo que a continuación les entregaré algunas ideas a tener en cuenta si es que deseamos mejorar nuestro desempeño estudiantil.

Es importante tener un lugar definido para estudiar, por ejemplo: un escritorio o mesita en un lugar de la casa donde puedan concentrarse mejor. Desconectarse de los distractores: radio, televisión, teléfono, computador (a menos que sea necesario para estudiar, si es así la idea es evitar entrar a Internet). Si bien algunos pueden decir “estudio mejor con ruido”, en realidad la función del ruido para algunos tiene relación con bajar el nivel de ansiedad, pero en lo que respecta al aprendizaje, puede distraer realmente. En el caso de que realmente la persona sienta que le ayuda a concentrarse, se recomienda una música sin letra, bajita y con melodía relajante. Tener cerca todo lo necesario para estudiar: lápices, hojas, ejercicios, calculadoras, libros, apuntes, resaltador, etc. La idea es no estar parándose del lugar a buscar algo que nos falte. Para evitar distractores, la idea es tener solo lo NECESARIO, evitando elementos que nos estorben. No estudiar en la cama o en lugares que nos puedan generar somnolencia. También es importante tener una buena iluminación y ventilación (el exceso de calor puede endentecer nuestras respuestas).Puede ayudar tener un horario de estudio, por ejemplo planificarse para estudiar los lunes, miércoles y viernes de 17.00 a 19.00 hrs. Así, gradualmente podremos crearnos un hábito.

El poder tener claridad sobre cuáles son nuestros objetivos, puede aportar para establecernos tareas más pequeñas y concretas que nos permitan ir cumpliéndolos paso a paso.También es bueno tener una libreta para anotar todo lo que se nos ocurra y podamos dejar pendiente mientras estudiamos, por ejemplo: buscar material sobre uno de los temas que no entendimos bien, revisar algún libro, etc.Tomar apuntes completos y claros en clases. Si se coloca atención, se resalta lo importante en los apuntes y luego se revisan para estudiar, resultará más fácil consolidar el aprendizaje. Se deben subrayar o destacar las definiciones y lo que consideramos como más importante. Construir resúmenes y esquemas que nos apoyen en el proceso de aprendizaje y memorización de conceptos. Mientras más sentidos ocupemos en reiterar una idea, más se quedará en nosotros (oírla atentamente en clases, leerla en los apuntes, escribirla en resúmenes). Los contenidos que debemos memorizar es importante estudiarlos repetidamente en distintos momentos del tiempo (cuando los entregaron, dos semanas antes de la prueba y días antes de ésta, por ejemplo), pues así disminuimos el efecto de la curva del olvido.

Realizar ejercicios similares a los que podrían estar en el examen, con preguntas, problemas y tiempo, lo más parecido posible a la situación real puede prepararnos para la situación. Asimismo, el visualizarnos en el examen, pensar en cómo será nuestro desempeño y mantener una actitud positiva puede generarnos mayor confianza en nosotros mismos. No olvides preguntarle al profesor o a los compañeros de curso todo lo que no se ha entendido bien. Estudiar individualmente primero y luego en grupo, puede reforzar los aprendizajes, ya que se tiene la posibilidad de conversar, discutir y argumentar respecto a lo estudiado. El exceso de estudio sin tener espacios de auto cuidado (deporte, reuniones gratas con amigos, yoga o técnicas de relajación, etc.) puede generarnos mayor estrés y ansiedad, lo cual finalmente perjudicará nuestro rendimiento. Si bien es importante dedicar un tiempo suficiente al estudio, debemos organizarnos para que esto no ocupe “todo” nuestro tiempo, el equilibrio es esencial.

Si bien muchas personas refieren estudiar mejor de noche o “bajo presión”, el aprendizaje es menos eficiente en esas condiciones. Por ende, se recomienda estudiar con tiempo para los exámenes y dejar tiempo para descansar bien la noche antes de rendirlo. No hay que olvidar que al dormir, los aprendizajes se consolidan mejor en nuestra memoria. Preparar el día anterior todo el material necesario para el examen que se rendirá (calculadora, lápices, etc.), así evitamos olvidarnos de algo importante, o perder tiempo buscando algo necesario que no encontramos, lo cual incluso puede generar más ansiedad y atrasos al examen mismo. Evita estar con personas que se ponen muy nerviosas antes del examen, pues eso solo aportará a subir tu propia ansiedad. Intenta llegar puntual a la prueba y tomar un lugar de la sala que te permita concentrarte bien.

Procura no perder tiempo analizando el examen después de haberlo dado. Muchas veces nos desanimamos anticipadamente al ver que respondimos distinto a nuestros compañeros, pero al recibir la prueba vemos que obtuvimos una nota adecuada. Es mejor esperar a los resultados en vez de especular. Si obtienes un mal resultado, pasa la página y concentra tus energías en el siguiente. En vez de preocuparse, es mejor ocuparse…

Establece objetivos y regálate pequeñas recompensas cada vez que cumples uno (chocolates, ver un programa de televisión, salir con amigos, etc.). Date un tiempo para detenerte y disfrutar de tus logros, valora tu propio esfuerzo antes de empezar a pensar en el siguiente objetivo.

Recuerda que estudiar debe ser un hábito que debes cultivar a diario con mucha pasión, perseverancia y planificación.

El mal del preescolar:¿Por qué mi hijo muerde a otros niños?

¡Este es el primer año que Danielito va al preescolar!, su madre emocionada le compra zapatos nuevos, la típica franela amarilla y su monito azul, para que comience por todo lo alto la etapa de Educación Inicial. Danielito ha pasado toda su vida (tan solo dos añitos) bajo el cuidado y protección de sus padres y abuelitos, por lo que para él, ir a la escuela la primera semana es emocionante. No tarda más de un mes, cuando de la escuela citan a su mamá para referirle que Danielito necesita una “evaluación por un especialista” porque muerde a varios compañeritos, sea niño o niña, durante la semana. La docente perpleja, logra sugerir que el niño muerde porque “en casa le enseñan a morder”, o “que aprendió este habito por ver a otros morderse y así el niño aprendió a repetir tal conducta”. La madre afligida replica que en casa no hay más niños pequeños y que el único contacto con otros niños es en el aula escolar; en casa ¿Por qué habría de morderse entre otros? “Danielito no creció entre lobos”, para imitar tal conducta. En fin, la escuela en modo de ultimátum quiere que cesen el azote de Danielito y su dolorosa mordida.

Morder es una conducta que algunos niños en edades comprendidas de 1 a 3 años presentan. Existen diferentes razones de por qué lo hacen, pero en cualquier caso es necesario enseñarles desde el primer momento las consecuencias que acarrea el morder. Los bebés emplean su boca para explorar, aprender y también para relacionarse. Es una de las partes de su cuerpo que se encuentran más desarrollada. En ocasiones con la dentición necesitan calmar sus encías con lo cual muchas veces muerden porque carecen de autodominio y actúan impulsivamente. En el caso de niños de 1 a 3 años las razones son diferentes. A esta edad comienzan a socializar, a relacionarse con sus contemporáneos, pero aún no poseen un lenguaje ni tienen las habilidades suficientes para comunicarse. Morder es una manera de conseguir un juguete o llamar la atención. También lo hacen cuando están nerviosos o se sienten frustrados ante situaciones nuevas, como la llegada de un hermanito, o el ingreso al jardín de infancia.

La literatura sugiere que la fase de morder puede ser una del desarrollo normal para bebés y niños de hasta tres años de edad, sin casi ninguna importancia duradera en el desarrollo. Una vez que cumple un niño los 3 años, sin embargo, el morder podría indicar otros problemas de comportamiento, especialmente si son frecuentes los incidentes. Ya que la mayoría de incidentes de morder se debe a la etapa del desarrollo del niño, los especialistas recalcan que el morder no es motivo de echarle la culpa al niño, a los padres o a los maestros (Greenman y Stonehouse, 1994).

Oesterreich (1995) y otros teóricos creen que, como en el caso de los bebés, el morder en los niños entre los 12 y los 36 meses de edad representa una forma de comunicación (por ej., para comunicar la frustración mientras aprenden habilidades sociales, lingüísticas y de autodominio). Los psicólogos infantiles han señalado que los niños de hasta tres años de edad quizás muerden también, cuando experimentan un evento que les causa estrés, una falta de rutina que les agita particularmente, o interacción inadecuada con adultos (maestros o cuidadores), los niños de esta edad tal vez son más propensos a morder si hace más de 5 minutos que no interactúan con adultos de forma divertida. Otros niños tal vez muerden como estrategia de auto-defensa, o tal vez simplemente imitan a otros niños que muerden dentro del ambiente escolar, por lo que se espera que Danielito no sea el único en su salón que se destaque en “las mordidas”.

No obstante, el que un niño muerde frecuentemente después de cumplir los 3 años podría indicar otros problemas de comportamiento, ya que para esa edad muchos niños tienen las habilidades de comunicación necesarias para expresar sus necesidades sin morder. Kranowitz (1992) especula que el morder también puede ser ocasionado por una disfunción de integración sensorial en una cantidad menor de niños pequeños. Por ello se sugiere realizar un examen del desarrollo para niños de edad preescolar, que será útil para identificar a los niños con disfunción táctil. (Estos niños pueden responder negativamente a sensaciones de toque, poniéndose ansiosos, hostiles o agresivos. Pueden responder de manera exagerada o insuficiente al toque, o reaccionar negativamente cuando otros están cerca. Los toques ligeros desde atrás les podrían ser particularmente agitantes, resultando, en algunas situaciones, en que muerden.)

¿Pero qué podemos hacer con Danielito?. Lo primero que hay que hacer es observar cuando y porque está conducta aparece. Cuando un niño muerde siempre debemos transmitirle que la agresión no es aceptada. Debemos intervenir con rapidez, pero con calma y mostrarle nuestra desaprobación. Hay que explicarle que “no se puede hacer daño” mirándole a los ojos. Si el niño está jugando debe separarse de la actividad (dos minutos son suficientes), si quiere continuar jugando con los demás tendrá que parar de morder. También es aconsejable que tenga una conducta reparadora: ayudarle a curar al amigo, darle un beso, pedirle disculpas…

Prohibir una conducta no significa que el pequeño entienda cual es la conducta acertada. A los niños hay que servirles ejemplos a seguir; por ejemplo mostrarles nuevas formas de relación, utilizar el lenguaje, esperar turnos, pedir prestado, acariciar a sus amigos… Cuando el niño exhiba conductas positivas (pedir permiso para coger el juguete de otro niño, por ejemplo) debemos elogiarle, valorarles cuando estén jugando de manera “pacífica” con otros pequeños. Nunca debemos responder con la misma acción: morder a un niño que muerde es un gran error. Cuando son muy pequeños no pueden relacionar el dolor que sienten con el que causan cuando muerden a los demás. No utilices la violencia ni la humillación para erradicar el comportamiento. Dialoga, háblale con firmeza y coherencia manteniendo siempre la calidad del vínculo afectivo.

Así que la próxima vez que se quejen de la mordida de un chico, recuerden las razones por la que lo hacen y mejoren las dinámicas del aula para evitar tales comportamientos, ten presente que esto no es culpa de mamá y que la escuela esta para educar, ¡este momento es una gran oportunidad!.

5 dic. 2011

Taller Disciplina Infantil ¿Como lograrla en casa y en el aula?

Saludos a todos los lectores de este blog, a continuacion les expongo una breve reseña del encuentro realizado el sabado 03 de Diciembre de este año , que conto con la maravillosa asistencia de 45 personas.