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PLAN VACACIONAL SUPERAPRENDIZAJE

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Edades de 8 a 16 años

12 nov. 2013

¿Cómo mejorar la atención y la concentración al estudiar?

¿COMO MODIFICAR UN  MAL HÁBITO?
Por las características que tienen es difícil modificar un hábito adquirido, en especial los de tipo emocional y en edad adulta. Sin embargo, hay algunas normas que pueden ayudar a modificar un hábito no deseado.
Reemplazar  el hábito que se quiere eliminar, por otro nuevo. Se estima que es la mejor forma. En un hábito se produce una cadena de respuestas, y en este caso se le reemplaza por otra parecida o más gratificante (por ejemplo “Ver televisión entre las 20 y 22 horas” se reemplaza por “Leer las materias de la tarde”).
Iniciar el nuevo hábito con un intenso esfuerzo, con impulso (“con las pilas puestas”).
No permitir el regreso del hábito anterior
Ejercitar el nuevo hábito de manera voluntaria y con tanta frecuencia como sea posible.
No reforzar el hábito no deseado, para que se extinga.
Cortar el hábito antiguo de manera definitiva y no gradual.
CONOZCAMOS ALGUNOS HÁBITOS DE ESTUDIO:
Antes de sentarse a estudiar, tener a mano todos los elementos necesarios:
Ø  En vez de estudiar varias horas seguidas una misma materia, planificar el estudio de ésta en varios días por períodos más cortos.
Ø  Conversar en el hogar sobre las materias, problemas o temas de estudio.
Ø  Antes de ponerse a estudiar, fijar metas claras y precisas de tiempo y de contenidos de estudio.
Ø  Aplicar los contenidos a situaciones concretas, poner ejemplos y ejercicios.
Ø  Hacer una revisión diaria de los apuntes tomados en clases para corregirlos y completarlos.
Ø  Plantearse preguntas por anticipado, respecto a los contenidos que el profesor plantea en clases.
DESARROLLO DE HÁBITOS PARA LEER
La lectura es muy importante para el estudio personal y el posterior perfeccionamiento como profesional y como persona. Para ello, es necesario aplicar una buena técnica para leer con comprensión y mayor rapidez transformándolo en un proceso realmente activo.
Con ella adquirimos un mejor lenguaje y recuerda que:
El lenguaje es el vehículo del pensamiento.
Aprender a leer de acuerdo con la dificultad del material y con los propósitos que pretendes. Por ejemplo, si vas a estudiar Castellano, ten un buen DICCIONARIO a mano, si es Geografía, un mapa, Etc.
Aumenta tu velocidad de lectura .El aumento de la velocidad de lectura significa una mejor comprensión.
Un promedio más rápido de lectura requiere una mayor concentración y hace necesaria la agrupación de las palabras en unidades más grandes, frases u oraciones.
Elimina la pronunciación de las palabras y el movimiento de labios.
Lee buscando las ideas, no las palabras
Trata de obtener el pensamiento principal de cada párrafo.
Procura tener una idea clara y precisa de lo que buscas en la lectura.
Concentra tu atención sólo en el significado de lo que lees.
No trates de volver atrás en la lectura.
Esfuérzate por leer cada vez con mayor rapidez.
Mientras más leas, más progresarás en rapidez de lectura.
Trata de descubrir la organización seguida por el autor en su trabajo para comprender mejor su pensamiento.

 Saca provecho de: Tablas de contenidos, índices, nombres de capítulos, enunciación de temas, títulos, subtítulos, resúmenes al término del capítulo, notas bibliográficas, etc.

PAUTAS PARA REMEDIAR LA DISTRACCIÓN Y MEJORAR LA ATENCIÓN
a)       Estamos más atentos a lo que nos interesa y el interés lo podemos suscitar, dirigir.
b)      Debemos controlar el ambiente físico que nos rodea, evitando los ruidos y las distracciones (crear el hábito de trabajo regular a la misma hora y ojalá en el mismo lugar).
c)       El entender los contenidos ayuda, no dejar dudas sin respuestas.
d)      Adoptar un sistema de estudio activo y de trabajo rápido, lo que impide la distracción y evita los pensamientos “parásitos”.
e)       Tener una buena distribución de tiempo (de descanso, de estudio, de trabajo y de recreación).
f)        Evitar las interrupciones (la mente se demora alrededor de 7 minutos en volver a concentrarse).
g)      Saber leer y escribir bien y con cierta rapidez permite reflexionar y pensar la idea.
h)      Tomar apuntes en clases, hacer esquemas o resúmenes, obliga a mantener la atención y a una reflexión.Desarrollar la fuerza de voluntad es importante, pues permite el control de la atención.
RETENCIÓN DEL APRENDIZAJE
Escribe diariamente lo que has retenido de las clases, o mejor dicho, escribe un breve resumen de lo que lo que hoy has aprendido.
En Comunicación y lenguaje hoy he aprendido siguiente:
En matemática hoy he aprendido lo siguiente:
¿Cómo retenemos la información?
Es muy sencillo explicar esta diferencia en la retención:
ü  Cuando una persona lee algo, recibe una imagen abstracta de la escritura, cuando se escucha algo, se percibe una imagen abstracta del sonido. La imagen de la escritura es rígida e inmóvil, en cambio, en la percepción del sonido, hay un tono que encierra alguna variación. Como este tono está unido a la persona que se mueve (la persona hablante), a usted le resulta más fácil retener lo que ha oído.
ü   Cuando se ve algo, se tiene mayor facilidad para retenerlo ya que no se ve una imagen abstracta de escritura, sino algo gráfico, algo concreto, algo que se mueve. Cuando oye y ve, trabaja usted con dos canales de entrada (ojo y oído); por consiguiente, estimula dos áreas mayores de su memoria.
ü Cuando una persona dice algo, se trata de cosas que han pasado mucho y son cosas que son claras para él, y por consiguiente son cosas que su memoria graba con facilidad.
ü Si además de hablar, hace usted algo, entonces oye y ve lo que hace, su sistema motriz actúa también, por lo que su memoria actúa intensamente.

5 nov. 2013

Baja Autoestima y Desmotivación escolar. ¿Por qué mi hijo no rinde?

Bajo Rendimiento Escolar. ¿Por qué surge?
Hay que confesarlo: madres y padres esperamos que nuestros hijos aprendan sin grandes dificultades, que sus resultados sean acordes a sus esfuerzos mayores aún y que paulatinamente vayan adquiriendo responsabilidades entorno a sus tareas escolares. Y esperamos, además, que éste sea un proceso natural y exitoso. Pero esto no siempre es así. Analiza en este artículo el por qué, a veces, nuestros hijos presentan bajo rendimiento escolar y cómo debemos actuar en esos casos.
Existen distintos tipos de razones que pueden interferir significativamente con el aprendizaje de nuestros hijos: Problemas propios de cada niño, situaciones del entorno familiar o particularidades del ámbito escolar son algunos. Diferenciar estos factores no es fácil. Requiere una aguda observación de parte de los padres y profesores y, algunas veces, es necesario además, la intervención de especialistas.
Existen múltiples problemas que pueden determinar el bajo rendimiento de los niños. Las más
Frecuentes son:
1. problemas emocionales
2. problemas sensoriales
3. problemas específicos de aprendizaje

Ahora bien, cualquiera sea la causa, el niño necesitará apoyo psicopedagógico para superar las dificultades. Solicita ayuda si ubicas a tu hijo dentro de los tres problemas que se enumeran.

Importancia de la autoestima en el éxito estudiantil.
La autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Esta se aprende, cambia y la podemos mejorar. Es a partir de los 5-6 años cuando empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven nuestros mayores (padres, maestros), compañeros, amigos, etcétera y las experiencias que vamos adquiriendo. Según como se encuentre nuestra autoestima, ésta es responsable de muchos fracasos y éxitos, ya que una autoestima adecuada, vinculada a un concepto positivo de mí mismo, potenciara la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal, mientras que una autoestima baja enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso.
Sobre la baja autoestima; Quizá conozcas a niños con baja autoestima que no tienen muy buena opinión sobre sí mismos o que parecen criticarse demasiado. O quizá tú tienes una baja autoestima y casi nunca te sientes bien contigo mismo o crees que no eres importante. A veces, un niño tendrá baja autoestima si sus padres no le animan lo suficiente o si se grita mucho en casa. Otras veces, la autoestima de un niño puede resentirse en el salón de clase. Un maestro puede hacer que un niño sienta que es tonto o quizás le acose algún compañero. Para algunos niños, es posible que las clases les resulten tan difíciles que no puedan mantener el nivel exigido o sacar las notas que esperaban. Eso puede hacer que se sientan mal consigo mismos y dañar su autoestima. Su autoestima mejorará cuando un maestro, tutor u orientador les anime, tenga paciencia con ellos y les ayude a ponerse al día. Cuando empiecen a mejorar, ¡su autoestima se disparará!
Hay niños que tienen una alta autoestima pero, de repente, ocurre algo que lo cambia todo. Por ejemplo: Si un niño se muda de casa y no hace amigos inmediatamente en la nueva escuela, podría empezar a sentirse mal. Un niño también puede ver su autoestima afectada tras el divorcio de sus padres. Puede sentirse poco querido(a) o culpable del divorcio. Un niño que piensa que está demasiado gordo o delgado puede empezar a creer que eso significa que no es lo suficientemente bueno. Los cambios corporales de la pubertad ―algo por lo que todo el mundo pasa― puede afectar a la autoestima de un niño.

Elevando tu autoestima: Claro que es normal tener altibajos emocionales, pero no es bueno tener baja autoestima. Sentir que no eres importante puede entristecerte e impedir que pruebes cosas nuevas. Puede impedir que hagas amigos o perjudicar a tu rendimiento escolar. Tener una sólida autoestima también es una parte importante del crecimiento. Cuando creces y tienes que tomar decisiones difíciles ―especialmente por presión social― cuanta más autoestima tengas, mejor. Es importante que sepas lo que vales. Sí crees que tienes baja autoestima, intenta hablar de ello con un adulto en quien confíes. Quizás pueda ayudarte a buscar formas de elevar tu autoestima. Mientras tanto, aquí te damos algunos consejos para elevar tu autoestima:
Haz una lista de las cosas que se te dan bien. Puede ser dibujar o cantar, practicar un deporte o contar chistes. Si no sabes qué poner en la lista, pide a tus padres que te ayuden. Luego, añade algunas cosas que te gustaría hacer bien. Tu mamá o papá pueden ayudarte a buscar una forma de desarrollar estas habilidades o talentos.
Elógiate tres veces al día. No digas sólo: “Soy genial.” Sé específico, como: “Hoy fui muy buena amiga con Jill” o “El examen me salió mejor de lo que pensaba.” Cuando estés haciendo esto, todas las noches antes de ir a dormir, enumera tres cosas que te hayan hecho realmente feliz ese día.
Recuerda que tu cuerpo es tuyo, sin importar qué forma, tamaño o color tenga. Si te preocupa tu peso o talla, puedes ir al médico para asegurarte de que todo está bien. Recuérdate a ti mismo qué partes de tu cuerpo son buenas, como: “Tengo unas piernas fuertes y sé patinar muy bien.”
Recuerda que hay cosas de ti mismo que no puedes cambiar. Debes aceptarlas y amarlas (como el color de tu piel y el número de calzado) porque son parte de ti.
Cuando escuches comentarios negativos en tu mente, dite: “Deja de hacerlo”. Así le quitarás poder a la voz interior que te desanima.
Si te centras en las cosas buenas que haces y en tus grandes cualidades, aprenderás a amarte y a aceptarte a ti mismo… ¡ingredientes principales para una sólida autoestima! Incluso si aún puedes mejorar (y ¿quién no?), tu autoestima brillará cuando te des cuenta de que eres una persona valiosa e importante.

Sugerencias ante una Desmotivación Escolar.
En primerísimo lugar,  debemos observar. Así podremos detectar rápidamente si nuestro hijo tiene algún tipo de problema que afecta su rendimiento escolar. Para hacer más fácil la práctica, presentamos un punteo de los síntomas generales. En los casos de bajo rendimiento escolar sucede que el niño:
# Se esfuerza y no obtiene una mejoría,
# presenta angustia o rechazo hacia la tarea escolar,
# está perdido, en las clases,
# tiene "cuadernos en blanco", no tiene su material,
# No logra mantener la información relativamente ordenada,
# muestra sentimientos de incapacidad frente a las obligaciones.
Una vez que observamos que nuestro hijo presenta problemas de aprendizaje, debemos
Intervenir. Algunas acciones que podemos emprender:
# definir el problema. (si son de tipo: sensorial, emocional, o más específicos de aprendizaje);
# acompañar al niño en su estudio, observar cómo resuelve las dificultades y cuánto está atendiendo;
# conversar con profesores y pedirles información;
# No enjuiciar; el rendimiento escolar es sobrevalorado en nuestra cultura, el bajo rendimiento en un niño pequeño no determina su futuro;
# buscar ayuda psicológica y psicopedagógica para apoyar al niño en el desarrollo de sus destrezas;
# reconocer las áreas en las que es competente y alentarlo, estimularlo: es importante renovar la autoestima del pequeño;
# adecuar las expectativas a la realidad del niño sin dejar de estimular y sin presionar exageradamente;
# buscar un establecimiento apropiado para sus necesidades; y siempre que tengamos dudas consultar a especialistas.
Algunas sugerencias para enriquecer la autoestima:
*Ser buenos modelos, con buena autoestima, alegres y entusiastas.
*Valorar los aspectos positivos, decir lo bueno y obvio, no siempre reprender.
*Recordar que cada cual es único, y así descubrir y hacer saber qué le agrada de él.
*Favorecer la autoconfianza, que haga lo que es capaz de hacer, con experiencias exitosas. No hacer por él ni sobreprotegerlo; dejarlo elegir.
*Poner metas acordes a sus posibilidades, sin exigir más de lo que se puede.
* Escuchar y aceptar los sentimientos, aun los negativos, las limitaciones, no así las acciones derivadas de esos sentimientos. Para que algo cambie, amar su aspecto menos amado por él.

22 oct. 2013

¡Nuevo año escolar! ¿Cómo preparar a los chicos de la casa para cumplir con las exigencias del grado?

¡¡Terminaron las vacaciones!!!. Inicia este nuevo periodo escolar. Se recomienda que todo padre y madre anticipe con una conversación a los pequeños de la casa los acuerdos y las expectativas que se tienen sobre ellos, para iniciar con muy “buen pie” el nuevo grado.
Si tu bebe va a  iniciar en la Educación Inicial, como madres y padres debemos estar preparados emocionalmente y preparar al infante a este nueva etapa, donde el bebe ya no contara con la compañía exclusiva de la madre, y donde tendrá que adaptarse a estar con extraños (una maestra y su asistente y otros niños de la misma edad), para aprender a seguir rutinas, socializar, desarrollar identidad y autonomía, y estimular los proceso básicos para el desarrollo de aptitudes necesarias para el aprendizaje escolar (lectura, escritura y matemáticas). Cuanto más cómodo esté usted acerca de la decisión y cuanto más familiar pueda hacerse el entorno para su hijo, menos problemas enfrentarán usted y su pequeño.
Dedique un tiempo a hablar con su hijo sobre el preescolar, incluso antes de que comience. Antes del primer día, introduzca gradualmente a su hijo en las actividades que suelen desarrollarse en un aula. Acostumbre al niño todos los días a  hacer garabatos con papel y crayones en casa, así será reconfortante descubrir los mismos crayones y papel en su sala de preescolar. Hacer algunas visitas a la primera sala de preescolar antes del inicio de las clases también puede facilitar la entrada a un territorio desconocido. Ofrece la oportunidad no solo de conocer al maestro del niño y preguntarle por las rutinas y actividades frecuentes, sino también de contarle sobre las rutinas y actividades en casa. Mientras esté en la sala, deje a su hijo explorar y observar la sala y decidir si quiere interactuar con otros niños. La idea es familiarizar a su hijo con la sala y dejar que se sienta a gusto. También puede preguntar cómo maneja el maestro los primeros días llenos de lágrimas y cómo se estructurará la primera semana para simplificarle a su hijo la transición.
Para los que cursaran el 1er a 6to grado te recomiendo que organicen un horario de  estudio y trabajo en casa, así ejercitan los hábitos que necesitan para el éxito escolar, revisa los cuadernos a diario, felicítalos por un buen trabajo realizado y recuérdale de forma calmada y asertiva día a día las habilidades y cualidades innatas que ellos tienen, esto le ayudara a desarrollar la seguridad personal y estimulara la formación del buen auto concepto que lo llevara siempre a dar lo mejor de sí. Conversa durante la comida familiar sobre la importancia de la educación y apóyale bien sea explicándole los contenidos que no manejen con facilidad o buscándole una persona que lo haga, le ayudara a entender que la familia se toma en serio el desarrollo escolar. Lleva una excelente relación con su maestra, y pídele que si no puedes asistir a las reuniones, te facilite su correo electrónico o el número de teléfono de la escuela para estar al tanto del desempeño de tus hijos durante estos 10 meses.
Si los chicos demuestran dificultad para aprender a leer, escribir o calcular, previenen solicitando la ayuda de la psicopedagoga escolar, lo más temprano posible, ya que te será de mucha utilidad para orientarte sobre el manejo del aprendizaje en función a las necesidades educativas especiales que amerite tu hijo.
La educación debe ser valorada con equilibrio y recuerden que lo esencial en la vida de los niños y niñas  debe ser el desarrollo de la inteligencia emocional en armonía con las habilidades intelectuales y sociales. El éxito escolar es el resultado de estimular a diario los hábitos y la disciplina en los chicos sumado a una adecuada valoración del desempeño por parte del hogar. Una familia estable, amorosa, que se comunica con regularidad facilitara el ambiente adecuado para prepararlos  a asumir las exigencias del grado.


15 oct. 2013

¡Papá no quiero ir al colegio! ¿Cómo abordar la fobia escolar?

Iniciar la vida escolar supone un cambio trascendental en la vida de todo ser humano, adaptarse a estar en un ambiente desconocido a nuestro hogar, desprendernos de la protección de la familia e interactuar con otros compañeros de la misma edad , y adultos desconocidos genera ansiedad y temor en la persona, por lo que es común  y normal que durante la primera semana se presenten “llantos”, “quejas”, “dolores de barriga”, “de cabeza” y cualquier escusa que pueda servir para apartarnos de la experiencia de asistir a diario a este nuevo ambiente.

Si la situación se presenta durante las primeras semanas de clases, es totalmente normal, éste no es más que un periodo de adaptación que suele acabar en cuanto el niño se habitúa a las nuevas actividades y acepta, gracias al apoyo de los padres y docentes, que está comenzando una nueva etapa en la que va a descubrir cosas nuevas y divertidas. Sin embargo, hay un pequeño porcentaje de niños que sufren algo más grave que un breve periodo de adaptación, convirtiendo su rechazo a acudir al colegio en una verdadera fobia.

Las fobias escolares son una forma de miedo desproporcionado a la situación que lo desencadena y están relacionadas con estímulos que no son objetivamente peligrosos. Pero, además, no pueden ser eliminadas racionalmente porque están más allá del control voluntario, tienen una duración larga, e interfieren de modo considerable en la vida cotidiana del niño. Es un síndrome que se caracteriza por un manifiesto rechazo a la asistencia a la escuela e implica un temor irracional por alguna situación particular. Los síntomas suelen ser dolor abdominal, náusea, vómito, diarrea, dolor de cabeza, palidez y debilidad. Éstos aparecen por la mañana antes de ir al colegio y, por lo general, desaparecen antes de que terminen las clases. Además, nunca aparecen los fines de semana ni días festivos. La Fobia escolar es un trastorno poco común que tiende a darse con más frecuencia entre los 3 y 4 años, o entre los 11 y 12 años, y afecta a más niños que niñas. Su aparición en los más pequeños es repentina, mientras que en mayores y adolescentes surge de forma más gradual, y es de carácter más intenso y grave.

Esta fobia al colegio suelen desarrollarla niños ansiosos o tímidos, y aquellos que son muy dependientes, con madres autoritarias o muy complacientes y padres pasivos. Estas madres frecuentemente sienten temor a que su hijo se aleje de ellas y le transmiten su ansiedad. Por ello, a medida que el niño se angustie más por ir a la escuela, más se preocupará la madre por su miedo y así se generará un círculo vicioso, donde la ansiedad de la madre afecta al hijo y viceversa, empeorando los síntomas de separación. Así, los niños que tienen más predisposición a padecer este trastorno son aquellos que no han salido de casa, es decir, que no han asistido a guarderías o jardines de infancia, y nunca se han separado de los padres.

También puede contribuir a este temor, ambientes escolares poco iluminados y carente de estímulos visuales infantiles (carteleras coloridas, personajes decorativos con colores llamativos, juguetes, bibliotecas, etc), docentes con actitud hostil y distante, cuya forma de abordar a los estudiantes sea a través del grito, insulto o descalificación, castigos físicos (pellizcos, golpes, mordiscos, reglazos, o encierro en el baño o armario) aplicados dentro de la institución, o un mal manejo de la disciplina, donde las autoridades no controlen las conductas agresivas entre estudiantes o no garanticen su seguridad dentro y a los alrededores del instituto.

Pero ¿qué se puede hacer en esta situación?, en primer lugar averigua con tu hijo la razón por la cual no quiere ir al colegio, hay que descubrir los motivos, para ello lo recomendable es que los padres hablen con él e intenten que éste les hable sobre el origen de su temor, escúchelo atentamente y sin prejuicio, así será más fácil ponerle remedio. En cualquier caso, no hay que ceder al chantaje.
El niño no puede quedarse en casa si no existe una razón justificada, por lo que hay que llevarlo a la escuela. Si se hace cumplir la regla de la asistencia diaria a la escuela, el problema de la fobia escolar mejorará en forma notable en una o dos semanas. Cuando el niño se alborota al separarse de los padres, la mejor estrategia es informarle, calmadamente, que el padre/ madre regresará y que el niño tiene que quedarse, entonces debe irse rápido. Una separación firme, rápida y con cariño es mejor tanto para los padres como para el niño.

Lo mejor es que uno de los padres lo acompaña hasta la clase, e incluso permanezca allí un breve período de tiempo. También puede ser beneficioso, en algunos casos, y de acuerdo con los profesores, modificar el horario de la escuela para que el niño pase, al principio, menos tiempo en ella, hasta que poco a poco se vaya acostumbrado y consiga integrarse con los demás compañeros. Puede ocurrir, con algunos niños, que sea necesario cambiar de maestro o, incluso, de colegio, si las causas son por el trato de la docente o el ambiente escolar. Evite mantener a un chico en un aula con una docente que no propicie la adaptación y que no genere empatía con el niño, pues a la larga puede contribuir a que este exprese durante el año un bajo rendimiento académico.

Es imprescindible establecer una rutina, se trata de conseguir que todo se convierta en un hábito y se realice casi de forma automática de modo que al niño apenas le dé tiempo para pensar en su miedo. Es muy importante que los padres se interesen por las actividades que realiza su hijo cada día en clase, preguntándoles, reforzándoles, y haciendo que se ilusionen con los acontecimientos del colegio. Además, les pueden animar a que inviten a casa a compañeros de clase, participar en actividades organizadas por el colegio, etc.

Si a pesar de estos concejos, tu hijo continúa presentando las mismas conductas antes de ir al colegio, es necesario que abordes a un especialista que pueda ayudarte a identificar el origen de la fobia y organizar un plan a favor de estimular la adaptación escolar. La ayuda especializada siempre será la mejor herramienta para la crianza eficiente de los hijos.


9 oct. 2013

Escuela de 7 a 12 y tareas dirigidas de 2 a 4: ¿Es apropiado mandar tantas tareas para la casa a los niños?

Roberto está en la escuela desde los tres años, ahora que cursa el 2do grado le pregunta con cara de exhausto a su madre que “¿hasta cuando le toca estudiar?”, lleva varios días que hay que mandarlo a la fuerza a sentarse en la mesa a estudiar , luego de que regresa de tareas dirigidas. Su maestra pensó que era conveniente enviar para tarea de casa una investigación de 10 preguntas sobre El Libertador Simón Bolívar, 4 páginas de caligrafía del cuaderno Marianita, aprenderse la tabla del 4 de multiplicar y resolver 5 problemas de matemáticas para entregar el siguiente día. Con tan solo 7 años, ya Roberto no quiere saber nada de tareas y estudio, se queja: “es demasiado”.
Para algunos profesores de generaciones pasadas y más de alguno en la actualidad, tienen el concepto que mientras más tiempo los niños pasen con sus cuadernos aprendiendo la lección que ellos les han dado, más desarrollarán sus conocimientos y mejores personas serán cuando adultos, poco consideran que ellos necesitan el espacio para otras actividades propias de su edad, diferentes a las académicas, en las cuales los niños desarrollan capacidades que solamente aprenderán del modo que ellos realicen, y tomando en cuenta el punto de vista de la relación que ellos mantienen con los padres a raíz de tanta presión escolar en la que están expuestos.
Los maestros asignan tarea por muchas razones. Ecológicamente  la tarea ayuda a que los estudiantes repasen y practiquen lo que han aprendido en clase , se preparen para la clase del día siguiente, aprendan a utilizar los recursos a su disposición como la biblioteca, los materiales de referencia y sitios en el Internet para buscar información sobre algún tema, exploren temas más a fondo de lo que el tiempo en el aula permite ,amplifiquen su aprendizaje al aplicar destrezas que ya han desarrollado a situaciones nuevas e integren su aprendizaje al aplicar varias destrezas a una tarea singular, como preparar un informe o realizar un proyecto científico.
También debería a ayudar a que los alumnos desarrollen buenos hábitos de estudio y actitudes positivas, a modo de enseñarles a trabajar independientemente, a alentar un sentido de disciplina interna y responsabilidad  y puede ayudar a crear un mejor entendimiento entre las familias y los maestros y ofrecer oportunidades para una mejor comunicación. Supervisar la tarea mantiene a las familias informadas sobre lo que los niños están aprendiendo y sobre los reglamentos y los programas del maestro y de la escuela.
¡Claro está!: a la hora de asignar tareas , debe considerarse la edad del niño, el grado , el nivel de dificultad, la intensión con la que se asigna y el tiempo que empleara en efectuar dicha tarea, lo más importante que las tareas asignadas se puedan realizar de forma independiente o que requieran de poco apoyo por parte de los padres. Asignar a niños de grados pre-escolares tareas como maquetas, armar figuras tridimensionales, elaborar exposiciones con trípticos y recuerditos estamos muy claros que dicha tarea será efectuada por el padre, perdiéndose la intencionalidad de una tarea que se asigna a casa, que es el aprendizaje del niño y la motivación al estudio.
Según el Departamento de Educación de la Unesco al mencionar la cantidad adecuada que debe enviarse para la casa explica que depende de la edad y las destrezas académicas de cada niño. Los mismos sugieren que los niños en los grados desde el pre-escolar hasta el segundo grado sacan mayor provecho de la tarea que dura de 10 a 20 minutos cada día. Entre los grados del tercero al sexto, los niños aprovechan más con tarea que tardan de 30 a 60 minutos en completar. Cuando llegan al primer año hasta el tercero, los alumnos se benefician más invirtiendo horas adicionales en la tarea, pero la cantidad puede variar cada noche.
Una tarea debe tener un propósito específico, debe tener instrucciones claras, y debe encajar bien con las habilidades del niño, además de ser útil para el desarrollo de conocimiento y destrezas específicas. Por lo que debe ser cónsona al grado y a la edad del escolar, debe evitar causar saturación, estrés y ansiedad al escolar que la resuelve durante el periodo de educación primaria.
Si su niño demuestra señas de frustración, permita que se tome un descanso. Anímelo y hágale saber que usted tiene plena confianza en su capacidad de completar su trabajo. Las personas de todas las edades responden muy bien a los elogios. Y los niños necesitan palabras de aliento de las personas cuyas opiniones cuentan más—sus familias. “Haz hecho muy buen trabajo”, “Que lindo te quedo esta actividad”, son palabras que le rendirán muy buenos resultados para motivar a su niño a completar sus trabajos escolares.
Los niños también necesitan saber cuando no han realizado su mejor esfuerzo. Pero cuide que sus críticas sean constructivas. En vez de decirle a su hijo de sexto grado: “No vas a entregar esa basura, ¿no?” mejor diga, “El maestro va a entender tus ideas mucho más claramente si te esfuerzas por escribir con mayor cuidado.” Y no deje de elogiarlo cuando acabe una mejor versión “en limpio.”
Informe al maestro si al niño se le hace demasiado difícil o demasiado fácil la tarea. (A los maestros también les gusta mucho saber cuando a un alumno le emociona una tarea.) Obviamente, no toda la tarea le va a interesar a su niño de manera especial, ni siempre va a encajar perfectamente con sus habilidades. Pero sobresaturarlo de cuentas de suma para que aprenda a sumar correctamente no lograra que le interese aprender, solo creara un vinculo negativo con la tarea y el aprendizaje. Por ende ser equilibrado a la hora de asignarle una tarea a un niño favorecerá mantener el interés por el aprendizaje y la vida escolar.

No todo en la vida de los niños debe ser en función de tareas escolares, integrar la formación en música, danza, teatro, deportes, baile, actuación, dibujo y pintura a la vida del niño y la niña le habilitara para conformar una real educación que lo integre a esta vida de forma más exitosa.

1 oct. 2013

Si no puedo pegarle entonces ¿Cómo disciplino a mis hijos? Parte III.

No intente razonar con un niño que rechaza el «no» como respuesta. Este niño ha aprendido que su perseverancia da resultados y que si él persiste los demás ceden al final. El repetir varias veces «Pero. ¿Por qué no puedo?» puede convertirse en algo muy molesto, especialmente si ya se le ha contestado varias veces. No hay que enfadarse: esto conduce la mayoría de las veces a un sentimiento de culpa en lugar de al éxito. Tampoco hay que ceder. Si el ignorar no encaja con el carácter de algunos padres o si no es factible en ciertos momentos, hay que intentar la técnica del disco rayado. Esto significa que hay que responder con una versión adulta de la misma conducta. Es el caso de José Manuel, que está dando la lata porque quiere picar algo antes de la cena  (en primer lugar no puede estar demasiado hambriento, y tampoco se le quiere dar nada para no estropear su apetito para la cena), se le explica la decisión que se ha tomado de forma razonable una vez. Después, como respuesta a sus súplicas adicionales, se le repite lo mismo, de forma corta como, por ejemplo, «No comerás nada antes de la cena». No importa lo creativos que se vuelvan los argumentos de José Manuel, repita sólo «No comerás nada antes de la cena». Esta técnica es más efectiva cuando se simula prestar poca atención a las quejas. Los padres deben continuar lo que estaban haciendo, cantando la respuesta cada vez que el niño ruegue de nuevo. Se obtienen resultados interesantes. El niño puede reaccionar primero enfadándose. Puede hacer una rabieta, gritar o quejarse. Pero sus peticiones irán disminuyendo porque se cansará de pedir y obtener siempre la misma respuesta.
Para lograr conductas mas asertivas se puede aplicar recompensas de conductas deseables, las mismas actúan como refuerzos que hacen que el niño se sienta bien por lo que ha hecho y quiera hacer lo mismo más a menudo. Proporcionan motivación. La primera vez que el niño dijo papá o mamá, usted reforzó la conducta con sonrisas y caricias. El niño comprobó lo agradable que esto era. La primera vez que se encaramó a la mesa de la cocina y alcanzó la caja de galletas, su recompensa fueron las galletas. En ambos casos, su conducta inicial fue recompensada por los resultados.
No siempre es fácil la elección de una recompensa apropiada para las conductas correctas del niño. Es un tema de una labor detectivesca, sentido común y un poco de imaginación para detectar qué le puede gustar al niño. Se sugiere preguntar a los niños más mayores qué les gustan para así tener la información necesaria, y también para poder seguir manteniendo el control de la selección.
Se deben entregar siempre las recompensas inmediatamente. Para el niño, el incumplimiento o el retraso al entregar una recompensa prometida, suponen una traición. No se deben hacer promesas que no se pueden cumplir y tampoco haga cambios. Cuando el niño se gana una recompensa, los padres deben entregársela. El niño debe saber que se cumplirán las promesas.
El modificar la conducta de un niño requiere tiempo y también la motivación adecuada. Al principio, hay que recompensar cualquier progreso usando la recompensa para dar forma a la nueva conducta. Posteriormente se requerirán menos esfuerzos para mantenerla. Se puede comentar el caso de Gabriela, una pequeña que quería hacerlo todo sin ayuda siempre y  que no quería admitir que a veces la necesitaba. A pesar de la seguridad que le daban sus padres y los maestros, las lágrimas eran la respuesta a sus frustraciones en la escuela. Se estableció un sistema para ayudar a la niña a pedir ayuda o a proseguir con sus tareas sin llorar. Se le dijo a Gabriela que ganaría un punto cada vez que pidiera ayuda o persistiera en una tarea sin llorar. Sus maestros la ayudaron a llevar la cuenta. Cada tarde, ganaba una recompensa de su lista (lazos, pasadores. baratijas de plástico, la ocasión de ir en bicicleta con papá después de la cena, o más tiempo para leer antes de ir a dormir). Sus puntos también podían ser utilizados para que ganara el color adecuado en la parte de un gráfico para una recompensa más importante. Primero se recompensaron los ojos llorosos, pero no los sollozos, luego la ausencia total de lágrimas. Lentamente, los puntos necesarios para la recompensa se fueron incrementando para que pudiera ganar una recompensa en días alternos, después, una vez por semana.
 Los cambios en la conducta de Gabriela fueron notables. Lloraba menos, perseveraba más en sus tareas, pedía ayuda cuando la necesitaba y sonreía más a menudo. A medida que su tolerancia a la frustración se iba incrementando y su nueva conducta, más madura, se iba estabilizando, la frecuencia de las recompensas se hizo menos progresivamente y el maestro enviaba notas semanales, en lugar de notas diarias. Los rostros sonrientes de la familia reemplazaron al gráfico y finalmente, incluso las notas semanales se hicieron discontinuas ante la insistencia de Gabriela. En la actualidad, sus padres siguen sorprendiéndola con recompensas de vez en cuando, para que sepa que aprecian su conducta. El progreso de esta niña demuestra que unas reglas básicas ayudan al uso eficaz de las recompensas.
 Los padres han de definir con exactitud lo que quieren que el niño haga más a menudo. Con la máxima precisión que sea posible, se debe definir qué debe hacer para obtener la recompensa. No hay que decir <> sino: «Por favor, hazte bien la cama por las mañanas».

Recompense los progresos iniciales con recompensas inmediatas o diarias. La capacidad del niño de adquirir premios debe ser el doble al inicio del plan. La primera vez que guarde correctamente sus juguetes, puede ser recompensado con una pegatina, además de un punto de una recompensa que vale cinco puntos. Utilice marcas o estrellas en un gráfico para anotar los puntos, o deje que el niño coloree una parte del cohete . Las medidas visuales son más importantes cuanto más pequeño es el niño.

 Incremente gradualmente los requisitos, a medida que el niño haga progresos. Por ejemplo, si la meta es que el niño ordene los juguetes en su sitio cuando haya terminado de jugar, al principio hay que darle una recompensa inmediata cuando ordene un juguete. Cuando ya haya obtenido varias recompensas, habrá que cambiar el criterio, para que tenga que ordenar dos o tres juguetes para obtener la recompensa. Con el tiempo, hay que ir incrementando lo que se espera del niño todavía más para dar forma a la conducta, pero no hay que hacer cambios demasiado rápidos. No hay que aceptar un comportamiento mediocre una vez que padres y niño han aceptado la apuesta.

24 sept. 2013

Coaching para docentes: ¿Qué hacer con un niño que no acata las normas escolares?

Mantener un aula de clases silenciosa, limpia, donde todos los estudiantes completen sus actividades y acaten las normas institucionales, es el ambiente ideal que todo docente necesita para hacer exitoso el proceso de enseñanza-aprendizaje. Para ello se disponen anualmente la elaboración del manual de convivencia, las normas del aula de clases, y se repite verbalmente cada día en la mayoría de las aulas escolares para que  todos sepan cómo deben comportarse.
La realidad pinta  cada día un desafío para el maestro, pues lejos de someterse fácilmente a las normas institucionales, ya desde el preescolar, los niños hacen gala de su rebeldía, siempre en cada aula de clases existe el que no se ajusta con comodidad a las normas y se rebela ante ellas, haciendo el ambiente escolar difícil tanto para el cuerpo educativo, como para los compañeros de clases.
Las causas de los problemas de conductas son múltiples, y de eso la mayoría de las sociedad lo tiene claro, es normal escuchar por todas partes: “ ya los muchachos no son como los de antes”, “cada día se pierden mas los valores”, “eso es culpa de los padres que no orientan a sus hijos”, “los padres de ahora son muy permisivos” , “eso es culpa de la televisión y el internet”, y si continuo reflejando todo lo que piensan la mayoría de las personas , esto llegaría a ser una enciclopedia.
Pero como “consuelo de muchos es consuelo de tontos”, un docente en el aula en nada favorece diagnosticar como está la sociedad actual, necesita soluciones.
Entre las recomendaciones que podemos tomar en cuenta , surge la necesidad de mantener contacto constante con los padres del niño con la dificultad (si así puede decirse), siempre hay que descartar que los problemas de conducta no sean originados por un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad, un Trastorno Oposicionista Desafiante, o algún otro problemas de salud mental, para lo cual , en primera mano, iniciando al año escolar, la docente debe exigir al padre que se le realice una evaluación con la finalidad de ajustar la disciplina institucional a las características individuales del escolar, a fin de que lejos de generar complicaciones al estudiante, pueda hacerse ecológicamente y en función al bienestar superior de este niño o adolescente.
Las técnicas conductista de modificación de conducta siempre benefician el control de la conductas problemáticas, por lo que una docente capaz, ubicara de forma independiente o solicitando asesoría educativa, que herramientas puede utilizar para lograr un mejor desempeño de la conducta. Se debe evitar en todo momento el uso de la fuerza o la autoridad para corregir conductas, ya que lejos de mejorarla, acrecentara el problema, trate siempre a su alumno con respeto, resalte a diario las cualidades del chico/a en cuestión, recuérdele que cada día se aprecia su mejor esfuerzo.
Cuando de alguna orden al estudiante hágalo de forma clara y simple, mantenga siempre el contacto visual, Justamente, tanto como instrumento de cambio como por los beneficios que el niño obtiene en su autoestima, utilicen siempre el refuerzo positivo y, sobretodo, con reforzadores sociales. Hay un principio en aprendizaje que debería tener siempre presente: CUANDO REFORZAMOS UNA CONDUCTA DESEABLE HAY MÁS PROBABILIDAD QUE ESTA SE INCREMENTE QUE DESAPAREZCA UNA CONDUCTA NO DESEABLE CUANDO LA CASTIGAMOS CONTINGENTEMENTE.
Establezca límites. Es la mejor forma de contener sin castigar. Hágalo de forma consistente, predecible, oportuna y planificada. No entre en discusiones o justificaciones complicadas. Tome el control.
Monitoree los progresos frecuentemente. Los niños/as  se benefician enormemente de "feed-back" frecuentes. Los mantiene en el camino, déjelos saber qué se espera de ellos y si ellos están alcanzando sus metas, puede ser muy motivador para ellos. Busque y subraye el éxito tanto como sea posible. Estos niños viven con tantas fallas que ellos necesitan todo el empuje positivo. Ellos se benefician de los elogios y los premios. Frecuentemente el aspecto más devastador de estos niños siempre es el daño secundario hecho a la autoestima.
Use el "feedback" que ayude a los niños a hacerse auto observador. Ellos no tienen idea de cómo se encuentran o cómo se han estado comportando. Trate de darle esta información de forma constructiva. Haga preguntas como: • ¿sabes lo que acabas de hacer? • ¿Cómo crees tú que pudieras haber dicho eso en forma diferente? ¿Por qué crees que aquella niña se ha puesto triste cuando tú le dices lo que estás diciendo?
Un sistema de bonificación con puntos es una forma útil de incrementar la participación de los alumnos como parte de un programa de modificación conductual y buen sistema de recompensa para los más pequeños
Separe parejas y tríos, incluso grupos completos, que no funcionan bien juntos. Usted debería intentar los cambios necesarios para prevenir las conductas disruptivas en el aula. Ponga atención a los vínculos. Estos muchachos necesitan sentirse unidos, conectados y aceptados. A medida que ellos sienten ese vínculo, se verán motivados a cumplir con las normas.

Deseche las criticas y las situaciones avergonzantes , que lejos de promover un cambio , facilita el incremento de las conductas problemas y cuando observe que la situación puede salirse de las manos, no dude en solicitar asesoría con los especialistas , que siempre están dispuestos a ayudarle.