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Edades de 8 a 16 años

12 mar. 2012

¿Cómo mejorar el Rendimiento Académico en los Adolescentes?

Culmina el segundo lapso del año escolar. Pronto se hará entrega de los boletines informativos sobre el rendimiento académico, y muchos padres como sorpresa recibirán que sus hijos, quienes todos los días se levantan temprano, desayunan y se van al liceo, reprueban nuevamente varias de las asignaturas del grado.
Las excusas más creativas, que van desde: ¡Ese profesor me raspó la materia!, ¡La tiene agarrada conmigo! , hasta las más sinceras: ¡Me dio flojera!, son el abanico de afirmaciones que día a día escucho en el Departamento de Orientación donde trabajo. Mas desesperante aun, las madres, quienes con manos en la cabeza, exclaman que no saben qué hacer con sus hijos adolescentes, a quienes tienen que “sobornar” para que culminen su educación con Blackberrys, laptops y otros beneficios para que “se motiven”.
Tristemente, el prometer beneficios económicos a cambio de esforzarse para el logro del aprendizaje que cada persona debe tener, solo logra que la misma a la larga no haga absolutamente nada a menos que no reciba una gratificación inmediata. Esto para la vida adulta es catastrófico, pues solo logra que la persona busque las salidas fáciles de la vida, la que en la mayoría de los casos termina en tragedia.
El error que podamos estar cometiendo, ¡lo conocemos!, solo hace falta reflexionar y reconocer que estamos haciendo mal en la crianza de este adolescente, para que el mismo se comprometa muy poco por desarrollarse integralmente. Esto va más allá de comprarle el uniforme, los zapatos, útiles y darles el dinero de la merienda. Implica que como familia (pues ambos padres deben involucrarse) evalúen ¿qué valores personales le enseñan a sus hijos a través del modelo personal y de la comunicación?, ¿qué actitudes tenemos hacia la educación, el esfuerzo personal y la búsqueda del éxito?, y ¿cuánto realmente estamos dispuestos a exigir para la formación de tales valores?.
La educación personal es una necesidad elemental para la vida, al igual que aprender a caminar, hablar y socializar, también debe aprenderse a estudiar, a seguir rutinas , a comprometernos  con desarrollarnos cada día, y con mejorar lo que ya sabemos, esto debe inculcarse desde los primeros años de vida, los seres humanos somos seres de hábitos, por lo que el logro de un aprendizaje personal, debe estar desde muy temprano en nuestra vida presente, entre ellos  la rutina de estudiar, prepararnos y dar lo mejor de cada uno de nosotros. Por ende como padres debemos exigir un esfuerzo real, sincero y honesto de nuestros hijos para con sus estudios y premiar con lo prometido solo cuando las acciones del adolescente demuestre compromiso y resultados favorables ajustados a sus posibilidades.
Debemos evitar echarle la culpa al colegio, al clima, a la crisis, y tener una conversación honesta con este adolescente para hacerles ver la importancia del esfuerzo para el logro del éxito. Muchas veces la sobreprotección familiar y la poca supervisión de los padres a las actividades y compromisos de los hijos generan estos bajos rendimientos. También debemos entender que durante esta etapa, el adolescente por naturaleza es menos persistente a las rutinas, por lo que estimular a diario el cumplimiento de los deberes escolares debe hacerse, sobre todo para aquellos adolescentes menos proactivos.
Hay que organizar con él, el tiempo libre, con un horario sincero que pueda cumplirse, donde se destinen todos los días horas para el estudio y para actividades de recreación. Controla en tiempo que le dedica a la computadora, los juegos de video, las salidas a la calles, las llamadas de teléfono, en fin cualquier actividad de ocio que pueda estarse considerando como excusa para no hacer las labores escolares.
Cuando usted vea a un adolescente que le diga que no tiene asignaciones para la casa, está escuchando una gran mentira, así que tenga siempre a mano varios números de teléfonos de algunos compañeros para verificar la realidad. Manténgase informado cada dos semanas, si es posible con los profesores sobre el rendimiento de su  hijo (por teléfono, correo electrónico o visitas personales), y pregunte cuales son las debilidades detectadas en las evaluaciones para que él, en esos días que no tenga nada que hacer las practique. Se debe estudiar sea carnaval, semana santa, navidad, tantas veces hasta que el habito se haya instaurado de forma permanente en el joven, y ya no tenga que estar supervisado por usted, ya que pueda hacerlo solo por sí mismo. Entonces allí, cuando usted realmente perciba el cambio ¡Premie! ¡Regale lo que quiera! Y ¡Celebre!
Debe dejarle claro al adolescente que es lo que usted como padre exige de su comportamiento y de su rendimiento escolar, y sea constante, solo con acciones consistentes y una preocupación sincera por las labores escolares, le dejaremos claro que no permitiremos este bajo resultado si conocemos el potencial real de nuestro hijo. La motivación constante al esfuerzo generan resultados positivos, pero requiere que durante esta etapa de la vida, usted acompañe sus progresos con comunicación, halagos y luego con premios.
Siempre hay que descartar también otros factores que pudieran estar contribuyendo a ese bajo rendimiento
(Como los problemas de aprendizaje, atencionales o emocionales), por lo que una asesoría con un Especialista  te ayudaría. El estudiar debe ser un hábito que se enseñe y se eduque, así que como padres debemos actuar para que se logre. La solución siempre se alcanza solo con el compromiso y la participación de la familia.

La Sugestopedia: Herramienta eficaz para desmontar limitaciones que obstaculizan el aprendizaje.

La actitud y la forma de comunicación que un profesor exhibe frente a sus alumnos es garantía de que el proceso de aprendizaje sea motivador e interesante, o todo lo contrario, un espacio donde el aprendizaje no fluya, la atención se pierda y la información no llegue a los mismos. Cuando ingresamos a una institución educativa, es común escuchar historias de docentes o profesores que con “su fama” (o mala fama), predisponen al escolar a aprender esas asignaturas, y por ende puede observarse lo ineficaz que puede llegar a ser las actitudes y discursos negativos, a la hora de recibir los porcentajes de reprobados por secciones en las asignaturas que ofrece dicho profesor. Por ende, es necesario que cuando se encuentren con secciones de más de 30 alumnos, donde solo aprueben 4 o 5, se debe sugerir al profesor que cambie sus actitudes y su forma comunicación para lograr facilitar el aprendizaje.
El profesor tiene un poder para sugestionar, tan poderoso como los padres en la vida de una persona. Georgi Kirilov Lozanov, Doctor en Medicina, neuropsiquiatra y psicoterapeuta, creador de la Sugestología -ciencia de la sugestión- y de la Sugestopedia (término que publica en búlgaro por primera vez en 1966 y en inglés en 1967) afirmó que “la sugestión está presente en todas las áreas de la vida, siendo un factor constante -consciente o inconsciente- en la comunicación”. No es tanto qué se hace, sino cómo se hace, cuándo y con qué objetivo. En realidad puede resumirse en una sola palabra: comunicación. La UNESCO acepta las nuevas variantes artísticas de la Sugestopedia y, en el encuentro celebrado en Sofía en 1978, la comisión pedagógica aprueba y reconoce el método, recomendando su expansión y la formación rigurosa de profesores. Como resultado de la aplicación del método de sugestopedia a estudiantes, se logro un impresionante aumento del rendimiento académico y del coeficiente intelectual de los participantes en los programas escolares,  erradicando la deserción escolar, el bajo rendimiento académico y reprobar asignaturas, contrastándose con calificaciones eximidas y desempeños estudiantiles de excelencia en todos los alumnos, desmitificando que “la culpa del bajo rendimiento es la pereza del escolar o los problemas familiares o económicos , etc, etc,etc.
La Sugestología es la ciencia de la sugestión. Se basa en la activación sistematizada de las capacidades de reserva -habilidades potenciales- del cerebro y mente para liberar a la persona de las frecuentes limitaciones impuestas por las diferentes normas sociales que pueden condicionar tanto su personalidad y conducta, como su capacidad de aprendizaje. Tiene su origen en la psicoterapia, en la que se utiliza la sugestión como elemento de curación.
La Sugestopedia es excelente comunicación entre el profesor y el alumno. Pero es imprescindible la veracidad de esta comunicación, es decir, el profesor debe creer realmente en lo que hace y sentir un afecto real por ello, sin ser algo simulado, sin artificialidad. Todos los demás elementos armónicamente orquestados que el profesor bien entrenado utiliza en Sugestopedia van dirigidos a lograr esa excelente comunicación. Cuando el alumno percibe todo esto, empieza a destapar sus reservas mentales y aprende mucho más sintiéndose bien. La enseñanza sugestopédica no tiene nada que ver con lo que tradicionalmente entendemos como un proceso de instrucción. En una clase sugestopédica hay pocos elementos que recuerden a una clase convencional, a lo que la mayor parte de la gente tiene grabado en su memoria como un lugar de aprendizaje, o de estudio (¿quizá de esfuerzo, sacrificio, aburrimiento o sufrimiento?).
El lugar elegido tendrá amplitud suficiente, luz adecuada, colores suaves, se tratará de crear un ambiente que invite a entrar, que sugiera que va a ser agradable estar allí. No se trata de lujo, se trata de armonía. Tanto si se usan o no mesas, los asientos de los alumnos y del profesor se dispondrán de forma que cada persona tenga contacto visual con todas las demás (puede ser en círculo o similar). Todos los alumnos son igual de importantes. El profesor es igual de importante que los alumnos. Nadie es más importante. Cada uno desempeña su papel y el del profesor es facilitar. La empatía de unos alumnos con otros y a su vez con el profesor se empieza a crear desde el primer momento en que el profesor entra en la clase.
La responsabilidad del aprendizaje no se coloca en el alumno, éste recibe algunas recomendaciones, pero es el profesor el que asume la responsabilidad de este aprendizaje. El profesor no es un mero informador de datos. Con su actitud siempre invitante, nunca demandante, también va a apoyar, a estimular, a proteger, a crear una atmósfera artística, alegre, relajada, amable, paciente y lúdica, conduciendo al grupo de manera que cada alumno se sienta seguro. No pretende cambiar nada en el alumno, respeta totalmente el sistema de creencias de cada uno de ellos, acepta las dudas o las posibles críticas con una actitud abierta, no manipula. Su comunicación se adapta a los sentimientos y conducta tanto de cada alumno individualmente, como del grupo en su conjunto.
Este método ejercerá su acción en varios planos: En primer lugar, tratará de «desugestionar» al estudiante de las anteriores sugestiones negativas (como  “el estudio  es difícil y exige mucho esfuerzo y concentración”; o “se llega a aprender, después de varias lecturas y repeticiones de la misma lección”). En segundo lugar, facilitará la relación profesor-estudiante, estudiante-estudiante, profesor-estudiantes y en tercer lugar, entrará como componente multidimensional del entorno y ayudará a la creación de una atmósfera sugestiva. Por último, estimulará la memorización y contribuirá de ese modo a dar al estudiante satisfacción y confianza en sí mismo. Podemos definir la sugestopedia como una pedagogía optimista, que debe ser conocido por todos aquellos profesores que tienen un sincero compromiso con la educación de la nueva generación.