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11 sept. 2014

¿Esta bien castigar a los niños sin recreo por tremendos?

Es una práctica habitual en algunos colegios que a los niños se les deje sin recreo o con menos tiempo de recreo. Por no portarse bien. Por no haber terminado los deberes. O porque al profesor no le ha dado tiempo de terminar las explicaciones de la clase.
¿Por qué es necesario el recreo para los niños?El recreo es un componente esencial del desarrollo y la interacción social que los niños deben recibir en la escuela.El recreo ofrece a los niños una oportunidad única para que tengan un descanso en las demandas académicas de la escuela y un foro para la expansión creativa, la participación y la actividad física.
¿Qué beneficios tiene el recreo para la salud de los niños?
El periodo de juego libre y no estructurado es esencial para la salud del niño. El recreo ofrece a los niños beneficios mentales, físicos, emocionales y sociales. El tiempo que pasan los niños interactuando en juegos no estructurados les permite desarrollar importantes habilidades sociales.
¿El recreo mejora el rendimiento intelectual y la conducta de los niños?
Para aprender bien, los niños necesitan de un periodo de actividad académica concentrada. Y tras este, un descanso que les permita procesar la información. El recreo es tan importante en la vida académica del escolar como las clases de matemáticas o de lengua. El cerebro es capaz de mantener la concentración y atención una media de 45-60 minutos. La pausa tras este periodo es necesaria para recargar energía. El recreo es fundamental para que los alumnos obtengan resultados superiores en los exámenes, alcancen mayor nivel de concentración y mejoren su conducta.
¿Qué tiempo mínimo es necesario de recreo?
Debe ser el suficiente para que el niño se relaje. No menos de 15 minutos en el niño de edad escolar.Los alumnos necesitan una pausa de 15 minutos cada tres cuartos de hora de clase. Así mejora su nivel de conducta y rendimiento.
¿Debe ser abandonada en los colegios la práctica de castigar o disminuir el tiempo de recreo?
Sí. Se debe conseguir que ningún niño se quede sin recreo. Jugar es esencial, no se puede prohibir ni desestimar. Dejar sin recreo o disminuir el tiempo del mismo no debe ser una forma de castigo. Las escuelas y los profesores deben buscar otros métodos de mejorar la conducta.Si alguien puede pensar que prohibir el recreo es una forma de castigo que va a mejorar la conducta del niño, nada más lejos de la realidad. Y nada más desconocedor del desarrollo infantil. Y nada más irrespetuoso de la dignidad, la esencia y los derechos del niño.
¿Se deben buscar otros métodos de corregir la conducta de los niños?
A la hora de diseñar los sistemas, elegir la metodología y los recursos educativos no debemos olvidar que un niño antes de nada es niño. Y que en sus primeros años de vida tiene mucha más predominancia de energía impulsiva que capacidad para permanecer callado, escuchando y desarrollando su capacidad mental como la haría un adolescente.
Ningún adulto podrá prever ni medir cuánto aprende un niño que juega. Y esa cantidad siempre será superior a la que podríamos imaginar.
Tenemos que hallar el tiempo para que los niños sean niños.
Los niños y adolescentes sonreirán tras la aparición de una investigación estadounidense publicada este mes, en la revista especializada Pediatrics. El estudio señala que los alumnos necesitan una pausa de 15 minutos cada tres cuartos de hora de clase, para mejorar su nivel de conducta y rendimiento.

A tener presente:

MÁS PAUSAS. Un grupo de científicos de la Universidad de Medicina Albert Einstein de Nueva York analizó 11.000 casos de chicos entre 8 y 9 años, y comprobó que el cerebro puede mantener su concentración y atención entre 45 y 60 minutos. Se concluyó entonces que la pausa es necesaria no sólo para sociabilizar con el resto de los compañeros, sino también para recargar energías.

En lo local, Educación Primaria fija los recreos de acuerdo a los distintos turnos, y siempre toma en cuenta los umbrales de atención para hacerlo. El matutino -de 8 a 12 horas- tiene una pausa de media hora entre las 10 y las 10.30, mientras que el vespertino -de 13 a 17- la tiene entre las 15 y las 15.30.

Según la pediatra y líder del estudio norteamericano, Romina Barros, el recreo es fundamental para que los alumnos obtengan resultados superiores en las pruebas, alcancen mayor nivel de concentración y mejoren su conducta.

La investigación indica que los momentos dedicados a la recreación y al tiempo libre son tan importantes en la vida académica como las clases de matemática o lengua. Los recreos no son la única solución, pero ayudan a mitigar los problemas de conducta.

En Uruguay, la psicóloga Ana Grynbaum indica que la situación que se vive en los liceos, donde las jornadas académicas son cada vez más extensas, es que durante las últimas horas "los chiquilines están en otra, cansados, aburridos y se produce la mayor parte de los problemas de conducta".

En la medida en que puedan tener espacio para jugar, para conversar, para buscar novio, para hacerse amigos, no lo harían dentro del salón, o no lo harían tanto, reflexiona Grynbaum.

OTRAS FORMAS. Una de las estrategias propuestas por investigadores canadienses y franceses para mejorar los resultados académicos, los problemas de conducta y dispersión del alumnado fue alternar las materias intelectuales con las actividades físicas y artísticas.

Sobre esa temática, el consejero Gómez señala que la propuesta de Primaria es que los docentes tengan en cuenta la variación de actividades a lo largo de la jornada ya que es "un elemento de distensión y descanso".
Se pretende así darle cierto dinamismo a las clases y variar el ritmo con el fin de que no decaiga la atención en los niños.

Luis Correa indica que en Los Maristas se intenta confeccionar los horarios de forma tal que no se dicte la misma materia dos días seguidos. El director agrega que un componente adicional con el que cuenta el colegio es un taller de discusión que se imparte en el marco del ámbito religioso, e implica "un corte en la actividad intelectual".

Para alegría y satisfacción de los más chicos, los estudios demuestran que el tan querido recreo se ha transformado en un elemento más que trascendente, y los maestros han dejado de aplicar la famosa sanción de "dejar sin recreo", ya que ello implica "quedarse con el alumno en el aula y padecerlo", según relata Ana Grynbaum.

La famosa pena ya no se usa, y según indica el psicólogo Correa "dejar a alguien sin recreo no es una práctica para nada recomendable". El profesional considera que frente a una inconducta es preciso entender por qué sucede y la sanción generalizada no es la forma adecuada para resolver el problema. "No se puede bajar un chichón dando un martillazo", concluye Luis Correa.

El juego como factor de desarrollo (y los profesores que lo prohíben)

No entiendo a los profesores que usan el recreo de los niños como una forma de castigo... ¿en qué están pensando al privar al niño de la posibilidad de jugar? Imagino que a veces los chicos colman su paciencia y al no saber como controlarlos optan por dejarlos sin recreo como una sanción, pero esta medida es realmente contraproducente, la peor de las sanciones imaginables, un abuso que no tiene nombre y que no debería ocurrir. Aunque ocurre, lamentablemente, con más frecuencia de la que se piensa.

Un ejemplo, que es realmente el colmo de los colmos: Fernando Becker me contó sobre una escuela brasileña de periferia (si no me equivoco, en la ciudad de Pelotas) donde los niños eran tan agresivos en sus juegos que desbordaban por completo la necesidad de control de los profesores, los que no tuvieron mejor idea que prohibir el recreo de una vez por todas y para siempre!

Una lástima que profesores e incluso algunos padres piensen que cuando el niño juega no está haciendo más que perder el tiempo. No saben o no se dan cuenta que el juego es un lugar pleno y fundamental para el desarrollo infantil. Mediante el juego el niño organiza y construye la realidad y, como afirmaba Piaget, de este modo se organiza y se construye a sí mismo. El juego es el lugar por excelencia en el que el niño construye su pensamiento: clasifica las cosas, las ordena en series, las juzga, las valora, las trasforma, comprueba y predice sus causas y sus efectos, coordina puntos de vista y coopera con otros... a veces el juego espontáneo hace mucho más por el pensamiento de los niños que una clase preparada, aunque el profesor piense lo contrario.

Piaget dijo que el juego y la imitación son formas esenciales de construcción de la función simbólica y de organización del mundo. Cuando veo a Paulo jugar, veo en realidad a un pequeño ser humano poniendo en escena todas sus capacidades para dar sentido al mundo: por ejemplo (y solo en lo concerniente a la operación de clasificación), él organiza sus piezas de lego de múltiples maneras: por colores, por tipo de pieza (en una caja las cabezas, en otra los sombreros, etc.), por temática (en un lado los lego star wars, en otro lado los lego de piratas), por valoración (los buenos y los malos, los que tienen cara sonriente y los que tienen cara triste o cara furiosa, los feos y los más bonitos), por tiempo de adquisición (los que se compró primero y los más recientes...) e intersecta clases, pues se da cuenta de que hay piezas que pueden ir en más de un grupo a la vez. Sus sistemas clasificatorios son múltiples y complejos y responden a criterios propios, no se necesita enseñarle teoría de conjuntos ni hacerlo clasificar de manera forzada o arbitraria para que él ponga en marcha estas operaciones. Y esto ocurre en todo tipo de juego de una forma u otra.

Un profesor muy perspicaz se dió cuenta una vez que aquellos niños que no respondían bien a una prueba piagetana de conservación de líquidos rendían muy mal en matemáticas. Pero a partir de esta importante constatación, realizada por él mismo, el profesor no sabía qué hacer: se daba cuenta de que no tenía mayor sentido seguir enseñando matemáticas porque los niños simplemente no la entendían, pero no se le ocurría alguna alternativa que le permitiera dar salida al problema.

Pues bien, la alternativa está en el juego. Hacer a los niños jugar, con agua por ejemplo, con envases de diferentes formas y tamaños, hacerlos predecir cosas respecto al comportamiento del agua, someterlos a las ideas de los demás, a los distintos puntos de vista sobre las cosas, hacerlos probar y experimentar, construir hipótesis, operar sobre la realidad y abstraer de ella las cualidades tanto de los propios objetos (abstracción empírica) como las que no están en los objetos sino que son construidas por el propio niño (abstracción seudo-empírica y reflexionante) es la mejor manera de ayudar a que construyan las estructuras lógicas que tienen a medio camino y que no les permiten beneficiarse, en este caso, de la enseñanza de la matemática. 

Jugar pues, es esencial y no se puede prohibir ni desestimar. Los profesores que prohibieron para siempre el recreo en esa pequeña escuela brasileña seguramente lo hicieron con la idea, absurda por supuesto, de que al dejar a los niños sin ese espacio vital les quedaría solamente la imitación (para seguir con las dos categorías piagetanas), y que sin la posibilidad de jugar en el recreo los niños los imitarían a ellos como profesores, se interesarían por el estudio y se comportarían "bien". Pero nada más lejos de la realidad, nada más desconocedor del desarrollo infantil y nada más irrespetuoso de la dignidad, la esencia y los derechos de los niños.

18 mar. 2014

¿Cómo hablarles a los niños sobre la situación del país?

Mientras Venezuela atraviesa una fuerte crisis política y una situación de violencia sin precedentes, los más pequeños también se ven afectados. Saben que algo anormal sucede, miran o escuchan a sus padres preocupados y tienen múltiples interrogantes.
¿Qué debe hacer mamá o papá para explicar el panorama con palabras que ellos entiendan?
Si tienes un bebe en etapa de lactante están en un período de fusión emocional que debe protegerse. Si la madre verbaliza sus emociones de una forma adecuada evitará que su bebé las exprese a través de enfermedades, insomnio, inapetencia, intranquilidad o irritabilidad. El bebé siente lo que la mamá siente y lo que ella no asuma él terminará por apropiárselo. Además, de esta manera, promovemos la tolerancia y el respeto a las diferencias.
Se les puede decir: "Mamá siente miedo, rabia, angustia porque hay diferencias en cómo las personas de mi país quieren hacer las cosas y deseo que resuelvan su conflicto a través del diálogo. Te quiero tanto, tanto, que decidí mantener la calma y protegerte para que esta situación de tensión no nos afecte".
Es importante centrar la atención en el gran amor que se siente al bebé. Cuidar la alimentación, tomar suficiente líquido y procurar un ambiente de tranquilidad para ambos. Una opción es meditar o hacer yoga.
Para las madres de niños en edad escolar lo recomendable es iniciar la conversación preguntando sobre lo que ellos han visto o escuchado acerca de lo que ocurre y explicar con un ejemplo familiar para ellos.
Decirles por ejemplo: "Hay diferencias en cómo las personas de nuestro país quieren organizarse, cada uno tiene un punto de vista diferente. Así como cuando tú y tu hermano discuten". Preguntarle cuál es en ese caso la mejor manera para resolver el conflicto: golpeándose, imponiendo lo que uno de los dos quieres o pensando juntos en posibles soluciones en las que se tomen en cuenta las necesidades de ambos?
Con estas recomendaciones apoyamos emocionalmente a los niños y fomentamos la tolerancia y el respeto a los diferentes puntos de vista.
Para que los niños expresen sus emociones invítenlos a pintar, cantar, bailar y jugar juntos. Pueden armar rompecabezas o leer cuentos con historias que propicien el diálogo y favorezcan la comprensión del miedo, la rabia y el dolor. Una alternativa es escribir una carta donde el pequeño deje fluir sus emociones.
Ahora bien, si tu hijo es adolescente, con ellos es recomendable conversar abierta pero calmadamente explicándole las tensiones existentes en el país como consecuencia de la diferencia de criterios. Igualmente se les puede preguntar qué han visto y escuchado y cómo se sienten al respecto.
Se puede compartir una reflexión como esta: "En ambos grupos hay personas que quieren imponer su manera de solventar los problemas o satisfacer las necesidades, pero el diálogo, la tolerancia y el respeto es la mejor manera de resolverlas".
Es muy importante que los adolescentes puedan expresar su rebeldía transformando positivamente el ambiente en el que se encuentran, pintando, interpretando algún instrumento musical o haciendo deportes. Al igual que con los niños, incentivarlos a escribir una carta para expresar sus sentimientos e intercambiar ideas con sus amigos.
Como conclusión evitar llevar a los niños a manifestaciones, o hacerlos participes de debates no es lo más recomendado, informe oportunamente sobre los sucesos y trate de aclarar todo aquello que inspire ansiedad y temor en sus hijos. El respeto, la tolerancia, la paz y la unidad deben ser valores que se fomenten en casa, así fuera de ella este sucediendo todo lo contrario.


Otros pasos importantes
Apaguen las noticias. Las imágenes de los medios pueden aumentar el trauma de una tragedia, especialmente en los niños pequeños. Las imágenes en la televisión, en video y en Internet pueden ser confusas y desconcertantes ya que las imágenes dramáticas las repiten una y otra vez. El Sr. Rogers señala que es como que: "Alguien que ha muerto aparece vivo y luego muere una y otra vez", mientras que la Dra. Elaine Ducharme explica que esto puede llevar a los niños a creer que la tragedia ha ocurrido muchas veces. Además, la cobertura en directo y la cercanía de las imágenes de la televisión pueden aumentar la sensación de peligro. Si el niño ve estas imágenes, ayúdele a entender que él está muy lejos de donde ha ocurrido la noticia.
Busquen fuentes de información adecuadas para niños. Estas pueden incluir libros infantiles, revistas y sitios Web para los niños que quieren saber más.
Estimulen al niño para que exprese sus sentimientos e ideas por medio de actividades familiares. La profesora Bonnie Rubenstein recomienda la escritura, la pintura y el canto. Los juegos también pueden ser útiles, pero el Sr. Rogers alienta a los adultos a que ayuden a que los niños imaginen situaciones "seguras" como sería el ayudar a alguien en un hospital en vez de recrear la tragedia.
Hablen sobre las personas que están ayudando. El Sr. Rogers señala que cuando su familia se enteraba de malas noticias, su madre le animaba a "buscar a los ayudantes". Estos pueden incluir a los socorristas, voluntarios, médicos o miembros de la comunidad. Hágale saber a su hijo que aunque suceden cosas malas, el mundo tiene muchas buenas personas que quieren ayudar.
Pídale al niño que le dé ideas sobre cómo ayudar. Esto podría incluir actividades como la recaudación de fondos, la recaudación de donaciones o ser amigos por carta, así como identificar algunas maneras para marcar una diferencia más cerca de casa mediante un proyecto comunitario. El Sr. Rogers sugiere también que hablen de la manera cómo los adultos pueden ayudar, por ejemplo, haciendo una donación o al escribir una carta.
Mantengan su rutina. La normalidad ayudará al niño a lidiar con los sentimientos difíciles, así como también el hecho de hacer cosas divertidas que ambos disfruten. ¡Recuerden que los niños aún necesitan ser niños!
Mantengan la calma. El sitio OneToughJob.com subraya la importancia que tiene para los adultos el que manejen su propio estrés para que a su vez puedan ser los mejores cuidadores posibles – y también que recuerden que los niños pueden escuchar conversaciones de los adultos.
¡Únanse más! Un consejo final del Sr. Rogers: "Dele a su hijo mayor confort y afecto físico, por ejemplo, con abrazos o acurrucándose para leer juntos un libro favorito. El confort físico contribuye bastante a fomentar la seguridad interna. Esa cercanía también puede animarlo a usted 

11 mar. 2014

Cuando muere un ser querido ¿Cómo hablarle a los niños sobre la muerte?

La familia es nuestro núcleo de seguridad, protección, amor, y orientación. Enfrentar la vida con todas sus dificultades, enfermedades, crisis y pérdidas supone a sus miembros un desafío. A los mayores también recae la función de explicarles a los más pequeños sobre estas dificultades. ¿Pero cómo explicarles a los más jóvenes sobre la muerte?
La muerte es parte ineludible de la vida, y los niños son conscientes de ello. El problema llega cuando hay que explicar a los más pequeños, acostumbrados a ver la muerte como algo ajeno en televisión o en videojuegos, el fallecimiento real de un ser querido, un tema delicado y muchas veces evitado en la familia.
Aunque muchos padres evitan hablar de la muerte con sus hijos, en algún momento de sus vidas, tendrán que hacerlo. Cuando se muere un familiar o un amigo, muchas veces no sabemos qué decirles. ¿Cómo podemos explicar lo inexplicable a los niños? Es cierto que hablar de ello no resuelve todos los problemas, pero si no se habla podemos estar creando tabúes y limitaciones a la hora de comprender el significado de la muerte y de los sentimientos que genera. Los argumentos o palabras que debemos usar para explicar la muerte a nuestros hijos o el momento escogido para hacerlo, dependerá de la edad que tengan. Y dependerá también de nuestras propias experiencias, creencias, sentimientos y circunstancias, puesto que cada situación que encaramos es, de alguna manera, diferente.
Los niños tienen conciencia de la muerte, mucho antes de que nos demos cuenta. Los estudios revelan que los niños atraviesan una serie de etapas en su entendimiento de la muerte. Los preescolares normalmente entienden la muerte como algo reversible, temporal e impersonal, como ocurre en los dibujos animados, por ejemplo. Entre los cinco y los nueve años de edad, la mayoría de los niños comienzan a darse cuenta de que la muerte es algo definitivo y que todos acabamos muriendo, aunque abrigan la idea de que, de algún modo, podemos escapar de ella por medio de nuestro propio ingenio. A estas edades, los niños asocian la muerte con un esqueleto o con un ángel, y algunos de ellos llegan a sufrir pesadillas. A partir de los nueve o diez años de edad y durante la adolescencia, los niños empiezan a entender plenamente que la muerte es irreversible, y empiezan a elaborar ideas filosóficas acerca de la vida y la muerte.
El doctor Earl A.Grollman, en su libro Explaining Death to Children dice que la muerte se puede explicar mejor con términos muy sencillos. Según él, se debe explicar a los niños que cuando las personas se mueren ya no respiran, no comen, no hablan, no piensan y no sienten. Son como perros muertos que dejan de ladrar y correr o como las flores muertas que ya no crecen ni florecen. El libro también enseña que las ideas equivocadas de los niños acerca de la muerte pueden dar lugar a problemas. Algunos niños confunden la muerte con el sueño, especialmente si escuchan a un adulto que se refiere a la muerte empleando uno de los muchos eufemismos como "el descanso eterno", etc. Como resultado de la confusión, el niño puede empezar a tener miedo a dormir. Lo mismo puede ocurrir si el niño escucha que alguien se ha muerto a causa de una enfermedad.
Los preescolares no saben distinguir entre una enfermedad grave o un simple constipado. Cuando se muere alguien cercano a la familia, todos necesitan tiempo para asimilar la pérdida, incluso los niños pequeños. Aunque no entiendan el sentido pleno de la muerte, se dan cuenta de que algo serio está ocurriendo. Si mostramos abiertamente nuestro dolor, llanto y tristeza a los niños, sin expresar debilidad, ellos entenderán que la muerte es una pérdida que se siente profundamente y que es un proceso por el que todos tenemos que pasar. Es importante ayudar a los niños a entender la pérdida y el dolor, y a compartir el sentimiento con ellos. Nuestros propios sentimientos y actitudes sobre la muerte y la pérdida de seres queridos se transmiten al niño, intentemos o no camuflar nuestros verdaderos sentimientos.
La forma en que hablamos y compartimos nuestras experiencias con el niño puede ser lo que más recuerde.
“El niño tiene que entender lo que se le está diciendo, pero siempre hay que decirle la verdad. Hay que decirle ese ser querido, el papá, la mamá, el abuelo o un hermanito se ha muerto y no vamos a verle más, que va a estar en nuestro recuerdo, que le vamos a recordar muchas veces, que hemos estado muy a gusto mientras hemos estado con él. Pero hay que decirle la verdad, para empezar”.
Por supuesto, “el mensaje hay que adaptarlo a la edad del niño” y el momento que se escoge para hacerlo depende también de las experiencias a las que se enfrenta. Una ocasión o una pregunta pueden originarse al ver un programa de televisión y otras surgirán inevitablemente cuando la muerte afecta a un miembro de la familia.Explicar la muerte a los niños de manera comprensible para ellos puede convertirse para los padres en un ejercicio de imaginación contraproducente porque puede confundir a los niños.
Para una familia creyente, la explicación de que el fallecido “está en el cielo con Dios” es útil porque da una referencia comprensible para los niños y contiene una visión que coincide con su fe religiosa.
Pero ojo a los relatos enrevesados, advierte el psicólogo Vicente Prieto. “El niño tiene que entender que no va a volver a ver a este familiar, porque la idea de ‘el abuelo está en el cielo’ o ‘está en una estrella’, si no se explica bien, puede hacer que el niño crea que el abuelo es astronauta o que va a volver”.
Un niño pequeño solo puede absorber cantidades limitadas de información; las explicaciones tienen que ser breves y sencillas. “Las metáforas no son necesarias, salvo que el niño sea demasiado pequeño. Si el niño puede entender lo que ha ocurrido, hay que contarle la verdad”, concluye.
Eludir hablar de un asunto que es evidente que afecta a la familia envía un mensaje equivocado para el niño: 'si mamá y papá no hablan de eso, es porque es algo malo, y es mejor no hablar de ello'; o ‘no puedo hablar de esto porque mamá y papá se pondrán más tristes’. “No podemos aislar al niño de las emociones de los adultos: él ve el llanto, ve a sus padres tristones, el silencio, que salen menos de casa, que dejan de salir con sus amistades. El niño sabe qué ha ocurrido y tiene que aprender a gestionar esas emociones, tanto suyas como de los adultos”. “Es importante ser receptivo a las preguntas del niño o la niña, porque forma parte del proceso del duelo. Hay que observar su comportamiento. Puede no apetecerle jugar, no estar con sus amigos, buscar estar más con su familia y demandar más cariño y más contacto físico. Ahí se ve que el niño está distinto y lo está pasando mal, tanto antes como después del fallecimiento del ser querido”.
Un niño también necesita llorar una pérdida y necesita apoyo, comprensión y cariño. Para los psicólogos, es un error querer "distraer a los niños, en lugar de enseñarles a gestionar y vivir la tristeza", porque un niño también necesita llorar una pérdida y necesita apoyo, comprensión y cariño, explican.
"Sobre todo, hay que enseñar al niño a manifestar sus emociones, dependiendo de las edades, a través del llanto, del dibujo, de las verbalizaciones que puede hacer del tipo ‘echo de menos a mamá’, ‘echo de menos al abuelo’… Hay que enseñarle que lo que está sintiendo es tristeza, y que eso es normal, para que los niños más pequeños aprendan a identificar esas emociones", aconseja el psicólogo Vicente Prieto.

Si el niño es lo bastante mayor como para comprender lo que va a ver y escuchar, durante y después de los oficios religiosos, los psicólogos recomiendan que participen de un mozo razonable. “Es muy importante que no tengamos a los niños al margen de los rituales de despedida. A partir de los diez años el niño ya comprende perfectamente lo que ha ocurrido, puede ir a ver a un enfermo o a una ceremonia de despedida, a un cementerio a llevar flores, siempre y cuando la familia le explique por qué hace eso".

11 feb. 2014

Educando a los padres:¿Qué hacer con los niños desobedientes y agresivos?


Alexander es un niño dinámico y creativo, le gusta hacer las cosas a su modo, y eso a veces incluye llevar la contraria a los adultos, se enfrenta a sus padres y a su maestra, al igual que si un compañerito o primito lo importuna, él no se resiste a pegarle, gritarle o arrojarle cosas. Sus padres desesperados no saben qué hacer para que Alexander obedezca, sus castigos van desde gritos, discursos, quitarle todo lo que le gusta y si la familia está muy estresada, apelan por la paliza. Pero ¿A qué se debe la agresividad y el descontento de Alexander?

La teoría del aprendizaje social afirma que las conductas agresivas pueden aprenderse por imitación u observación de la conducta de modelos agresivos. Es muy importante, por ejemplo, que el niño o joven tenga y encuentre un buen modelo en sus padres. Los niños se relacionan con los demás de la misma forma que lo hacen sus padres. Si ellos mantienen una relación tranquila con los demás, es así que el niño se portará delante de sus amiguitos. Si la relación es más bien conturbada, probablemente el niño seguirá ese modelo de comportamiento. El tener un comportamiento agresivo hace  que el niño tenga complicaciones y dificultades en las relaciones sociales. Impide a una correcta integración en cualquier ambiente. Cuando un niño o joven sostiene una conducta agresiva también puede deberse a cómo reacciona ante un conflicto. Por ejemplo, problemas de relación social con otros niños o con los mayores por no conseguir satisfacer sus propios deseos; problemas con los mayores por no querer seguir las órdenes que éstos le imponen; y problemas con adultos cuándo les castigan por no haberse comportado bien, o con otro niño cuando éste le ataca. Con estos conflictos, los niños se sienten frustrados y construyen una emoción negativa a la cual reaccionará de una forma agresiva o no, dependiendo de sus experiencias y modelos. Pero ¿qué hacer frente a un problema de conducta con mi hijo?

Los padres deben traducir los momentos de mal humor de sus hijos como ocasiones para educar al hijo a encontrar opciones y superar sus frustraciones. Los padres pueden ayudar a sus hijos a que aprendan a conocer y a controlar sus emociones, y demostrarles que los demás también pasan por lo mismo. En el caso de que el esfuerzo de los padres no funcione, y que el mal humor del niño esté influenciando negativamente en sus estudios y sus relaciones, la orientación de un profesional especializado puede ser una gran colaboración. Solamente un experto en el tema podrá evaluar el comportamiento del niño, y descartar algún trastorno como la hiperactividad o la depresión.

Debemos tener objetividad: Es frecuente oír de nosotros mismos y de otros padres expresiones como "Pórtate bien", "Sé bueno", o "no hagas eso" Las expresiones significan diferentes cosas para diferentes personas. Nuestros hijos nos entenderán mejor si hacemos nuestras normas de una forma más concreta. Un límite bien especificado dice a un niño exactamente lo que debe estar hecho. "Habla bajito en una biblioteca "; "Da de comer al perro ahora": "Agarra mi mano para cruzar la calle". Esta es una forma que puede aumentar substancialmente la relación de complicidad de su hijo.

Ofrezca opciones: En muchos casos podemos dar a nuestros hijos una oportunidad limitada de decidir como cumplir sus "órdenes". La libertad de oportunidad hace que un niño sienta una sensación de poder y control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: "Es la hora del baño. ¿Lo quieres tomar con la ducha o en la bañera llena?"; "Es la hora de vestirse. ¿Quieres elegir un traje, o lo hago yo? Esta es una forma más fácil y rápida de decir a un niño exactamente lo que hacer.

Sean firmes: En cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, nosotros necesitamos aplicar el límite con firmeza. Un límite firme dice a un niño que él debe parar con dicho comportamiento y obedecer a tus deseos inmediatamente. Por ejemplo: "Vayas a su habitación ahora" o "¡Pare!, los juguetes no son para tirar". Los límites firmes son mejor aplicados con una voz segura, sin gritos, y una seria mirada en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no. Ejemplos de ligeros límites: "¿Por qué no lleva tus juguetes fuera de aquí?"; "Debes hacer las tareas de la escuela ahora"; " Venga a casa ahora, ¿vale?" e "Yo realmente deseo que te limpies". Esos límites son apropiados para momentos cuando se quiere que el niño actúe en un cierto camino. De cualquier modo, para esas pocas obligaciones "debe estar hecho", serás mejor cómplice de su hijo si les aplica un firme comando. La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario.

Acentúa lo positivo Los niños son más receptivos en "hacer" a lo que les ordenan. Directivas cómo el "no" o "pare" dicen a un niño que es inaceptable pero no explica qué comportamiento le gustaría en cambio. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer ("Habla bajo") antes de lo que no debe hacer ("No grite"). Padres autoritarios dan más órdenes "no", mientras los demás están propensos a aplicar el orden con el "hacer".

Se mantengan al margen Cuándo decimos "quiero que te vayas a la cama ahora mismo", estamos creando una lucha de poder personal con nuestros hijos. Una buena estrategia es hacer constar la regla de una forma impersonal. Por ejemplo: "Son las 8, hora de acostarse" y le enseña el reloj. En este caso, algunos conflictos y sentimientos estarán entre el niño y el reloj.

Explica por qué Cuándo una persona entiende el motivo de una regla, como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño el porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón para el orden ayuda a los niños a que desarrollen valores internos de conducta o comportamiento- una conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifieste la razón en pocas palabras. Por ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos".

Sugiera una alternativa Siempre que apliques un límite al comportamiento de un niño, intente indicar una alternativa aceptable. Por hacerlo sonará menos negativo y su hijo se sentirá menos desaventajado. De este modo, te empeñas en decir "no sé si te gustaría mi pintalabios, pero eso es para los labios y no para jugar. Aquí tienes un lápiz y papel en cambio". Otro ejemplo sería decir "No te puedo dar un caramelo antes de la cena, pero te puedo dar un helado de chocolate después". Por ofrecerle alternativas, le estás enseñando que sus sentimientos y deseos son aceptables. Este es un camino de expresión más correcto.

Sea seriamente consistente Una regla puntual para una efectiva puesta del límite es evitar una regla repetitiva. Una rutina flexible (acostarse a las 8 una noche, a las 8 y media en la próxima, y a las 9 en otra noche) invita a una resistencia y se torna imposible de cumplir. Rutinas y reglas importantes en la familia deberían ser efectivas día tras día, aunque estés cansado o indispuesto. Si das a tu hijo la oportunidad de dar vueltas a sus reglas, ellos seguramente intentarán resistir.

Desaprueba la conducta, no el niño Es necesario que dejemos claro para nuestros hijos que nuestra desaprobación está relacionada a su comportamiento y no directamente a ellos. No les estamos rechazando. Lejos de decir "Niño malo" (desaprobación del niño). Deberíamos decir "No muerdas" (desaprobación de la conducta). En lugar de decir "realmente no puedo controlarte cuando actúas de esta forma", deberíamos decir, "Estas latas no están para tirar. Deben quedar en el estante del almacén".

Controla las emociones Los investigadores señalan que cuando los padres están muy enojados castigan más seriamente y son más propensos a ser verbalmente y/o físicamente abusivos a sus niños. Hay épocas en que necesitamos llevar con más calma, y contar hasta diez antes de reaccionar. La disciplina es básicamente enseñar al niño cómo debe comportarse. No se puede enseñar con eficacia si usted es extremamente emocional. Delante de un mal comportamiento, lo mejor es llevar un minuto de calma uno mismo, y después preguntar con calma, "¿qué sucedió aquí?". Todos los niños necesitan que sus padres establezcan las guías de consulta para el comportamiento aceptable. Cuanto más expertos hacemos en fijar los límites, mayor es la cooperación que recibiremos de nuestros niños y menor la necesidad de aplicar consecuencias desagradables para que se cumplan los límites. El resultado es una atmósfera casera más agradable para los padres y los hijos.

6 feb. 2014

Recomendaciones para los educadores.¿Cómo comunicar a los padres los problemas escolares de sus hijos?


José esta en tercer grado, ya está avanzado el año escolar y aun no logra sumar y restar, desconoce el abecedario, no hace dictados y como muchas veces no entiende las explicaciones de la clase, se distrae tirando papelitos a los compañeros, le hala el cabello a las niñas, y pasa toda la mañana deambulando en el salón, en el receso se pelea con niños de otras secciones y para colmo cuando la maestra le llama la atención le grita un par de palabrotas.  Esta maestra recibe a diario quejas de otros representantes sobre lo imposible del comportamiento de José y de cómo este afecta a sus hijos, solicitando o más bien “exigiendo” que deben solucionar el problema. Cuando se cita a los padres de José, estos reaccionan de forma muy negativa, negando que en casa se comporte igual, y la maestra recibe lo mismo de los padres que del niño: “unas palabras negativas”.

También sucede todo lo contrario, va la madre preocupada a  buscar todos los días a Marisela al colegio, y la maestra la espera en la puerta para quejarse de forma muy enfática de todo “lo que no hace” dentro de la escuela, casi que imponiéndole “que se la lleve del colegio porque ya no la aguanta más”. La pobre y descorazonada madre de Marisela se siente atada de brazos pues ni ella misma sabe qué hacer, y se siente abochornada de ir a la institución, pues todo el mundo escucha cuando la docente se queja.

El educador tiene la significativa tarea de enseñar y educar a sus alumnos, esto requiere de una serie de habilidades, estrategias didácticas y de evaluación que amerita el buen desarrollo de la comunicación. Si, el 80% del aprendizaje efectivo requiere de excelentes cualidades de comunicación, por lo que para trasmitir la información un buen docente debe preocuparse en sus habilidades orales y sobre todo en su desarrollo personal para lograr ser un profesional coherente, humanista, paciente y que siempre tenga presente la calidad humana y el interés superior del niño(a).

Para comunicar a los padres las situaciones difíciles siempre resultar beneficioso reunirse con los padres sin la compañía del niño. Las reuniones deberán programarse a una hora conveniente para los padres y entendiéndose que la conversación podrá continuarse en otra reunión. Los participantes tendrán mejor disposición para interactuar cuando todos: se sientan en sillas igualmente cómodas; se encuentran al mismo nivel visual; se ubican a una distancia adecuada para conversar y pueden tomar notas cómodamente. Por lo tanto, puede resultar apropiado habilitar un salón o un área donde reunirse, con un escritorio o una mesa y con sillas tamaño adulto. El contar con un sitio apartado ofrece mayor privacidad y previene las interrupciones. Para incluir a los padres, puede requerirse una invitación especial, contrarrestando así los estereotipos relacionados con la no participación de los papás y a la vez comunicando que papá ocupa un rol importante.

El deber de comunicar que un niño tiene un “problema” es una responsabilidad retadora. No es posible hacer que las noticias tristes parezcan buenas. Alternativamente, los educadores pueden brindar a los padres una oportunidad para iniciar el difícil proceso de duelo por la pérdida del hijo “perfecto” que esperaban y para proceder con la labor de cuidarlo. Para algunos docentes, la comunicación de malas noticias es una tarea relativamente rutinaria en contraste, para los padres, el momento de conocer la condición de su hijo será una experiencia inolvidable, revivida dolorosamente una y otra vez en años venideros. Esa reunión puede influenciar la forma en que los padres perciban a los profesionales a futuro.

En vista al impacto emocional de esta reunión, tanto directivos como educadores deberán abordarla con compasión y comprendiendo que dispensar malas noticias adecuadamente toma tiempo. Se requiere una conversación detallada, con todos sentados, utilizando un lenguaje comprensible.

Al proceder con cuidado, presentando la información paulatinamente, se estará tomando en cuenta el estado de shock y angustia de los padres.

El momento para comenzar a preparar a los padres sería mientras leen el informe de incidentes (o como se conoce en la zona “el informe pedagógico”), en esa reunión inicial previa a la evaluación donde se revisan los datos que se conocen sobre el niño. La reunión donde se comunicará la información difícil podría iniciarse con una revisión de las observaciones de los padres y de sus preocupaciones. Seguidamente, se comentarían las observaciones de los educadores, confirmando o aclarando las de los padres. Entonces, el educador puede proseguir gradualmente con su registro anecdótico y respectivo informe pedagógico que debe entregar a el padre para buscar al especialista recomendado, guiando así a la familia “dentro” del cuerpo de su hijo para explicarles la relación entre los procesos internos y los comportamientos observables, en lenguaje
comprensible.

Conversando abiertamente sobre el diagnóstico, los padres y los profesionales pueden comentar posibles problemas futuros y la forma de afrontarlos. Además, el conocimiento de los términos diagnósticos ofrece a los padres acceso a material educativo y a los grupos de apoyo que usualmente se organizan en torno a los diversos diagnósticos.  Los profesionales deben tomarse un tiempo para escuchar las reacciones de los padres, sus preocupaciones y temores, validando sus preocupaciones y ofreciendo explicaciones adicionales de ser necesario. Un buen docente estará dispuesto a suministrar toda la información que solicite el especialista (bien sea asistiendo a una entrevista, o llenando un cuestionario de forma veras) y cumplirá con la mayor responsabilidad las sugerencias emitidas para garantizar una verdadera educación inclusiva.

Bajo ningún concepto un educador puede dar “diagnósticos”, “exigir evaluaciones de tal o cual profesional”, “imponer medicaciones, dietas o  terapias”, y mucho menos negarse a cumplir con las recomendaciones del profesional escogido por los padres. Su función es cooperar y apoyar tanto al escolar como a la familia siguiendo con responsabilidad  dichas sugerencias. Al igual que, si el niño necesita tener una dieta especial, o tomar un medicamento dentro de la hora escolar, el docente no puede negarse a facilitárselo. Cumplir con el principio de confidencialidad y respeto a la integridad que merece todo niño y niña (LOPNA arti.29, 56 ,65) evitara que ocurran situaciones que lesionen las relaciones entre padres y docentes

28 ene. 2014

Claves para ser un profesor exitoso ¿Cómo despertar el interés y la motivación al estudio en los adolescentes? PARTE II.

Para empezar a motivar a un escolar hacia los estudios hay que considerar su historia personal e intereses  e ir poco a poco sin pretender grandes avances de inmediato puesto que los cambios precisan tiempo, son lentos. Para conseguirlos hace falta que las ayudas no desaparezcan, por lo que hay que ser constantes.

Es bueno tener presente los siguientes principios y técnicas de motivación:
•Elaboración significativa de las tareas, es decir, cuando tienen sentido para el alumno y no se centran en lo repetitivo ni memorístico.
•Aprendizaje operativo y participativo, es más motivante que el individualista y competitivo.
•Las tareas creativas son más motivadoras que las repetitivas.
•La actitud positiva del profesorado provoca actitudes positivas en el alumnado.
•Las expectativas del profesorado son profecías que se cumplen. El alumno tiende a rendir lo que se espera de él.
•Es muy útil la evaluación continua, para suscitar la necesidad del esfuerzo continuado.
•Hay que tener en cuenta las diferencias individuales para lograr la motivación.
•Conocer los resultados por parte del alumno es un estímulo para corregir, mejorar y obtener más rapidez.
•La organización flexible del grupo aumenta la motivación.
•Las actividades han de estar graduadas, partiendo de las más fáciles. Así el alumno va obteniendo éxitos sucesivos.
•La motivación aumenta cuando el material didáctico utilizado es el adecuado.

Para que las actividades sean de interés de los jóvenes deben reunir las siguientes cualidades:
- Que la actividad permita al alumno tomar decisiones razonables sobre cómo desarrollarla y ver las consecuencias de su elección;
- Que la actividad permita al alumno desempeñar un papel activo: investigar, participar, etc.
- Que la actividad estimule al alumno a comprometerse en la investigación de las ideas y su aplicación a los problemas personales y sociales.
- Que la actividad implique al alumno con la realidad: tocando, manipulando, aplicando. Etc.
- Que la actividad pueda ser cumplida por los alumnos de diversos niveles de capacidad y con intereses distintos.
- Que la actividad estimule a los estudiantes examinar ideas, a aplicar los procesos intelectuales en nuevas situaciones.
- Que la actividad exija a los estudiantes a examinar temas o aspectos en los que no se detiene normalmente un estudiante.
-Que la actividad comprometa a los alumnos a la aplicación y dominio de reglas significativas, normas o disciplina.
Para lograr dichas actividades se requiere:
-Considerar medios y no fines;
- Ser apropiadas al grado de madurez de los alumnos;
- Han de ser variadas tanto en su contenido como en su forma de realización;
- Deben ser asequibles a las posibilidades de la escuela y del mismo local;
- Deben indicar con claridad lo que hay que hacer;
- Hay que informar exactamente de cómo hay que hacer lo que se pide;
- Hay que exigir constancia en su realización;
- Durante la realización de las tareas es necesario la asistencia y estimulo del profesor a los alumnos;
- Se debe exigir a los alumnos una esmerada presentación de los trabajos que se le asignan;
- No se debe exigir ni más deberes, ni menos, de lo que cada uno puede;
En consecuencia, hay que seleccionar todas las actividades cuidadosamente.

Para lograr los requisitos mencionados anteriormente se requiere de una orientación psicológica, importa fundamentalmente que:
- El alumno este bien motivado;
- Que haya logrado una buena comprensión inicial para que las primeras realizaciones no estén llenas de errores y se obtengan respuestas correctas tan pronto sea posible;
- La repetición necesaria para la fijación automática se haga cuando se ha obtenido la respuesta correcta ( si la reacción no es aún la adecuada, el que aprende no debe solamente repetir, sino buscar nuevas respuestas.
- Los ejercicios deben corresponder al nivel de maduración del alumno.

Para que las actividades logren el éxito deseado deberán darse las siguientes condiciones:
- Deberán estar muy bien relacionados con los objetivos y con el contenido de la unidad que se estudia;
- Deberán ser posibles, tanto en lo referente al tiempo requerido para su ejercitación como en lo que respecta al grado de dificultad que ofrece;
- Deberán ser: variadas, estimulantes e interesantes;
- Deberán estar precedidas de instrucciones completas y adecuadas;
- Deberán proponerse en el momento adecuado ( al comienzo de la clase o de la unidad, en su transcurso, si están relacionadas con una parte de la clase; a su término si el trabajo engloba todo el contexto de la clase o de la unidad );
- Se deberá exigir que los alumnos anoten, por escrito, tanto las tareas como las instrucciones, las cuáles deben escribirse en la pizarra y no sólo dictarse, a no ser que esos datos figuren en hoja impresa que se distribuirán entre los alumnos;
- Se deberá incentivar y motivar intensamente al que aprende, esa motivación dependerá fundamentalmente que el alumno haya captado la naturaleza del trabajo, su valor real y haya sido convencido de que podrá realizarlo porque no se sitúa más allá de su capacidad aunque puede constituir un desafío a su imaginación, creatividad tenacidad;
- Se deberá fijar el plazo de entrega de los trabajos. Una cierta premura tiene poder motivador. Se debe respetar el plazo para no ser injustos con los que han realizado el trabajo dentro del tiempo previsto;

- Se deberá corregir la tarea en el menor plazo posible. Así el alumno se verá beneficiado por el principio de refuerzo (los errores deben señalarse y analizarse, el trabajo debe ser apreciado y evaluado mediante conceptos, nota o simplemente comentarios, según el profesor juzgue más conveniente para el alumno o la clase). También se puede orientar al estudiante para que él mismo corrija su trabajo, suministrándole el patrón de corrección y supervisándolo en esa actividad. 

21 ene. 2014

Claves para ser un profesor exitoso ¿Cómo despertar el interés y la motivación al estudio en los adolescentes? PARTE I.

La adolescencia es una etapa muy particular. Marcada en la gran mayoría, por el desinterés, la apatía hacia todo aquello que represente un esfuerzo y la rebeldía. Un(a) profesor(a) de este momento de la historia, quien lucha a diario en las aulas de clases para lograr que esta generación alcance una educación practica para la vida , debe tener varios principios educativos bien internalizados en su búsqueda para despertar el interés. Como siempre comprometida con apoyar a todos los educadores que me siguen en esta sección, les  expongo aquí de forma sencilla y practica las claves para lograr el éxito:
Para que una persona preste atención a un contenido, este debe ser significativo, interesante, importante, aplicable y acompañado de una emoción intensa, y  en ausencia de esto la información presentada ni siquiera llegara a la corteza cerebral de nuestros oyentes ,  la gran parte de nuestra eficiencia está influenciada por nuestro estado emocional, por lo que para el logro de dicho aprendizaje y la demostración del mismo debe tener la persona un estado de ánimo positivo , optimista , relajado, que actúa facilitando la labor del  cerebro, debemos reflexionar si nosotros como docentes tenemos esa calidad de ambiente en nuestra aula a la hora de enseñar.
Si nuestro salón es un desastre, desorganizado, si nuestras clases son monótonas, alejadas de la actualidad, con pizarrones atestados de letras sin significado, si nuestro carácter es negativo, autoritario, e insultante, si estamos acostumbrados a resaltar las cualidades negativas de todos, si usamos mucho las expresiones “tu NO entiendes” “tú NO sabes”, “tu No respetas”, tu “nunca”, o tu siempre haciendo la gracias, tu NO; NO; NO, o puedes dar más. Créame  profesor  que aunque usted no lo esté haciendo de forma consciente, usted es el responsable de esas conductas negativas.
La interacción entre el maestro y sus alumnos es un factor muy importante para el logro de los objetivos. Para que sea exitosa esta debe tener tres cualidades, primero: “cada persona debe sentirse respetada y tratada adecuadamente”, segundo: “la gente debe obtener de esa interacción lo que espera de ambas partes” y tercero: “cada experiencia debe dar la sensación de complemento y de logro”.Tratar a nuestros estudiantes con el respeto que se merecen, fomenta respeto, ser un líder positivo y destacar siempre los aspectos positivos en un estudiantes, antes que los negativos, estimula al aprendizaje, tener unas expectativas saludables y positivas de nuestros estudiantes, da como resultados buen rendimiento en las actividades, y presentar las actividades de la forma más creativa posible, con ocasiones para experimentar, descubrir, construir y debatir logran que ninguna clase se quede sin copiar. La voz del docente debe ser positiva, estimulante, la actitud debe ser amistosa, comprensiva, respetuosa, siempre resaltando el SI, tú puedes, SI es fácil, SI me entiendes, SI quedo muy bien, SI estas mejorando, SI estoy orgullosa de ti.
Un salón de clases con aprendizaje efectivo luce brillante, alegre y cómodo. Hay que enriquecer las clases con estímulos externos, tales como carteles decorativos, visitas guiadas, películas, viajes, dramatizaciones. Debemos incluir la tecnología en nuestras clases, preparémonos con contenido actualizado y relevante, la planeación estratégica de una lección incrementa dramáticamente las posibilidades de coherencia, estructura e interés, que generan satisfacción al vivir la experiencia y por ende se logra el aprendizaje.
Las actividades regularse de tal forma que, a partir de lo más fácil, el alumno vaya obteniendo éxitos sucesivos.
El grado de dificultad de la tarea ha de ser el más adecuado favoreciendo el próximo paso de los alumnos. Si la exigencia es poca porque la tarea es percibida como muy fácil, los alumnos pierden el interés. Si la dificultad es excesiva porque la tarea es percibida como muy difícil, pierden así mismo el interés todos los alumnos, especialmente los menos capaces.
Por eso consiste en estimular el esfuerzo y en establecer una dificulta d razonable para que una tarea sea posible.

Un buen profesor jamás utilizara de excusa, cuando más de la mitad de su clase obtenga una baja calificación o tengan que ir a reparación a la sociedad, a los padres, a la crisis, o a la nueva generación, se comprometerá con crear un ambiente que facilite y estimule a aprender, y se separara de creencias limitadoras (como la falta de tiempo) para acercarse sinceramente a sus estudiantes y los apoyara para el logro de las metas. Ninguna materia es difícil, a menos que sea así en la mente de su facilitador.

14 ene. 2014

¿Quién educa a nuestros hijos?

En la actualidad la carrera del docente está enfrentando los desafíos de enseñar a esta generación de principios de siglo, cargada de creencias, actitudes y valores que en gran mayoría no concuerdan con los que anteriormente considerábamos “normales” o “aceptables” para la sociedad. Es una realidad que los chicos (cas) están expuestos a mayores niveles de información y que la situación de la sociedad venezolana y de la familia también ha cambiado,  impulsando a las madres , que anteriormente asumían la labor de educar a los hijos , a pasar más horas fuera de casa trabajando para contribuir con la economía familiar, padres que atraviesan divorcios, separaciones o conflictos legales que por alguna razón se alejan de sus hijos, relegando la significativa función de educar a la televisión, el internet, o a los amigos.
Educar corresponde a los padres, incluso abuelos y abuelas,  es un proceso que se inicia en el mismo momento que recibes al bebe en brazos, debemos evitar la creencia de que la función recae sobre el docente, quien recibe al niño o niña luego de 3 o 5 años de estar dentro del conjunto familiar, y que solo convive con este por 20 horas a la semana. El docente es coadyuvante en el proceso educativo, al igual que cualquier otro integrante que sirva de cuidador o tutor del chico o chica. Por ende es responsabilidad de la madre y el padre la educación en las actitudes, creencias y valores de este bebe.
El Psicólogo Infantil Alfonso Fouce,  y Marc Giner, Psicopedagogo y Logopeda, ambos con amplia experiencia en el tratamiento de los trastornos emocionales en los niños señalan  20 errores que “no” debemos cometer en la educación de los hijos:
1. Comprarle todo aquello que nos pida.2. Darle siempre la razón cuando tenga un problema.
3. Dejarle que hable mal (digan groserías o griten u ofendan a otros porque todos sus amigos lo hacen.4. Ponerle un televisor y/o una computadora en su habitación (con acceso ilimitado a internet por supuesto y si puede ser con la playstation)5. Avergonzarnos cuando hace una rabieta y no corregirla.6. No darle abrazos ni besos, ni decirle lo importante que es para nosotr@s.
7. No exigirle en relación a la escuela ni en las tareas de la escuela.8. No castigarle ni llamarle la atención sobre su conducta nunca.9. Castigarle cada día de acuerdo al estado de ánimo del padre.
10. Que la madre le diga que no a una cosa y el padre la consienta o viceversa. 11. Chillarle o estresarnos cada día para que haga lo que le exigimos. 12. No jugar ni hablar tranquilamente nunca con él o ella.13. No establecer ni unos horarios ni unas reglas del juego mínimas. 14. No pedirle que colabore con la casa en las cosas que están a su alcance.15. Permitirle las mismas cosas que a sus hermanos mayores, o prohibirles a estos porque sino el pequeño se enfada o hace una rabieta.16. No enseñarle unas normas y/o valores, sean del tipo que sean.17. Creer que nuestro hijo siempre nos miente, acabará haciéndolo.18. Creer que nuestro hijo es malo, acabará siéndolo.19. No darle buen ejemplo. 20. No hacer lo que les decimos a ellos que deben hacer.
Tener presente estas 20 consideraciones que debemos evitar en la educación de nuestros hijos nos servirá de orientación para organizar un plan de vida orientado a formar a una persona exitosa, educada, organizada y estable emocionalmente.
Pero ¿Qué hay del papel del docente dentro del aula? Pues, la escuela en la actualidad debe impulsar en su comunidad “la escuela de padres” donde deberá facilitar toda la información relevante para una educación sana y asertiva dentro del ambiente familiar, resaltando una formación que se oriente por estos simples pero significativos principios.
Educa con afecto: Dar afecto es el acto educativo más profundo de todos. Evitar el trato frio y mecánico solo ocasiona un desarrollo educativo lento y poco solido. Expresa tu afecto de manera clara .Reconoce logros y corrige errores de manera constructiva. Expresa tu emoción y tu gusto al verlo que avanza en su desarrollo personal, si percibe errores hazle sugerencias para mejorar. De esta manera estarás estimulando su autoestima. Le enseñaras que nadie es perfecto, pero que todo logro, así sea pequeño, será valioso.
Escucha y procura hacerte entender: Los malos entendidos son un fenómeno frecuente entre los seres humanos. Por lo general queremos escuchar aquello que nos conviene entender. En medio de un sin fin de palabras, nos ganan las emociones y las discusiones se vuelven absurdas. Por ello es recomendable no discutir con los niños, cuando quieran algo que no sea razonable para tal o cual momento .Por lo general los niños insisten, por ello es necesario repetirlo una o varias veces para que comprenda razones y no imposiciones del adulto, esto permitir que entienda mejor las cosas.
Da al niño las indicaciones estrictamente necesarias. No le digas todo lo que tiene que hacer o dejar de hacer. En ocasiones nos preocupamos demasiado por lo que hacen los niños a solas, o no permitimos que realicen cosas que puedan causarles algún daño físico. Sin embargo, con esto restamos creatividad, independencia y seguridad, por eso, es aconsejable que aceptes a tu niño tal como es.
Sé perseverante y ten mucha paciencia Cuando se educa a un niño con mucho afecto y cariño, es sencillo ser perseverante y paciente. No es conveniente desesperarse y gritarle o reprimirle físicamente, lo mejor es hablarle con tranquilidad y explicarle que se puede aprender de los errores y los fracasos.
Educa con sencillez .Llegar a hacer cosas valiosas con sencillez es una gran virtud. A veces pensamos que educar es una tarea complicada; sin embargo, si actuamos con sencillez y claridad puede no serlo tanto.
Pide al niño que haga cosas justas. Sera injusto pedirle que recoja juguetes que el no tiró y que vea al responsable que no hace nada. Sera injusto que solo el te ayude a lavar los platos y los demás jamás ayuden. Cuando le solicites que realice una tarea o un mandado, trata que sea en un momento adecuado, no seas inoportuno; es decir, no interrumpas los momentos que le son más agradables.
Educa con el ejemplo Lo menos que se puede hacer cuando se educa a un niño es formarlo con el ejemplo. Los niños aprenden mucho de las personas que son importantes y significativas para él, en este sentido los adultos son una importante fuente de imitación para los niños. Si percibes que tales personas dicen algo pero hacen una cosa muy distinta, tendera a tener principios no muy firmes. Una educación profunda comienza con el ejemplo. Por último “cumple lo que prometes”. Así que no delegues a otro lo que te corresponde hacer. Si quieres una sociedad más justa, educa a tus hijos.¡¡¡¡ Por allí se empieza!!!!.