"Bienvenidos al portal donde padres, estudiantes , educadores, profesionales y todo aquel interesado en el area de educacion especial y la psicopedagogia podra encontrar informacion de su interes"...Participa!!!!.




Buscador Interactivo

CONSULTAS ONLINE

CONSULTAS ONLINE

Nueva direccion

Nueva direccion

PLAN VACACIONAL SUPERAPRENDIZAJE

PLAN VACACIONAL SUPERAPRENDIZAJE
Edades de 8 a 16 años

30 mar. 2014

CAMPAÑA HABLEMOS DE AUTISMO. AÑO 2014.



18 mar. 2014

¿Cómo hablarles a los niños sobre la situación del país?

Mientras Venezuela atraviesa una fuerte crisis política y una situación de violencia sin precedentes, los más pequeños también se ven afectados. Saben que algo anormal sucede, miran o escuchan a sus padres preocupados y tienen múltiples interrogantes.
¿Qué debe hacer mamá o papá para explicar el panorama con palabras que ellos entiendan?
Si tienes un bebe en etapa de lactante están en un período de fusión emocional que debe protegerse. Si la madre verbaliza sus emociones de una forma adecuada evitará que su bebé las exprese a través de enfermedades, insomnio, inapetencia, intranquilidad o irritabilidad. El bebé siente lo que la mamá siente y lo que ella no asuma él terminará por apropiárselo. Además, de esta manera, promovemos la tolerancia y el respeto a las diferencias.
Se les puede decir: "Mamá siente miedo, rabia, angustia porque hay diferencias en cómo las personas de mi país quieren hacer las cosas y deseo que resuelvan su conflicto a través del diálogo. Te quiero tanto, tanto, que decidí mantener la calma y protegerte para que esta situación de tensión no nos afecte".
Es importante centrar la atención en el gran amor que se siente al bebé. Cuidar la alimentación, tomar suficiente líquido y procurar un ambiente de tranquilidad para ambos. Una opción es meditar o hacer yoga.
Para las madres de niños en edad escolar lo recomendable es iniciar la conversación preguntando sobre lo que ellos han visto o escuchado acerca de lo que ocurre y explicar con un ejemplo familiar para ellos.
Decirles por ejemplo: "Hay diferencias en cómo las personas de nuestro país quieren organizarse, cada uno tiene un punto de vista diferente. Así como cuando tú y tu hermano discuten". Preguntarle cuál es en ese caso la mejor manera para resolver el conflicto: golpeándose, imponiendo lo que uno de los dos quieres o pensando juntos en posibles soluciones en las que se tomen en cuenta las necesidades de ambos?
Con estas recomendaciones apoyamos emocionalmente a los niños y fomentamos la tolerancia y el respeto a los diferentes puntos de vista.
Para que los niños expresen sus emociones invítenlos a pintar, cantar, bailar y jugar juntos. Pueden armar rompecabezas o leer cuentos con historias que propicien el diálogo y favorezcan la comprensión del miedo, la rabia y el dolor. Una alternativa es escribir una carta donde el pequeño deje fluir sus emociones.
Ahora bien, si tu hijo es adolescente, con ellos es recomendable conversar abierta pero calmadamente explicándole las tensiones existentes en el país como consecuencia de la diferencia de criterios. Igualmente se les puede preguntar qué han visto y escuchado y cómo se sienten al respecto.
Se puede compartir una reflexión como esta: "En ambos grupos hay personas que quieren imponer su manera de solventar los problemas o satisfacer las necesidades, pero el diálogo, la tolerancia y el respeto es la mejor manera de resolverlas".
Es muy importante que los adolescentes puedan expresar su rebeldía transformando positivamente el ambiente en el que se encuentran, pintando, interpretando algún instrumento musical o haciendo deportes. Al igual que con los niños, incentivarlos a escribir una carta para expresar sus sentimientos e intercambiar ideas con sus amigos.
Como conclusión evitar llevar a los niños a manifestaciones, o hacerlos participes de debates no es lo más recomendado, informe oportunamente sobre los sucesos y trate de aclarar todo aquello que inspire ansiedad y temor en sus hijos. El respeto, la tolerancia, la paz y la unidad deben ser valores que se fomenten en casa, así fuera de ella este sucediendo todo lo contrario.


Otros pasos importantes
Apaguen las noticias. Las imágenes de los medios pueden aumentar el trauma de una tragedia, especialmente en los niños pequeños. Las imágenes en la televisión, en video y en Internet pueden ser confusas y desconcertantes ya que las imágenes dramáticas las repiten una y otra vez. El Sr. Rogers señala que es como que: "Alguien que ha muerto aparece vivo y luego muere una y otra vez", mientras que la Dra. Elaine Ducharme explica que esto puede llevar a los niños a creer que la tragedia ha ocurrido muchas veces. Además, la cobertura en directo y la cercanía de las imágenes de la televisión pueden aumentar la sensación de peligro. Si el niño ve estas imágenes, ayúdele a entender que él está muy lejos de donde ha ocurrido la noticia.
Busquen fuentes de información adecuadas para niños. Estas pueden incluir libros infantiles, revistas y sitios Web para los niños que quieren saber más.
Estimulen al niño para que exprese sus sentimientos e ideas por medio de actividades familiares. La profesora Bonnie Rubenstein recomienda la escritura, la pintura y el canto. Los juegos también pueden ser útiles, pero el Sr. Rogers alienta a los adultos a que ayuden a que los niños imaginen situaciones "seguras" como sería el ayudar a alguien en un hospital en vez de recrear la tragedia.
Hablen sobre las personas que están ayudando. El Sr. Rogers señala que cuando su familia se enteraba de malas noticias, su madre le animaba a "buscar a los ayudantes". Estos pueden incluir a los socorristas, voluntarios, médicos o miembros de la comunidad. Hágale saber a su hijo que aunque suceden cosas malas, el mundo tiene muchas buenas personas que quieren ayudar.
Pídale al niño que le dé ideas sobre cómo ayudar. Esto podría incluir actividades como la recaudación de fondos, la recaudación de donaciones o ser amigos por carta, así como identificar algunas maneras para marcar una diferencia más cerca de casa mediante un proyecto comunitario. El Sr. Rogers sugiere también que hablen de la manera cómo los adultos pueden ayudar, por ejemplo, haciendo una donación o al escribir una carta.
Mantengan su rutina. La normalidad ayudará al niño a lidiar con los sentimientos difíciles, así como también el hecho de hacer cosas divertidas que ambos disfruten. ¡Recuerden que los niños aún necesitan ser niños!
Mantengan la calma. El sitio OneToughJob.com subraya la importancia que tiene para los adultos el que manejen su propio estrés para que a su vez puedan ser los mejores cuidadores posibles – y también que recuerden que los niños pueden escuchar conversaciones de los adultos.
¡Únanse más! Un consejo final del Sr. Rogers: "Dele a su hijo mayor confort y afecto físico, por ejemplo, con abrazos o acurrucándose para leer juntos un libro favorito. El confort físico contribuye bastante a fomentar la seguridad interna. Esa cercanía también puede animarlo a usted 

11 mar. 2014

Cuando muere un ser querido ¿Cómo hablarle a los niños sobre la muerte?

La familia es nuestro núcleo de seguridad, protección, amor, y orientación. Enfrentar la vida con todas sus dificultades, enfermedades, crisis y pérdidas supone a sus miembros un desafío. A los mayores también recae la función de explicarles a los más pequeños sobre estas dificultades. ¿Pero cómo explicarles a los más jóvenes sobre la muerte?
La muerte es parte ineludible de la vida, y los niños son conscientes de ello. El problema llega cuando hay que explicar a los más pequeños, acostumbrados a ver la muerte como algo ajeno en televisión o en videojuegos, el fallecimiento real de un ser querido, un tema delicado y muchas veces evitado en la familia.
Aunque muchos padres evitan hablar de la muerte con sus hijos, en algún momento de sus vidas, tendrán que hacerlo. Cuando se muere un familiar o un amigo, muchas veces no sabemos qué decirles. ¿Cómo podemos explicar lo inexplicable a los niños? Es cierto que hablar de ello no resuelve todos los problemas, pero si no se habla podemos estar creando tabúes y limitaciones a la hora de comprender el significado de la muerte y de los sentimientos que genera. Los argumentos o palabras que debemos usar para explicar la muerte a nuestros hijos o el momento escogido para hacerlo, dependerá de la edad que tengan. Y dependerá también de nuestras propias experiencias, creencias, sentimientos y circunstancias, puesto que cada situación que encaramos es, de alguna manera, diferente.
Los niños tienen conciencia de la muerte, mucho antes de que nos demos cuenta. Los estudios revelan que los niños atraviesan una serie de etapas en su entendimiento de la muerte. Los preescolares normalmente entienden la muerte como algo reversible, temporal e impersonal, como ocurre en los dibujos animados, por ejemplo. Entre los cinco y los nueve años de edad, la mayoría de los niños comienzan a darse cuenta de que la muerte es algo definitivo y que todos acabamos muriendo, aunque abrigan la idea de que, de algún modo, podemos escapar de ella por medio de nuestro propio ingenio. A estas edades, los niños asocian la muerte con un esqueleto o con un ángel, y algunos de ellos llegan a sufrir pesadillas. A partir de los nueve o diez años de edad y durante la adolescencia, los niños empiezan a entender plenamente que la muerte es irreversible, y empiezan a elaborar ideas filosóficas acerca de la vida y la muerte.
El doctor Earl A.Grollman, en su libro Explaining Death to Children dice que la muerte se puede explicar mejor con términos muy sencillos. Según él, se debe explicar a los niños que cuando las personas se mueren ya no respiran, no comen, no hablan, no piensan y no sienten. Son como perros muertos que dejan de ladrar y correr o como las flores muertas que ya no crecen ni florecen. El libro también enseña que las ideas equivocadas de los niños acerca de la muerte pueden dar lugar a problemas. Algunos niños confunden la muerte con el sueño, especialmente si escuchan a un adulto que se refiere a la muerte empleando uno de los muchos eufemismos como "el descanso eterno", etc. Como resultado de la confusión, el niño puede empezar a tener miedo a dormir. Lo mismo puede ocurrir si el niño escucha que alguien se ha muerto a causa de una enfermedad.
Los preescolares no saben distinguir entre una enfermedad grave o un simple constipado. Cuando se muere alguien cercano a la familia, todos necesitan tiempo para asimilar la pérdida, incluso los niños pequeños. Aunque no entiendan el sentido pleno de la muerte, se dan cuenta de que algo serio está ocurriendo. Si mostramos abiertamente nuestro dolor, llanto y tristeza a los niños, sin expresar debilidad, ellos entenderán que la muerte es una pérdida que se siente profundamente y que es un proceso por el que todos tenemos que pasar. Es importante ayudar a los niños a entender la pérdida y el dolor, y a compartir el sentimiento con ellos. Nuestros propios sentimientos y actitudes sobre la muerte y la pérdida de seres queridos se transmiten al niño, intentemos o no camuflar nuestros verdaderos sentimientos.
La forma en que hablamos y compartimos nuestras experiencias con el niño puede ser lo que más recuerde.
“El niño tiene que entender lo que se le está diciendo, pero siempre hay que decirle la verdad. Hay que decirle ese ser querido, el papá, la mamá, el abuelo o un hermanito se ha muerto y no vamos a verle más, que va a estar en nuestro recuerdo, que le vamos a recordar muchas veces, que hemos estado muy a gusto mientras hemos estado con él. Pero hay que decirle la verdad, para empezar”.
Por supuesto, “el mensaje hay que adaptarlo a la edad del niño” y el momento que se escoge para hacerlo depende también de las experiencias a las que se enfrenta. Una ocasión o una pregunta pueden originarse al ver un programa de televisión y otras surgirán inevitablemente cuando la muerte afecta a un miembro de la familia.Explicar la muerte a los niños de manera comprensible para ellos puede convertirse para los padres en un ejercicio de imaginación contraproducente porque puede confundir a los niños.
Para una familia creyente, la explicación de que el fallecido “está en el cielo con Dios” es útil porque da una referencia comprensible para los niños y contiene una visión que coincide con su fe religiosa.
Pero ojo a los relatos enrevesados, advierte el psicólogo Vicente Prieto. “El niño tiene que entender que no va a volver a ver a este familiar, porque la idea de ‘el abuelo está en el cielo’ o ‘está en una estrella’, si no se explica bien, puede hacer que el niño crea que el abuelo es astronauta o que va a volver”.
Un niño pequeño solo puede absorber cantidades limitadas de información; las explicaciones tienen que ser breves y sencillas. “Las metáforas no son necesarias, salvo que el niño sea demasiado pequeño. Si el niño puede entender lo que ha ocurrido, hay que contarle la verdad”, concluye.
Eludir hablar de un asunto que es evidente que afecta a la familia envía un mensaje equivocado para el niño: 'si mamá y papá no hablan de eso, es porque es algo malo, y es mejor no hablar de ello'; o ‘no puedo hablar de esto porque mamá y papá se pondrán más tristes’. “No podemos aislar al niño de las emociones de los adultos: él ve el llanto, ve a sus padres tristones, el silencio, que salen menos de casa, que dejan de salir con sus amistades. El niño sabe qué ha ocurrido y tiene que aprender a gestionar esas emociones, tanto suyas como de los adultos”. “Es importante ser receptivo a las preguntas del niño o la niña, porque forma parte del proceso del duelo. Hay que observar su comportamiento. Puede no apetecerle jugar, no estar con sus amigos, buscar estar más con su familia y demandar más cariño y más contacto físico. Ahí se ve que el niño está distinto y lo está pasando mal, tanto antes como después del fallecimiento del ser querido”.
Un niño también necesita llorar una pérdida y necesita apoyo, comprensión y cariño. Para los psicólogos, es un error querer "distraer a los niños, en lugar de enseñarles a gestionar y vivir la tristeza", porque un niño también necesita llorar una pérdida y necesita apoyo, comprensión y cariño, explican.
"Sobre todo, hay que enseñar al niño a manifestar sus emociones, dependiendo de las edades, a través del llanto, del dibujo, de las verbalizaciones que puede hacer del tipo ‘echo de menos a mamá’, ‘echo de menos al abuelo’… Hay que enseñarle que lo que está sintiendo es tristeza, y que eso es normal, para que los niños más pequeños aprendan a identificar esas emociones", aconseja el psicólogo Vicente Prieto.

Si el niño es lo bastante mayor como para comprender lo que va a ver y escuchar, durante y después de los oficios religiosos, los psicólogos recomiendan que participen de un mozo razonable. “Es muy importante que no tengamos a los niños al margen de los rituales de despedida. A partir de los diez años el niño ya comprende perfectamente lo que ha ocurrido, puede ir a ver a un enfermo o a una ceremonia de despedida, a un cementerio a llevar flores, siempre y cuando la familia le explique por qué hace eso".